Menos camiones, más utilitarios: cada ocho horas un vehí­culo con productos es atacado por piratas del asfalto

Los delincuentes cambiaron de modalidad a causa del refuerzo en la seguridad que hicieron las empresas. Cada atraco les asegura 125.000 pesos
Menos camiones, más utilitarios: cada ocho horas un vehí­culo con productos es atacado por piratas del asfalto

El negocio de la delincuencia va mutando en el país acompañando los cambios en materia de restricciones, oferta y demanda y política económica.

Hasta mediados del año pasado, el foco de la modalidad delictiva de los piratas del asfalto se centraba en los camiones de gran porte. 

La decisión de las empresas de modificar sus sistemas de distribución derivó en un rápido cambio de estrategia por parte de quienes atacan vehículos con mercadería.

En este contexto, desde la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones aseguraron a iProfesional que las unidades "grandes" ya no generan tanto interés como antes.

Como contrapartida, de las recientes estadísticas se desprende que los rodados más chicos están más en la mira de los delincuentes.

"Mientras que el año pasado se robaban 6 camionetas por mes, hoy estamos en el orden de las 90. Esperan a que el camión descargue en algún depósito y luego se atacan a los utilitarios que se ocupan de distribuir los productos en Capital Federal y Gran Buenos Aires", indicaron desde la entidad.

 "De los 120 robos de vehículos con carga que ocurren por mes en toda la Argentina, hoy el predominio es el de las camionetas, lo que marca un claro cambio de tendencia", remarcaron los ejecutivos de la Cámara.

Afirman además que las bandas también han sumando otras modalidades: "Ahora aprendieron a cortar las cajas de seguridad que llevan los utilitarios para recolectar los pagos de la mercadería que entregan", agregaron.

Gabriel Iezzi, integrante de la entidad y uno de los máximos especialistas en piratería del asfalto, sostuvo a iProfesional que "se impone la sustracción de utilitarios y camionetas".

Afirmó que los robos que más han aumentado son aquellos que en la jerga se conocen como del tipo hormiga. Es decir, que comprenden a una parte de la mercadería.

"El ataque a las cajas de seguridad que llevan las camionetas se ha vuelto recurrente. Hace muy poco se logró desbaratar a una banda muy importante. El robo de camiones con acoplado bajó mucho y también la piratería se volvió más selecta", comentó Iezzi.

El especialista enumeró algunos aspectos que se observan hoy en día:

-En el caso de los camiones, los ataques se realizan cada vez más en semáforos.

-Los piratas se suben a los estribos y le exigen al chofer que entregue los remitos, para así  constatar el tipo de productos que transporta.

-Si no forma parte del abanico de artículos que la banda busca, dejan seguir al conductor.

-Los piratas operan cada vez más a pedido de terceros.

-Aumentaron los recursos de logística: antes la organizaciones se movían en uno o dos autos, ahora rara vez bajan de tres vehículos.

-El nivel de violencia sobre el conductor del transporte se ha reducido bastante.

Cuestión de pesos
Desde la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones se precisó que las camionetas que son mayormente blancos de ataques son utilitarios de la marca Renault.

De las 90 unidades que desaparecen por mes en el país, 74 casos ocurren en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

"Las zonas Sur y Oeste son las que lideran el ranking de robos. Los delincuentes han aumentado su capacidad operativa pero, al mismo tiempo, las empresas fueron mejorando sus estándares de seguridad", comentó Iezzi.

Según el experto, las camionetas que son víctimas de la piratería del asfalto "movilizan cargas que rara vez bajan de los 125.000 pesos".

De acuerdo con Iezzi, los camiones que son sustraídos suelen cargar productos por unos $250.000. Dado que en el país son atracados unos 30 por mes, se adicionan otros $7,5 millones adicionales que van a parar a las arcas de las bandas delictivas.

"En la actualidad, presumimos que hay unas diez organizaciones dedicadas a este tipo de actividades. Si bien nunca fueron demasiadas, siempre se han destacado por el nivel de profesionalización. Es común escuchar sobre delincuentes de otras nacionalidades aunque la mayoría de las bandas está compuesta por argentinos", aclaró.

¿Qué ocurre con los vehículos interceptados? Iezzi expuso que en la mayoría de los casos son redirigidos a un circuito de galpones, lugares en los que se almacena y clasifica la mercadería robada.

"Se ha detectado que las zonas donde más se levantan estos galpones son Pompeya y Villa Soldati, en Capital Federal, y fuera de Buenos Aires en distintas áreas de San Martín", especificó.

El entrevistado indicó que los productos robados luego se venden en portales de comercio electrónico, en ferias callejeras o en emprendimientos del tipo de La Salada.

"Ahora se da un nuevo fenómeno, que es la venta de medicamentos. Por ejemplo, ibuprofeno y otros compuestos de esas características se distribuyen en puestos de la avenida Avellaneda", precisó.

Botín preferido
En cuanto a los artículos predilectos de los piratas del asfalto, desde la organización mencionada acercaron la siguiente nómina:

  • Alimentos y bebidas.
  • Medicamentos.
  • Electrónica.
  • Indumentaria.
  • Metalúrgica.
  • Combustibles.
  • Materiales para la construcción.
  • Químicos para el agro.

"En términos de robos anuales, los alimentos y bebidas son lo que más se sustraen. En las localidades de la periferia de las grandes ciudades es donde mayormente se los pueden ubicar, al igual que artículos de perfumería o cigarrillos", expresó Iezzi.

"Hay productos que siempre están en la nómina de los que más se roban y hay otros estacionales. En épocas de inicio de clases, por ejemplo, es común que se ataque a camiones o camionetas que trasladan artículos de librería; en las fiestas de fin de año, de cotillón o pirotecnia; en meses fríos, indumentaria de abrigo", destacó el especialista.

Choferes infieles
Una particularidad del delito es la aparición de una mayor cantidad de choferes "infieles" a la empresa.

Esto es, conductores que negocian la entrega de aquello que transportan a cambio de dinero que los mismos delincuentes les acercan.

Bajo esa modalidad funcionaba una banda criminal que fue desarticulada recientemente. En nueve meses protagonizó por lo menos una docena de delitos bajo el modus operandi conocido en la jerga como "robo llave en mano".

La organización criminal, bautizada por la policía bonaerense como "La Banda del Mercosur", perseguía todo tipo de cargas, desde aquellas que contenían bebidas a otras con artículos de perfumería y limpieza, agroquímicos o fertilizantes.

Hace unos meses, la policía bonaerense recuperó un vehículo cargado de elementos de la empresa Johnson. Específicamente, se trataba de desinfectantes marca Lysoform.

Durante la investigación policial, las escuchas telefónicas no dejaron lugar a dudas: una de las metodologías utilizadas por los delincuentes era la captación de choferes "infieles" que, a cambio de una importante suma de dinero, entregaban la mercadería para luego simular un robo.

Fuentes de la causa judicial precisaron que el integrante de la banda encargado de buscar a esos conductores infieles había trabajado años atrás como camionero.

"Tenía amistades en el sector. En una escucha telefónica, quedó en claro que a un chofer le ofrecieron cerca de $100.000 para la entrega de lo transportado", destacaron las fuentes.

Cómo se perpetra el delito
Las bandas que operan en la Argentina se componen en general de unos diez integrantes. Cada uno cumple un rol muy específico, según sus aptitudes y capacidades.

Está el que se ocupa de aportar datos sobre el objetivo a atacar, y los informes pueden pagarse hasta $50.000, según la dimensión del golpe.

Por otro lado se encuentran los especialistas en bloqueos de camiones, llamados en la jerga "gatilleros", que son los que abordan el vehículo.

También hay técnicos que se encargan de inhibir las señales satelitales. Esto es una muestra de que, en general, las bandas actúan de forma muy profesional.

La sustracción de los productos robados puede no ser el último eslabón de la cadena delictiva, ya que además están los que se ocupan de colocar la mercadería. 

A los que cargan y descargan (en los lugares de depósito) se los conoce como los "pisos".

Además tienen lugar en estas organizaciones los que encargan de la "parte comercial". Es decir, de pactar la compraventa y de fijarle un precio a los productos. 

En cada uno de sus eslabones, la organización está provista de alta tecnología y cuenta con modernos equipos de comunicación.

El ataque
La modalidad en zonas urbanas comprende principalmente el atraco en vías de tránsito lento o semáforos.

En las rutas, los ladrones rodean el vehículo  y lo orillan hasta que el camionero se ve obligado a disminuir la velocidad.

Una vez que lo interceptan, lo raptan y, generalmente, lo liberan a unos 50 kilómetros de donde dieron el golpe, describió una fuente policial.

Por regla, quienes abordan el rodado cuentan con al menos tres vehículos de apoyo.

Iezzi aseguró a iProfesional que el nivel de violencia hacia los conductores es bajo, al tiempo que destacó la inexistencia de homicidios.

Es común que los ladrones utilicen inhibidores de frecuencias con los que desactivan las alarmas satelitales para dificultar así la localización.

Este tipo de tecnología se comercializa en portales como MercadoLibre. 

Por eso, una de las propuestas que hoy impulsa la mesa antipiratería es la de que se tipifique como delito el uso de los inhibidores y que se reglamente su venta y utilización. 

Las empresas tratan de defenderse apelando a diversas medidas.

Algunas optaron por contratar custodios armados y otras, en cambio, decidieron trasladar sus productos en vehículos blindados (alimentos, tecnología o ropa), similares a los que se utilizan para llevar dinero a los bancos.