Cómo se manifiesta el estrés en los ejecutivos y profesionales

Este flagelo aparece en las empresas debido a su cultura organizacional, en otras por el tipo de actividad y en ocasiones según el estilo de liderazgo
Por iProfesional
MANAGEMENT - 01 de Octubre, 2007

El estrés es un condimento normal en los actuales ambientes de negocios y se ha convertido en un verdadero flagelo de las personas en particular y en las empresas en general, provocando efectos no deseados que todos intentan contrarestar o al menos que no se manifiesten. Muchas veces el estrés convive en determinadas empresas según sea su cultura organizacional, otras veces depende propiamente del tipo de actividad que desarrolla la compañí­a, o en ocasiones según el estilo de liderazgo repercutiendo el mismo en el clima laboral y en la productividad. Pero al analizar el origen del estrés se puede ver que tiene orí­genes en factores intrí­nsecos o extrí­nsecos a la persona, es decir, que tiene su origen en el mismo ser humano o se originan en el contexto laboral.

Cuando los ejecutivos, perofesionale sy empleados están estresados los sí­ntomas que evidencia en el carácter, fisonomí­a y rendimiento son entre otros: apatí­a, cansancio crónico, insomnio, falta de compromiso y falta de concentración, entre otros. Y ocasionan otros efectos temporales o permanentes, como la irritación, intolerancia e impaciencia u otros efectos más severos para el organismo como gastritis, migrañas, contracturas musculares y espasmos. Eate problema afecta a las empresas en su productividad y a los profesionales no sólo en su ámbito laboral sino en toda su vida. ¿Qué hacer? Las personas encaran distintas actividades para su recomposición emocional y fí­sica como ejercicios de relajación, gimnasia, deportes, hobbies y/o recreaciones varias; desde la empresa se proponen controles médicos periódicos y dietas, actividades de vinculación entre los empleados o con la familia, flexibilidad horaria, comunicaciones fluidas, prioridad por la persona por sobre la función que desempeña; pero todas estas actividades tienen efectos poco duraderos en el tiempo. Algunas preguntas que cada profesional deberí­a hacerse:

  • ¿Cuando me retiro del trabajo me llevo las preocupaciones del mismo, convivo con ellas aún los fines de semana y lo peor de todo, aún cuando estoy de vacaciones?
  •  Cuál es mi ubicación respecto al trabajo ¿vivo para trabajar o trabajo para vivir?

Las respuestas a estas preguntas nos van a indicar que representa el trabajo en su vida en cantidad y calidad de tiempo. El mundo laboral no va a mejorar por sí­ mismo sino que más bien tiende a mantener y aún empeorar ciertas caracterí­sticas antes mencionadas, y que ni siquiera la tecnologí­a ayuda al hombre, ya que vive preso de ella a través de los celulares corporativos, blackberry y notebooks. Entonces el profesional comienza a ser absorbido por el contexto, al punto que muchas veces ese contexto ya es parte de su vida y le resulta muy difí­cil, diferenciar que parte le pertenece a su fuero í­ntimo o vida personal y que parte pertenece al contexto del trabajo. Pero ¿qué ocurre en el campo psicológico? Todos los factores intrí­nsecos y extrí­nsecos mencionados en el comienzo de esta nota, comienzan a afectarlos provocando algunos "dolores de cabeza".Por lo tanto, el estrés que de manera permanente está instaurando en la mente de cada profesional o ejecutivo, ha vulnerado sus defensas mentales que protege el fuero í­ntimo de toda persona en sus aspectos más í­ntimos. Cuando el estrés se manifiesta significa que ya se está desequilibrado, un agente mental o pensamiento se ha proclamado dueño de la casa mental y de acuerdo con la intensidad hará sentir que la cabeza está siendo quemada. Esta descripción permite focalizar el poder y la energí­a de cada ser humano para enfrentar los desafí­os que vivimos en el actual contexto laboral, retomando el control para administrar mejor el tiempo y disfrutar de la vida.Manifestaciones de estrés, ansiedad, preocupaciones son moneda corriente en los ámbitos laborales o profesionales, el desafí­o de cada persona y de las empresas es encontrar los mecanismos que les permitan contrarrestar éstas manifestaciones con el fin de preservar la calidad de vida de las personas, mejorando la productividad y el clima laboral.En definitiva resulta imprescindible vivir sintiendo la satisfacción de tener el trabajo diario que se habí­a previsto terminado, cerrar el e-mail, apagar el celular y vivir sin remordimientos. Por Fernando Evangelisti, ex auditor Price Waterhouse en Turí­n (Italia) y Bs. As. (Argentina), consultor independiente e  investigador de la Fundación Logosófica.Especial para infobaeprofesional.com

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