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El fondo Inverlat, tras las operaciones locales de Falabella

El fondo Inverlat, tras las operaciones locales de Falabella

El fondo Inverlat, tras las operaciones locales de Falabella
Los dueños de Havanna estarían a punto de cerrar una propuesta para sumarse como accionista mayoritario a la cadena chilena en la Argentina
Por Andrés Sanguinetti
14.09.2020 12.15hs Negocios

Tras conocerse la decisión de Falabella de buscar un socio estratégico para sus operaciones en Argentina, acaba de aparecer el primer interesado en asociarse con el grupo chileno.

Se trata del fondo Inverlat dueño de la cadena de cafeterías Havanna y que está liderado por ejecutivos vinculados al mundo financiero como son Carlos Giovanelli; Guillermo Stanley; Damián Pozzoli y Osvaldo Pieruzzin.

En el mercado ya corre el rumor de que harían una oferta inicial para sumarse como accionistas mayoritarios locales, tal como desde el grupo propietario de Falabella pretenden.

La cadena es hoy una de las 100 empresas de retail más importantes del mundo en cuanto a su facturación y tiene presencia en varios países en la región. En Argentina cuenta con 10 sucursales de las tiendas Falabella y 9 sucursales de Sodimac, el negocio de venta de artículos de construcción y para el hogar. Tiene presencia en Ciudad de Buenos Aires Gran Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Córdoba y Santa Fe.

La devaluación, el cepo y las expectativas de la economía argentina, y en especial las del consumo, son las causas de los magros números de Falabella en la Argentina que, como en el resto de los mercados donde opera, se profundizaron por la pandemia del Covid-19.

De esta forma, Inverlat vuelve a la carga para ampliar su portfolio en Argentina luego de no haber podido cerrar la compra de la cadena de electrodomésticos Garbarino, a principios de año.

En ese caso, el fondo llegó a hacer una propuesta de reestructuración de la deuda de la compañía a los bancos acreedores, pero luego le fue imposible acordar con los proveedores una fórmula para resolver las deudas con esas empresas.

En el caso de Falabella, el interés de Inverlat pasa porque se trata de un formato de negocios que complementaría el resto de sus actividades, más que nada teniendo en cuenta que el éxodo de multinacionales del mercado argentino dejará un espacio para el crecimiento de grupos locales.

La empresa sufre grandes pérdidas por la pandemia de coronavirus, que le impide abrir locales

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Falabella no es la única que se va

La salida de Falabella se suma a otras empresas extranjeras que abandonaron sus negocios en el país. O a grupos de alcance global, como Walmart, que se encuentra en una posición similar a la de la compañía chilena y busca un socio doméstico para poder mantener sus actividades en un país que no envía señales atractivas a los inversores internacionales. Falabella ya había iniciado un proceso de achique hace un año. En septiembre de 2019 despidió a 250 empleados, lo que significaba un ajuste de 4% de su plantilla y había cerrado uno de los locales emblemáticos en calle Florida al 600.

Ahora se anunciará el cierre de al menos 4 locales y la consecuente pérdida de cientos de empleos. La empresa bajaría las persianas de su local de Florida y Corrientes y en un reconocido shopping.

El plan de Inverlat para dar vuelta la negativa situación de la compañía chilena, sería similar al que aplicaron en otras empresas que forman parte de su cartera de activos.

Es decir, aplicar una fuerte y millonaria inyección de fondos, potenciar las ventas online, reducir la actual estructura de sucursales físicas y ofrecer financiamiento a los clientes.

Un caso en este sentido es el de Havanna, que Inverlat adquirió en el 2003, cuando varios de estos banqueros adquirieron la tradicional fabricante de alfajores nacida en Mar del Plata a través del fondo de inversión Desarrollo y Gestión (D&G) en el cual también tuvo participación Crystian Colombo.

En una próxima etapa, la cadena cerrará algunos de sus locales

En una próxima etapa, la cadena cerrará algunos de sus locales

En ese momento, la empresa, que pertenecía al Exxel Group, se encontraba en proceso concursal, con un millonario pasivo de u$s35 millones, al borde de la quiebra y con sus acciones prendadas por un grupo de bancos acreedores entre los que se encontraban el Deutsche Bank, el Citi, el BI Creditanstalt, el Río y el Patagonia Sudameris.

Tras acordar una fuerte quita de la deuda cercana al 50% con las entidades financieras, el fondo llevó a cabo un proceso de reestructuración, fuertes inversiones y un profundo "turnaround" con el que dio vuelta la situación negativa, introdujo fuertes cambios y corrigió los problemas que afectaban el rendimiento comercial y financiero de Havanna.

De hecho, en la actualidad se trata de la segunda marca de retail gastronómico de la Argentina y una de las cadenas de cafetería líderes en Latinoamérica con 190 locales en Argentina y 70 en el resto del mundo.

Otro ejemplo similar que tiene también a los dueños de Inverlat como protagonistas es el de la compañía distribuidora energética de Río Negro, Edersa.

Se quedaron con las acciones del grupo chileno Saesa Overseas, subsidiaria de la norteamericana PSEG, que quería abandonar el negocio teniendo en cuenta los problemas de estructura de capital que atravesaba esta distribuidora, con una deuda que en ese momento ascendía a los u$s70 millones.

 Tras cerrar un acuerdo, los dueños del fondo inversor realizaron una fuerte capitalización sobre Edersa, encararon un proceso de reestructuración y finalmente la vendieron.

Similar camino recorrieron con la compra del edificio Esturión en Punta del Este, más precisamente en la zona de Montoya. El fondo adquirió la deuda, se hizo cargo del pago a los titulares de los tiempos compartidos del complejo y luego se dedicó a la venta de los departamentos.

De igual manera procedieron en el 2017, cuando compraron Aspro, compañía especializada en equipos para GNC y con presencia en estaciones de servicio.

Su situación era muy complicada, con un abultado endeudamiento y una facturación en caída que Inverlat heredó de sus anteriores dueños, los brasileños de Lupatech, que habían entrado en Aspro en el 2008.

Al igual que en los anteriores ejemplos, iniciaron un proceso de recomposición financiera, administrativa y comercial con el que lograron reestructurar la compañía y volver a ponerla en operaciones.

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