Cierre de la Richmond: empleados tomaron la confiterí­a y reclaman indemnizaciones

Los 12 mozos que todavía integran el plantel del tradicional bar porteño ocuparon el edificio para exigir el pago de salarios atrasados
Por iProfesional
NEGOCIOS - 17 de Agosto, 2011

Las puertas de la confitería Richmond, cerrada desde el domingo a la madrugada, se reabrieron el martes, aunque el objetivo ya no era recibir a los clientes.

Los 12 mozos que todavía integran el plantel de este tradicional bar porteño, en Florida 468, tomaron el edificio para exigir el pago de salarios atrasados e indemnizaciones. Este miércoles se encontrarán con los dueños en una audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo. Representantes del sindicato de Gastronómicos rompieron por la mañana el candado puesto en la puerta de la confitería e ingresaron al local que, según trascendió, los flamantes dueños planean alquilarle a un operador para instalar un local de ropa deportiva, consigna el diario Clarín este miércoles.

"Vinimos a acompañar y a apoyar a los trabajadores que no fueron notificados por el despido y vamos a tomar el lugar hasta que todos sean indemnizados", dijo Carlos Forlenza, asesor gremial, en declaraciones divulgadas por Clarín.La imagen del salón desierto impactó en los mozos que ingresaron hasta el lugar que, hasta el sábado, fue su espacio de trabajo. Y la angustia se hizo más grande cuando descubrieron que no les dejaron ni las cosas que ellos tenían guardadas en los armarios del vestuario."Pedimos que cumplan nuestros derechos. No nos pagaron. Además, se llevaron nuestras pertenencias (dinero, calzado y ropa de trabajo). Quedó todo totalmente desmantelado", explicó Luis Angel, empleado hace 40 años. Los trabajadores (también cocineros), que llegaron con bombos, cornetas y pancartas, aseguraron que van a tomar la confitería hasta "tener una respuesta de los dueños". Hasta anoche seguían allí y algunos se quedaban a dormir, pese a la convocatoria en Trabajo.Tal como publica Clarín, los vidrios del frente, pintados de blanco el lunes para evitar que se viera el interior, exhibieron consignas como "estafadores", "paguen" y "nos dejaron en la calle".

Hasta la puerta de la Richmond, que el martes lució una cara bien distinta de la elegante imagen que la acompañó desde su fundación, en 1917, también llegaron clientes que firmaron un pedido para que la declaren patrimonio de la Ciudad.

"Siempre fue un lujo. Yo veo esto y no puedo creerlo, es una barbaridad. Todos tenemos que hacer algo para que esto no pase", dijo entre lágrimas Osvaldo Ortega, de 82 años, al matutino.

El jueves, la Legislatura porteña sancionó una ley (todavía no fue reglamentada) para declarar al lugar como "sitio histórico". La protección es para el edificio, pero no prohíbe que haya un cambio de rubro comercial.

El martes, mientras los mozos ocupaban el local, legisladores de distintos bloques trabajaban en proyectos para revertir el cierre.

Te puede interesar

Secciones