Cristóbal López financió la compra de Petrobras con impuestos impagos

La maniobra tributaria quedó registrada en los balances de Oil Combustibles. Allí consta que Petrobras entregó la refinería San Lorenzo y sus estaciones
Por iProfesional
NEGOCIOS - 09 de Septiembre, 2013

El empresario patagónico Cristóbal López compró los activos de Petrobras en la Argentina y fondeó su holding de compañías con más de $1.200 millones en impuestos que dejó de pagar a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Lo hizo durante más de un año y luego incluyó esta deuda tributaria en un plan de pagos a 10 años, que licua lo adeudado gracias a una tasa de interés inferior a la inflación.

La maniobra tributaria quedó registrada en los balances de Oil Combustibles, según verificó el matutino La Nación. Allí consta que Petrobras entregó la refinería San Lorenzo y sus estaciones de servicio con sus cuentas fiscales en orden. Pero en junio de 2011, apenas un mes después del ingreso de López y De Sousa, el rojo tributario subió a $179,9 millones, y saltó a $1.262,9 millones en junio de 2012, cuando la empresa cerró su último balance.

Desde la compañía confirmaron que la compra de los activos de Petrobras -que se investiga si se completó gracias al pago de sobornos a ejecutivos brasileños- se fondeó con esos impuestos impagos. Pero indicaron que se trató de una maniobra legal y que la empresa se acogió de inmediato a sucesivos regímenes de asistencia financiera (RAF) previstos por la AFIP, para luego unificar esos regímenes en un único plan de pagos cuando el organismo abrió esa opción durante los primeros meses de este año.

Expertos energéticos y tributarios indicaron al matutino, sin embargo, que la maniobra jugó al límite de la legalidad y que la cercanía con el poder político tuvo efectos evidentes: el resultado hubiera sido distinto si cualquier otra petrolera hubiera retenido los fondos ingresados por el Impuesto a la Transferencia de los Combustibles (ITC), que debe abonarse en cuatro anticipos y a mes vencido.

Según el balance que cerró el 30 de junio de 2012, Oil Combustibles acumuló un pasivo corriente -es decir que debía abonar en el transcurso de los 12 meses siguientes- por $1.230 millones en "impuestos sobre los combustibles a pagar", otros $19,5 millones en "retenciones a depositar", $6,3 millones en "impuestos y tasas municipales" y otros $7 millones en otros impuestos, para un total que superó los 1.262,9 millones de pesos.

Al mismo tiempo que acumuló esa deuda gigantesca con la AFIP, Oil Combustibles comenzó a girar dinero a otras empresas del grupo. Lo registró como "créditos no corrientes", es decir que no cobraría durante los 12 meses posteriores. Es decir, un multimillonario descalce de liquidez que la firma auditora de sus cuentas, Deloitte, no señaló en sus notas el balance.

¿Cómo distribuyó ese fondeo? Giró $1.170,5 millones a Inversora M&S (con la que antes había desembarcado en Paraná Metal y, luego, en el banco Finansur), otros $251,2 millones a Oil M&S (con la que al fin adquirió la refinería San Lorenzo) y $78,4 millones más a CPC SA (la constructora que utilizó Cristóbal López para ingresar en la concesionaria vial de las rutas atlánticas 2 y 11).

Para sortear ese riesgo de liquidez, De Souza inscribió la petrolera en sucesivos regímenes de asistencia financiera de la AFIP, con plazos de repago de sólo unos meses y tasas de interés elevadas. Pero luego se acogió al plan de facilidades que Ricardo Echegaray anunció el 25 de marzo pasado, con lo que tanto deudas como créditos de la petrolera quedaron como "no corrientes".

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