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Cañuelas, Vicentin, Molinos: los gigantes de la alimentación se hunden en crisis sin final visible

Cañuelas, Vicentin, Molinos: los gigantes de la alimentación se hunden en crisis sin final visible
Auténticas "peso pesado" en sus rubros, atraviesan el día a día con compromisos millonarios y problemas operativos. Vicentin, muy cerca de un acuerdo clave
Por Patricio Eleisegui
09.03.2020 06.32hs Negocios

No dejan de multiplicarse las tormentas en el ámbito de la exportación agrícola y la alimentación. Mientras Vicentin continúa profundizando el incumplimiento de compromisos financieros, y toda su cadena de subsidiarias y proveedores comienza a derrumbarse a partir de esta actitud, otros actores "peso pesado" de la actividad se sumaron a la mesa de los grandes endeudados y con complicaciones comerciales a futuro.

El caso más grave corresponde a Molino Cañuelas, dueña de etiquetas reconocidas como los bizcochos 9 de Oro, los aceites Cañuelas y la harina Pureza. La firma, según pudo confirmar iProfesional, se encuentra al borde de la liquidación de activos a partir de un endeudamiento cercano a los 1.400 millones de dólares. 

Considerada en el segmento alimenticio como la mayor procesadora de trigo de la Argentina, Molino Cañuelas podría ceder hasta el 90 por ciento de su estructura a los bancos acreedores.

"Lo que evalúa la compañía es descomprimir la situación tras casi dos años de default. No tiene acceso a más financiamiento pero tiene un entramado de 21 plantas industriales que podría utilizar de manera económica para captar algo de aire", dijo a este medio un analista con llegada a la compañía.

Molino Cañuelas mantiene deudas con Banco Nación, HSBC, Provincia y Santander, además de incumplimientos con Rabobank, Ciudad, IFC y BICE. Controlada por la familia Navilli, en torno a la firma señalan que prácticamente no existe la posibilidad de avanzar con acuerdos extrajudiciales.

"Los acreedores quieren que los activos se liquiden. Del otro lado, Navilli trabaja con abogados para tratar de blindar los bienes de la empresa y después sentarse nuevamente a negociar", indicaron voces del sector.

Las sucesivas devaluaciones, sumadas a una baja en los números de comercialización, terminaron acentuando la crisis de una compañía que ya en 2018 debía más de 760 millones de dólares. No es la única empresa de Navilli en problemas: su controlada Compañía Argentina de Granos (CAG), dedicada al acopio de cereales y oleaginosas, también se ve aquejada por un endeudamiento multimillonario.

Según se detalla en la base de datos del Banco Central (BCRA), la firma tiene compromisos a saldar por más de 7.700 millones de pesos. Tal como ocurre con Vicentin, la mayor deuda contraída por Navilli es con el Banco Nación.

Vicentin incumple

La situación de Molino Cañuelas se agrava en un momento en que Vicentin no deja de rodar cuesta abajo. Mientras se debate el destino de la compañía, la agroexportadora acaba de incumplir con un embarque que debió haber realizado el reciente 29 de febrero.

De ahí que la firma ahora también entró en cesación de pagos con tenedores de un fideicomiso financiero valuado en 50.000 dólares. Así lo informó, en sendas comunicaciones a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, TMF Trust Company en su carácter de fiduciario del Fideicomiso Financiero Vicentin Exportaciones VIII.

Explicó que esta decisión se tomó "en virtud de la nota de Vicentin informando que, por razones legales, no podrán cumplir definitivamente con el embarque de las mercaderías bajo los contratos de exportación afectados que debía haber efectuado con anterioridad al 29 de febrero último".

También destacó "la solicitud de la apertura del concurso preventivo de Vicentin ante el Juzgado Número 4 en lo Civil y Comercial de Reconquista, en la provincia de Santa Fe".

TMF puntualizó que "Vicentin, fiduciante del fideicomiso, se encuentra atravesando dificultades financieras que tienen impacto en su operatoria diaria y han derivado en la solicitud de apertura de su concurso preventivo".

Negocia con ACA

En simultáneo a este incumplimiento, la firma persiste en sus intentos por cerrar acuerdos extrajudiciales con algunos de sus proveedores.

En uno de los casos está muy cerca: la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), confirmaron a iProfesional fuentes del sindicato de Aceiteros, está a un paso de aceptar la propuesta de la agroexportadora.

ACA es otra de las operadoras que enfrentan un panorama financiero complicado a partir de lo que ocurre con Vicentin.

"La deuda con ACA es muy grande. De varios millones de dólares. Y lo peor es que, de afectar a la unión de cooperativas, eso arrastraría a otro grupo de empresas y productores que trabajan con ACA. El temor es muy grande", dijo a iProfesional una fuente del gremio.

La deuda con la asociación, según pudo indagar este medio, se acerca a los 90 millones de dólares. Como solución inmediata, Vicentin propone remunerar el 50 por ciento de ese monto en un pago y con el precio de la soja congelado en 251 dólares.

"Si ACA rubrica un acuerdo en esos términos, lo más probable es que otros acreedores sigan el mismo camino. Para Vicentin alcanzar una salida así es importante desde lo económico pero más desde lo simbólico. ACA es un actor enorme, con capacidad de negociación. Que la asociación acepte generará que las empresas chicas imiten esa acción ya que, en cierta medida, asumirán que la propuesta de Vicentin es la mejor posible", señalaron otras voces de la actividad cercanas a las negociaciones.

Desde la misma organización uno de sus referentes, Héctor Donato, detalló hace muy pocos días los "efectos" de la crisis que hoy mantiene en "stand by" a la aceitera santafesina.

"Nosotros sufrimos una afectación directa, porque teníamos mercadería en el depósito en esa empresa, dado que era una de las principales moliendas de soja del país. Por supuesto, nos duele perder plata. Noventa millones de dólares, que son los que surgen de sumar el perjuicio a la asociación y a las cooperativas adheridas, es mucha plata", se lamentó.

El acumulado de deudas que complica a Vicentin viene de empujar a la cesación de pagos a la corredora de granos GYT Plus y a la acopiadora Guardati-Torti SA, y tiene en vilo a acreedores como Corredora Pampeana, BLD, Bollatti, Bessone y Giorgi.

En el caso de la dupla GYT Plus-Guardati, las compañías se declararon en cesación de pagos a raíz de los incumplimientos de la aceitera santafesina.

A principios de febrero, los actores en cuestión emitieron un comunicado conjunto –pertenecen a los socios Juan Carlos Guardati y Ángel Torti– expresando que "debido a múltiples situaciones ajenas a nuestra voluntad hemos sufrido un impacto de consideración en nuestras finanzas, que torna muy difícil el cumplimiento temporáneo de las obligaciones asumidas".

Algodonera paralizada

En lo que no ocurren avances es en la parálisis que mantiene Algodonera Avellaneda, firma propiedad de Vicentin que cesó en su actividad el lunes 2 y colocó en situación de licencia obligatoria a sus 500 empleados.

Si bien desde la compañía informaron que el parate responde al faltante de materias primas, los sindicatos del sector niegan el peso de esa variable. "La merma de tareas, cuando ocurre, es de diciembre a febrero. Es por cuestiones estacionales. Esto que pasa ahora tiene lugar fuera del período normal de inconvenientes con la fibra", expuso al respecto Leandro Monzón, delegado gremial en la compañía.

Rubén Lemos, secretario general del sindicato de Textiles, declaró en coincidencia. "La decisión nos tomó por sorpresa debido a que no es un período habitual para realizar una parada de planta en el rubro. En cambio, se trata de una época del año donde deberían despegar las ventas y la demanda", dijo.

Algodonera Avellaneda también acumula deuda bancaria. Y justamente con el Banco Nación: de algo más de 225 millones de pesos y en "situación 4". Es decir, "con alto grado de insolvencia" o "riesgo alto", según comprobó iProfesional en la plataforma del BCRA.

Molinos Río de la Plata: más pérdidas

A tono con el mal momento que atraviesan las agroexportadoras y alimenticias, resta mencionar que Molinos Río de la Plata cerró 2019 con una pérdida neta de 1.006 millones de pesos. De esta forma, continuó con la tendencia negativa que experimentó en 2017 y 2018, años en los que perdió 1.161 millones y 2.619 millones, respectivamente. 

De esta manera, Molinos Río de la Plata, uno de los gigantes de la industria alimentaria, sumó una pérdida de 4.800 millones de pesos en 3 años. 

Desde la firma indicaron que el balance negativo se debe, principalmente, a la imposibilidad de trasladar a precios los aumentos en los costos en un contexto de caída persistente del consumo, devaluación del peso y alta inflación. 

Molinos Río de la Plata acumula una deuda de casi 6.500 millones de pesos con los bancos, de acuerdo a lo constatado por iProfesional en la base del BCRA. Los bancos ICBC, Galicia y Provincia encabezan la nómina de las entidades financieras con las que mantiene la mayor deuda, aunque aún en la categoría "situación normal".

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