Ganancias: por qué el proyecto abre un nuevo conflicto entre el Gobierno y empresarios

Ganancias: por qué el proyecto abre un nuevo conflicto entre el Gobierno y empresarios
Los industriales lanzaron serios cuestionamientos a la iniciativa oficial que ya logró dictamen en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados
Por Andrés Sanguinetti
29.04.2021 19.14hs Negocios

Como mecanismo de presión contra el proyecto de suba del Impuesto a las Ganancias que el Gobierno envió al Congreso para su tratamiento, la principal organización industrial argentina salió a realizar fuertes cuestionamientos contra la iniciativa por entender que, de aprobarse, incrementaría todavía más la presión fiscal que ya debe afrontar el sector corporativo local.

A través de un documento elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA) se advierte que la propuesta oficial profundizará los problemas industriales, más aún en una economía con volatilidad económica, crisis recurrentes, muy bajo nivel de financiamiento productivo y prácticamente sin financiamiento a la inversión a largo plazo.

Para los industriales, este contexto requiere fomentar la inversión y no obstaculizarla tal como entienden que lo hace la iniciativa del Gobierno a la que también cuestionan por considerar que tiene una mirada fiscalista que afectará a la actividad económica local; desincentivará las inversiones; frenará el aumento de la producción y la creación de empleo formal. También asegura que ninguna empresa verá reducida su alícuota respecto del 25% que debería regir en 2021 según la reforma de 2017.

Si bien califica como "necesaria" una reducción de la la alícuota para las micro y pequeñas empresas, la UIA asegura que se debe encarar de manera conjunta con un paquete de competitividad más integral (financiero, laboral, tributario), dando a entender que el actual proyecto es una nueva suba de la presión tributaria al sector formal de la economía que es el que tracciona al resto de los sectores.

Alerta por el avance del proyecto

La reacción de la entidad fabril que preside Miguel Acevedo se debe a que en las últimas horas, el proyecto logró la aprobación de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados para ser tratado en el recinto en los próximos días. De hecho, una copia del informe fue también enviada a las autoridades del Ministerio de Economía que condice Martín Guzmán para que analice los puntos del proyecto que perjudican al sector industrial y al proceso de recuperación económica, tras el impacto de la pandemia del Covid-19.

"En un contexto que requiere incentivos para sostener y consolidar la recuperación económica, esta iniciativa establece una serie parámetros que perjudican al sector industrial y profundiza una serie de problemáticas" que ya sufre el sector empresario argentino.

Acevedo, de la UIA, y Fernández: ahora, enfrentados por el proyecto de Ganancias.
Acevedo, de la UIA, y Fernández: ahora, enfrentados por el proyecto de Ganancias.

Según indica el trabajo de la UIA, la Argentina tiene una presión tributaria elevada que supera el 40% sobre el sector formal y una alícuota a la reinversión de utilidades alta del 30% contra un 25% del resto de América latina y de un 23% de los países que integran la OCDE, además de que el financiamiento al sector privado es el más bajo de la región con un 10,8% sobre el PBI del país.

"Por esto, las ganancias no distribuidas son una de las fuentes principales de inversión empresarial en Argentina. Por lo tanto, volver a incrementar la alícuota de Ganancias es un obstáculo para el desarrollo de la inversión, de la actividad y del empleo formal", advierte el informe de la UIA en el cual se advierte que de aprobarse, sería la cuarta modificación de este impuesto en los últimos 10 años e implicaría un incremento de 10 puntos porcentuales de la alícuota (de 25% a 35%) generando factores que hacen imposible la planificación empresaria y la previsibilidad de la economía.

De hecho, la UIA denuncia que el proyecto genera una presión tributaria adicional de $320.821 millones, de los cuales $96.246 millones provienen de la industria.

Además, estima que las empresas que verán incrementada la alícuota al 35%, en el sector industrial representan aproximadamente 7.000 industrias; el 6% del empleo formal; el 87% de la masa salarial y el 80% de la recaudación de este impuesto.

Para la UIA el cambio de la alícuota de Ganancias va en contra de la necesidad de que el país consolide medidas activas que incentiven las inversiones; promuevan la producción; fomenten la agregación de valor y generen empleo formal.

"Los tiempos actuales demandan medidas activas para incentivar inversiones y a favor de la producción y el trabajo formal para lograr la recuperación económica, lo cual este proyecto va en sentido contrario porque aumenta la presión tributaria en gran parte del sector productivo formal generador de valor y empleo en la Argentina", sentencia el documento que la UIA también distribuyó entre los parlamentarios.

Presión tributaria

En otro de sus capítulos, el trabajo asegura que la situación es todavía más compleja considerando que el país viene de la reforma del 2016 que establecía para este año una alícuota de Ganancias de 25% y 13% para dividendos, cuando el actual proyecto plantea llevarlas al 35% y 7%, respectivamente.

Es decir, representa un incremento de 10 puntos porcentuales de la alícuota sobre las utilidades y marca la cuarta modificación de este impuesto en los últimos 10 años, sin contar la suspensión de la baja de alícuota en el 2020.

"Ambos factores hacen imposible la planificación para toda empresa y no ayudan a la estabilidad y previsibilidad que requiere la economía de nuestro país", detalla la UIA que recuerda que la Argentina tiene una presión tributaria muy elevada que alcanza el 29% sobre el PBI, mientras que el promedio de la región es 23%, con Chile en 21%, Ecuador en 20%, Colombia en 20% y México en 17%.

Por este motivo, la entidad fabril entiende que reducir la presión impositiva no es para diferenciarse de otros países, sino para acercarse a los niveles existentes en países de desarrollo similar.

Para la UIA, el proyecto de ley no reduce la alícuota de Ganancias a todo el universo PyME y muestra que los números estimados por el Gobierno o son desactualizados en cuanto a cantidades y nominalidades o pronostican una reducción tan significativa de las ganancias determinadas por el sector productivo por efecto de la crisis que hacen esperar una caída del producto bruto muy brusca para 2021, aún mayor a las predicciones actuales.

Para la UIA, el incremento de la alícuota de Ganancias afectará la rentabilidaad de miles de pymes
Para la UIA, el incremento de la alícuota de Ganancias afectará la rentabilidad de miles de Pymes.

Se calcula entonces que las empresas que verían reducida su alícuota representan, de máxima, el 25% del empleo formal de la economía y solo el 14% de la recaudación de este impuesto, y abarcan a empresas cuya facturación se ubica, a lo sumo, en la media de ventas de la actual categoría "pequeñas".

Y como la industria es el sector que más aporta actualmente a la recaudación de este impuesto, la reducción de alícuota alcanzará a una menor proporción de empresas de este sector que en el resto, porque hay menor cantidad de microempresas, mientras que el resto de empresas pequeñas y medianas no tendrán una reducción de alícuota respecto de la situación actual. Es más, medianas y grandes tendrán un incremento de hasta 5 puntos porcentuales en la tasa efectiva actual.

Esto complica más a las empresas de capital nacional que sustentan en gran medida su operatoria con fondos propios y no tienen las mismas facilidades que las multinacionales para acceder al financiamiento a mejores tasas en el exterior.

Otra de las críticas se basa en la falta de diferenciación que hace el proyecto según el desempeño económico de las empresas. Por caso, una pyme que tiene un buen año podría pagar la alícuota máxima de 35%, por tener una utilidad que supere el umbral establecido. En tanto, una compañía grande que tiene un mal año probablemente no vea reducida su alícuota, debido a que difícilmente tenga una utilidad menor a $5 millones.

A esto se suma que a partir de una utilidad neta superior a $25 millones (siempre que no se distribuyan dividendos), la alícuota es mayor al 30% que rigió en el 2020.

Si bien es cierto que a partir de $1.000 millones de utilidad neta una empresa paga 34,9% de alícuota efectiva (sin distribuir dividendos), ya con mucho menos utilidad la alícuota es mayor a 30%, e incluso muy similar a 35%.

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