La Justicia embarga a Díaz Ferrán y a los nuevos dueños de Marsans
El Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid dictó el embargo preventivo de los bienes de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, y su socio, Gonzalo Pascual, para cubrir el déficit patrimonial de 417,3 millones de euros que acumula Viajes Marsans, porque pueden resultar culpables del concurso de acreedores en que se encuentra el grupo turístico.
La juez también ordenó el embargo de la empresa especializada en quiebras a la que Ferrán traspasó el negocio, Posibilitumm Business (de Ángel de Cabo) por hallar indicios de que "su conducta ha supuesto un agravamiento de la insolvencia". Según publica el diario El País, la indemnización que podría cobrar si gana el pelito que tiene con el Gobierno argentino por la expropiación de Aerolíneas Argentinas también se embarga.
El aún presidente de la CEOE -la patronal celebra elecciones en diciembre- y su socio ya fueron embargados por la suspensión de pagos de Air Comet ya que también es posible que acaben considerados responsables, añade el matutino español.
Dentro de las medidas cautelares adoptadas a petición de la administración concursal de Viajes Marsans, la juez acordó el embargo de cinco fincas de Ferrán, en Baralla (Lugo), y de otras cinco fincas propiedad de Gonzalo Pascual, dos en Madrid y tres en Toledo, así como de las cuentas y depósitos de que dispongan.
El auto concluye que Marsans "se encontraba en la situación de insolvencia actual meses antes de solicitar el concurso" y explica que existe una "grave inexactitud" en la valoración del activo de 40,8 millones aportados por la empresa en su solicitud de concurso necesario respecto a los 12,1 millones presentados en la petición de liquidación anticipada.
La administración concursal acusa a los dueños de Posibilitumm de "ciertos actos" que agravaron la insolvencia, como la contratación de nuevos empleados con "salarios desproporcionadamente altos" cuando se adeudaban salarios a los trabajadores.
La juez ve con "estupor" que tanto Díaz Ferrán como Pascual se dieran de alta como trabajadores de Marsans a pocos días de presentar la quiebra, concluye El País.