Ante supermercadistas, Oliveto estimó que el rebote en el consumo llegará a fin de año
Restan apenas seis semanas para que empiece el segundo semestre del año y los argentinos esperan atentos para ver si la promesa del Gobierno de una mejora en las variables económicas se transforma efectivamente en realidad.
Casi como en el cuento de Cenicienta, la segunda mitad de 2016 -según el macrismo- sería el momento en el que la "calabaza" se transforma en "carruaje" y la caída en el consumo, el desempleo y la falta de inversiones cede lugar a un escenario más optimista.
"El arranque del año fue duro en materia de consumo y el primer trimestre se vio seriamente afectado por la situación de precios nuevos-sueldos viejos", puntualizó el director de W Consultora, Guillermo Oliveto.
De hecho, según el consultor, "apenas un 12% de las personas piensa que las cosas hoy están bien en la Argentina".
Pero, dado que los tiempos se acortan para el oficialismo, los argentinos se hacen una pregunta específica: ¿cuándo exactamente ocurrirá este repunte?
Esta preocupación no sólo afecta a los consumidores, sino también a quienes están del otro lado del mostrador. Es por eso que, en el marco del 14 Encuentro Nacional de Retailers, que reunió en un auditorio a los principales jugadores del sector, fue un tema recurrente a lo largo de las diferentes exposiciones.
Oliveto, cuya charla fue la más escuchada por los empresarios y retailers a lo largo de la jornada, dio una respuesta a este interrogante y señaló que "recién se produciría una mejora en el consumo en el último trimestre del año".
No obstante, el analista aclaró que no se tratará de un fuerte rebote, sino que se espera más bien un repunte de tipo moderado. De acuerdo con un análisis de la consultora, la expectativa es de un crecimiento cercano al 5% en las categorías indumentaria y electro.
Y apeló a una metáfora futbolera: "El 2016 va a ser, en términos de consumo, como un partido en la altura. Un 0 a 0 es un escenario optimista".
Descuidos de la era M
Una de las principales preocupaciones de los consumidores hoy tiene que ver con la pérdida de capacidad de compra, algo que está vinculado -entre otras razones- a que los incrementos en transporte, electricidad y nafta llevan a tener menos dinero en el bolsillo.
En este sentido, Oliveto marcó una diferencia entre las prioridades del kirchnerismo y del macrismo en cuanto a las prioridades a la hora de hacer política: "El Gobierno actual agarró una situación macroeconómica complicada, pero la economía individual estaba bien. En cambio, hoy este escenario se invirtió".
"Hoy hay un desorden en la economía individual", continuó el director de W consultora y mencionó, principalmente, dos cuestiones: el empleo y el consumo.
Este segundo punto se vio reflejado en el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que dio a conocer que las ventas de los comercios minoristas tuvieron una caída del 6,6% en abril, en relación a igual mes de 2015.
El desplome más fuerte tuvo lugar en el rubro electrodomésticos y artículos electrónicos, cuyas compras bajaron más de un 12% en comparación con el mismo período del año anterior.
"La pasan mal, pero aún esperan"
En relación con las expectativas de los consumidores, Oliveto hizo referencia a una sensación dividida. Por un lado, los argentinos admiten que éste no es un buen momento para la economía. Pero, por otro, aún tienen esperanzas de que se produzca una mejora. "Hay esperanza de mejora, pero la realidad es que la plata no alcanza para nada", indicó.
Por otro lado, el consultor explica que la reacción frente a los aumentos y la percepción de los consumidores es diferente según el tipo de producto. Es así que "en el caso del transporte, muchos tienen la sensación de que ‘había que hacerlo en algún momento'".
Pero, en la otra vereda, aparecen "dos temas que siempre ponen nerviosos a los argentinos: el precio del dólar y el del asado".
Paciencia limitada
Si bien, por el momento, gran parte de los argentinos continúan esperando que finalmente llegue la aclamada "Revolución de la alegría", la paciencia tiene un límite. Y el Gobierno sabe que cuenta con un tope temporal, si es que no quiere perder el voto de confianza que se le otorgó en las elecciones de 2015.
Pero, ¿cuál es ese margen de tiempo? Para Oliveto, "el deadline que tiene el macrismo para que el escenario mejore es el primer trimestre del próximo año".
Y ese límite tiene una explicación de tinte político. "Si no se revierte la situación para ese momento, al Gobierno se le van a generar serias complicaciones en las elecciones legislativas", sentencia el consultor.