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La marca de hamburguesas Paty desembarca en Brasil

La marca de hamburguesas Paty desembarca en Brasil
Desde julio se comenzaron a producir y vender en el mayor mercado del Mercosur a partir de un plan de expansión del hodling dueño de la marca
Por Andrés Sanguinetti
29.07.2019 13.08hs Negocios

Como ya ocurre con los helados de Freddo, los alfajores de Havanna y los Bon o Bon de Arcor, los Paty también comenzarán a formar parte del menú de opciones de los consumidores brasileños.

Ocurre que la mayor marca de hamburguesas de la Argentina desembarca en Brasil. Lo hace de la mano de Marfrig Global Foods, actualmente dueño de la marca de hamburguesas más famosa de la Argentina.

Se trata del holding que en diciembre del año pasado se quedó con los activos locales de Brazil Foods (BRF), grupo también brasileño que, entre otras empresas, era dueño del frigorífico Quickfood, propietaria de la marca convertida en un genérico a la hora de hablar de hamburguesas en el mercado local.

Marfrig acaba de hacer oficial el anuncio de la llegada de Paty al mayor mercado del Mercosur mediante un comunicado enviado a la bolsa de comercio de Brasil.
"Paty es referencia en la Argentina hace casi 60 años y hacer esa integración comercial con la unidad de Marfrig en Brasil refuerza la importancia de la marca y ofrece a los consumidores brasileños un producto genuino, diferenciado y hecho 100% con carne bovina", afirma en la nota Gustavo Kahl, CEO de Marfrig Argentina.

En el país, Paty controla cerca del 50% del mercado de hamburguesas y el objetivo de sus propietarios es competir con fuerza en este segmento, en el área de consumo masivo de Brasil.

Marfrig ya había tenido a cargo las actividades de Quickfood hasta el 2011 cuando se desprendió de la marca mediante un intercambio de activos o swap con BRF. El proceso consistió en la entrega, por parte de Marfrig, de Quicfkood para recibir a cambio la propiedad de Excelsior Alimentos, controlada en un 64,57% por la firma Sadia.

Del intercambio también formaron parte otras marcas de Quickfoo como Barny, Estancias del Sur y dos operaciones en Chile y Uruguay, además de un pago de u$s110 millones a BRF. Además, se quedó con la sociedad dueña de Sadia y con ocho centros de distribución de BRF y un frigorífico en la ciudad brasileña de Carambeí.

En ese contexto, Marfrig también inició un proceso de achique y reestructuración en la Argentina que incluyó la venta de algunas de sus marcas y el cierre de varios establecimientos con el objetivo de reducir el déficit financiero que sufrían sus operaciones locales.

Pero a partir de fines del año pasado el grupo considerado el mayor productor de alimentos del mundo, comenzó a encarar un plan a la inversa.  Es decir, de expansión retomando proyectos en el país. En ese contexto, en diciembre pasado pagó u$s60 millones por Quickfood y su marca insignia y se convirtió también en el mayor productor mundial de hamburguesas al punto que este año le reportará alrededor del 10% de su facturación total.

En ese contexto, Quickfood se sumó a otras plantas que Marfrig ya opera en Brasil, como la fábrica dueña de las marcas Sadia y Perdigão en la ciudad de Várzea Grande, del Estado de Mato Grosso.

Esta incorporación le permitió duplicar su capacidad anual de producción de hamburguesas que pasará de las actuales 124.000 toneladas a más de 230.000. Además, a partir de ahora Marfrig pasará a producir este producto en Brasil y Argentina.

Otra de las metas de Mafrig con Paty es la de negociar la provisión de este producto a grandes cadenas de restaurantes y también convertirse en proveedor de McDonald´s y de Burger King desde este año.

Además, la compra de Quickfood le permitió a Marfrig recuperar parte del poder operativo y comercial que supo tener en el sector cárnico local, donde llegó a controlar nueve plantas y liderar los segmentos de procesamiento y distribución de productos de carne bovina, porcina, ovina y avícola; naturales, procesados e industrializados.

En Argentina, Marfrig llegó a invertir u$s300 millones en desde 2006, controlar ocho establecimientos, dos de productos procesados en Martínez y Baradero, una de jerky beef en Pilar y una de vegetales congelados en Arroyo Seco. Además, comenzó a construir un feedlot en Córdoba, y controló los negocios ganaderos de Adecoagro, incluida la Cabaña Pilagá, que luego vendió.

Sin embargo, en 2010, cuando el sector comenzó a atravesar una fuerte crisis, decidió reducir sus actividades y hasta amenazó con irse de la Argentina. En esa etapa, la mayoría de sus operaciones pasaron a manos del conglomerado chino Foresun Group por u$s75 millones. Solamente mantuvo la planta de Villa María, San Luis, con una capacidad de faena de 800 cabezas diarias. También cerró la planta de Vivoratá y la de Unquillo. Y en el 2012 concretó el intercambio de activos con BRF.

Pero el año pasado decidió cambiar su cúpula local para volver a potenciar sus negocios en el país. El cambio de idea tiene que ver con las políticas para el sector del actual gobierno, que generaron expectativas de recuperación de la faena y considerando que la Argentina es un mercado estratégico para sus operaciones a nivel mundial.

Con este objetivo, se reemplazó al CEO local, Martín Secco, por quien ocupaa la vicepresidencia de Finanzas y Relaciones con Inversionistas, Eduardo Miron.
Además, dividió en dos sus unidades internacionales. Por un lado agrupó Argentina, Brasil, Uruguay y Chile en la región América del Sur. Y por otro quedó Estados Unidos.

En el caso de Quickfood tendrá una ardua tarea financiera que llevar a cabo si se tiene en cuenta que la empresa sigue acumulando fuertes pérdidas que le van quitando atractivo y que se suman al contexto recesivo que ofrece la economía del país.

Actualmente, Quickfood opera con un capital de trabajo negativo de $649 millones, que incluye deudas con el accionista controlante por $222 millones. Y tuvo que recurrir al Gobierno para poder achicar su estructura de personal mediante la apertura de un procedimiento preventivo de crisis autorizado por el Ministerio de Trabajo.

Según datos de la propia empresa, su activo total alcanza los $4.182 millones; su pasivo, aumentó en $578 millones debido a un incremento de $637 millones en el pasivo corriente y una disminución de $59 millones en el no corriente. En este marco, su patrimonio neto se redujo un 31% y se ubicó en los $412 millones respecto al informado en diciembre del año pasado.

Pero gracias a la suba del tipo de cambio logró recuperar el margen bruto con un desfasaje temporal con el incremento de los costos. Además, recibió un aporte irrevocable de capital en agosto pasado con el cual canceló las deudas a corto plazo, lo que le permitirá una mejora en el costo financiero. Sin embargo, la suba de la tasas de interés doméstica reducirá el impacto positivo de la cancelación de ese tipo de endeudamiento.

También como parte de su operativo salida de Argentina, BRF llevó a cabo un proceso de suscripción de nuevas acciones de Quickfood, dueña de la marca Paty, con la intención de capitalizar el frigorífico y maquillar sus números.

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