Tras salir del default, un dueño de Musimundo busca ganar market share gracias a la crisis de Garbarino

Tras salir del default, un dueño de Musimundo busca ganar market share gracias a la crisis de Garbarino
Los planes de la sociedad que controla el 50% de la cadena son incrementar sus ventas, reabrir locales y crecer especialmente en el interior
Por Andrés Sanguinetti
05.07.2021 12.24hs Negocios

Mientras el futuro de Garbarino se dirime entre ridículas excusas para mantener cerrados sus locales y la inoperancia de sus dueños para mantener la cadena a flote, varios de sus competidores se encaminan a aprovechar la crisis de su rival parra ganar más cuota de mercado.

Un caso es el de Musimundo, propiedad de dos grupos empresarios como son Electrónica Megatone (EMSA) y CARSA, que controlan el 50% del capital cada una. A partir de la crisis de Garbarino y del proceso de reestructuración financiera que encaró la segunda de las sociedades, la cadena viene recuperando ventas e incrementando su market share en el sector electrodoméstico.

De hecho, un informe de la calificadora local FixSer, propiedad de FitchRatings, detalla la situación actual de CARSA sosteniendo que ha recuperado sus ventas y su generación de fondos que, a febrero pasado, llegó a los $5.207 millones con un EBITDA de $189 millones en comparación con $5.562 millones y un EBITDA negativo que mostraban sus balances de agosto del 2020.

Esta recuperación le permitió mejorar sus ratios de cobertura y apalancamiento lo cual, junto a la restructuración del negocio junto con la reestructuración financiera, la ha dejado en una mejor posición frente al bienio 2021-2022.

Teniendo en cuenta este escenario, FixSer subió la calificación de CARSA a B (arg) para el corto plazo y a BB (arg) para el largo plazo, con una perspectiva estable, aunque aclarando que los factores limitantes de la calificación "se relacionan con el acotado acceso al financiamiento por parte de la compañía en un escenario de restricciones por la continuidad de la pandemia".

La calificadora anticipa una generación de fondos operativos similares para este año con un flujo de fondos libre negativo, aunque la refinanciación de sus pasivos le otorgara cierto margen liquidez.

En agosto del año pasado, el pasivo total de CARSA era de $3.577 millones teniendo en cuenta la deuda sujeta a restructuración, de los cuales el 62% eran préstamos bancarios y el 25% Obligaciones Negociables (ON).

A partir de ese escenario logró cerrar un proceso de reestructuración con bancos y acreedores del mercado de capitales con condiciones benévolas para la compañía, mientras que la deuda impositiva con la AFIP la resolvió a partir de la moratoria dispuesta por el organismo de recaudación tributaria a la que adhirieron en octubre pasado por alrededor de $1.000 millones.

En el caso del frente financiero, CARSA acordó reperfilar un pasivo también cercano a los $1.000 millones estirando los pagos a siete años de plazo con los bancos que pueden optar por suscribir sus fideicomisos Secubonos que se colocan mensualmente con los cupones de venta y que las entidades pueden optar por diferir parte de esos fondos a cuenta de la deuda para cobrar de manera anticipada y no esperar el plazo ya establecido.

Más precisamente, el acuerdo con los bancos fue refinanciar $796 millones a pagar en 28 cuotas trimestrales a partir de mayo del 2022, con una TNA del 20% hasta agosto del mismo año y tasa BADLAR para los periodos sucesivos. Además, acordó un periodo de gracia para el pago de intereses de seis meses. Aquellos bancos que reestructuraron podrán suscribir fideicomisos financieros a tasa competitiva der mercado y computar a cambio un porcentaje de lo suscripto como pago a cuenta de sus acreencias. A su vez, se estableció una garantía hipotecaria sobre un inmueble de la compañía.

Con respecto a las ON, en enero se acordó con los bonistas un cambio en las condiciones y desde junio pasado se comenzó a cumplir con el proceso a partir del cual la empresa evitó entrar en default, convirtiendo la series adeudadas por otras a mayores plazos y una tasa de interés diferente por un monto total de $426 millones. Logró además una baja de capital ya que un grupo de bonistas y de bancos optaron por un tender offer.

Con este proceso, la empresa dueña de la mitad del capital de Musimundo logró ordenar sus finanzas y mantener el flujo comercial y financiero poniendo en orden un pasivo de casi $2500 millones.

Y al tener la totalidad de esa deuda en pesos, logra cubrirse de eventuales fluctuaciones o inestabilidades provocadas por hechos externos a su giro comercial como pueden ser las devaluaciones o las próximas elecciones de medio término que podrían repercutir en cambios en la economía.

Al lograr blindarse de este tipo de situaciones de estrés financiero, no debería tener mayores problemas para hacer frente a sus obligaciones, según explican fuentes de de la compañía consultadas por iProfesional que aseguraron no querer repetir una nueva situación de default.

Como parte del mismo proceso, CARSA también encaró una renovación de su actividad comercial, reduciendo la cantidad de locales que habían llegado a los 129 y de los cuales hoy quedan 43 sucursales mayormente concentradas en el Noreste. Para ello ha llevado a cabo acciones orientadas a reducir la escala de operaciones y regularizar la situación comercial con proveedores, racionalizando el portafolio de sucursales, plan que se encuentra finalizado, con un aprovisionamiento de mercadería que se ha normalizado.

El objetivo fue "armar una nueva CARSA", más competitiva y compacta y rentable en términos de ganancias como de venta bruta porque de esa forma obtiene los fondos suficientes para afrontar sus pasivos. La estrategia también implicó recorte de personal hasta llegar a los 700 trabajadores que emplea actualmente.

FIX anticipa que el nuevo tamaño y posicionamiento de CARSA, la deja posicionada ante la recuperación del nivel de actividad esperado para el 2021 y el 2022. Por eso, sus ejecutivos analizan retomar un plan de crecimiento para aprovechar la nueva estructura de la compañía y, más que nada, el vacío que Garbarino está dejando en el sector producto de su propia ineficiencia para mantenerse operativa desde que fue comprada por el empresario Carlos Rosales.

Los planes de CARSA son de crecimiento con la rentabilidad como forma de garantizar a los acreedores que va a cumplir con sus compromisos a partir de contar con un volumen de actividad acorde a la deuda a cancelar que hoy, según estiman, es razonable con el tamaño de la empresa.

En este marco, la cadena viene recuperando parte del mercado perdido por su crisis financiera, mejorando sus cifras de ventas que ya se ubican en un 90% más que a junio del año pasado, mientras sigue cancelando los pagos de su deuda como los $20 millones que abonó en junio pasado a los bonistas gracias que mejoró su flujo de caja y el financiero.

De todos modos, la empresa compite en un sector que durante los últimos años, mantuvo sus márgenes presionados por una combinación de altas tasas de interés, depreciación del peso y un bajo nivel de actividad que presionó sobre la estructura de costos fijos de las compañías.

Recuperación y liquidez

El negocio se vio además impactado en gran medida por la cuarentena obligatoria desde el 20 de marzo del 2020, llevando las ventas reales a tocar mínimos en abril de igual año.

De todos modos, el segmento de electrodomésticos ha demostrado una recupera

el segmento de electrodomésticos ha demostrado una recuperación aunque sin llegar a los niveles del 2015 beneficiado por las ventas del online que, según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, crecieron un 72% (medidas en unidades).
El segmento de electrodomésticos ha demostrado una recuperación beneficiado por las ventas del online que crecieron un 72%

Una vez superada la pandemia del Covid-19 el objetivo de los dueños de CARSA es fortalecer aún más la marca y recuperar parte de lo perdido en medio de la emergencia sanitaria a partir de un mercado que tampoco ofrece las mejores condiciones, con ventas un 50% menores a las del 2015 que tampoco fue uno de los mejores años como si lo fue el 2013.

Hacia adelante, la calificadora FIX espera que la compañía presente una generación de flujo operacional positiva con elevadas necesidades de capital de trabajo, que impactarán en su flujo de fondos libres "en un contexto de limitada flexibilidad financiera luego de la presentación en concurso preventivo en junio del 2018 y el desistimiento del mismo en septiembre del mismo año; el incumplimiento de los pagos en tiempo y forma de los servicios de deuda bancaria y de las ON".

A partir de este escenario, la calificadora considera que el manejo de la liquidez será́ fundamental para la calificación de CARSA, teniendo en cuenta que la generación de fondos libres y la posición de caja serán claves para mitigar la falta de acceso a fuentes de liquidez externa en los próximos años.

"La calificación de la compañía podría subir en caso que la compañía sostenga la mejora económica que le permite abarcar el crecimiento de la demanda y lograr además una mayor flexibilidad financiera demostrada a través de un renovado acceso al mercado de crédito local", agrega FIX.

La compañía realiza sus principales ventas a plazo, siendo la financiación por propia la principal fuente (45%), seguido por la financiación con tarjeta de crédito (25%). Los restantes medios de pago son contado, tarjetas de debito y otros.

Los préstamos de consumo originados en la financiación otorgada a clientes son cedidos bajo la figura de fideicomisos, donde CARSA mantiene los certificados de participación en su poder.

Históricamente las originaciones representaban en promedio el 50% de las ventas de la compañía. No obstante, tras la presentación en concurso preventivo en el 2018, bajaron en torno al 40% aunque desde el 2019, volvieron a crecer para ubicarse en un 60%.

La participación de mercado de la compañía se ha visto deteriorada en los últimos dos años con una caída cercana al 10% en 2017 que actualmente se encuentra en torno al 6%. Durante el ejercicio 2019-20, presentó una baja de las unidades vendidas del 58% interanual que logró aumentar en un 86%, con ventas en pesos en términos nominales que se incrementaron un 53% aunque el ticket promedio se redujo a $6.167 (-17,6%).

Asimismo, la compañía ha incrementado su posición de mercado en el Noreste, llegando a 20,8% gracias a que la restructuración de su negocio la deja bien posicionada de cara a un sector en recuperación, contando con una estructura más pequeña y el canal de ventas online mejor posicionado.

Además, ha logrado realizar una importante reducción de su deuda, junto con un cambio en el mix de corto plazo y largo plazo luego de la reestructuración con tenedores y entidades bancarias.

Hacia adelante, teniendo en cuenta la restructuración de sus pasivos, FIX espera que la relación de la deuda con el EBITDA ajustado "no supere 4.0x y vaya reduciéndose hasta 2.5x".

Y si bien también anticipa que la compañía tendrá́ limitado acceso al mercado financiero y bancario, mantiene como fuente de financiación la securitizacion de sus créditos.

Considera también que su liquidez mejore, aunque se mantendrá ajustada por lo cual advierte que será clave el manejo de esa liquidez para hacer frente a los nuevos servicios de deuda mientras hace frente a un capital de trabajo creciente.

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