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Pasó de ser la "niña malcriada" a manejar la bodega familiar: ahora produce 25.000 litros de vino por año

Tucumán es una de las provincias con mayor producción vitivinícola en la Argentina. La notable historia de la bogeda Río de Arena
18/04/2023 - 15:45hs
Pasó de ser la "niña malcriada" a manejar la bodega familiar: ahora produce 25.000 litros de vino por año

Siempre iba de visita. Le gustaba pasar tiempo allí y escuchar a su papá hablar de los viñedos, compartir una charla y una copa de vino juntos. Pero desde hace dos años, Josefina Carro pasó de ser la invitada "malcriada" a la responsable del emprendimiento Río de Arena, de la administración del hotel boutique y de la bodega homónima. Cuenta que el mentor de todo, al que hace más de 20 años "se le ocurrió" comprar 30 hectáreas que ya tenían algunas parcelas implantadas con la variedad torrontés, fue su papá, Roberto Carro, que falleció en 2020, en plena pandemia.

Sin conocimiento previo más que el del disfrute de tomar un buen vino en compañía de su familia y amigos, Josefina se hizo cargo de todo, y asegura que su nuevo rol la ayudó a encontrar un equilibrio en su vida, porque ahora reparte su tiempo entre el trabajo en los viñedos -un oasis en medio de los Valles Calchaquíes, en un área denominada El Bañado y al que se llega por la ruta nacional 40-, y el Hospital de Niños de San Miguel de Tucumán, donde atiende como psicóloga a pacientes oncológicos.

"Antes venía de visita, era la niña malcriada. Toda mi vida me dediqué a la oncología infantil, y sumar este nuevo trabajo en la bodega me ayudó a matizar emociones, a encontrar un equilibrio", dice Josefina, que recuerda a su papá como un personaje muy querido por todos en la zona; un hombre emprendedor y que hizo mucho esfuerzo por llevar el vino tucumano a otro nivel.

Bodega Río de Arena: mucho sol y vientos suaves permanentes

En el área central de los Valles Calchaquíes, se extiende la zona vitivinícola tucumana. De clima frío en invierno, caluroso en verano y mayormente seco, esta región tiene la ventaja de tener una alta exposición al sol, y los tucumanos que allí viven y trabajan, aseguran que 350 días al año son soleados y con vientos suaves permanentes. 

Su suelo es franco arenoso a pedregoso, permeable, suelto, limpio y profundo en toda su extensión. Alcalino pero no salino, dicen los expertos, y es una de las zonas de producción de vinos más altas del mundo, con viñedos que están entre los 1750 a 3000 metros sobre el nivel del mar. 

Cuando Río de Arena dio sus primeros pasos, apenas había un puñado de productores en Tucumán que se dedicaban a la vid. Hoy, es uno de los 18 emprendimientos -de los cuales 12 incluyen bodega- que forma parte de la Ruta del Vino tucumana; un circuito unificado por la ruta nacional 40 y la ruta provincial 307, donde en aproximadamente 100 kilómetros de recorrido -con sitios arqueológicos y culturales para detenerse en el camino- se pueden visitar bodegas de diferentes tipologías, productores artesanales, caseros e industriales. También está allí la primera bodega comunitaria del país [y una de las cuatro que hay en todo el mundo] que se llama Los Amaichas, y es gestionada por una comunidad originaria. 

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En Río de Arena, la familia Carro tiene viñedos de malbec, merlot y tannat.

Vinos, con ADN cien por ciento argentino

El torrontés es la cepa representativa de la zona, de ADN 100 por ciento argentino, pero en Río de Arena, la familia Carro tiene viñedos de malbec, merlot y tannat. "Hace 22 años era un caserío y acá no había nada. Mi papá hizo el pozo de agua y plantó luego las primeras 4 hectáreas de malbec con un sistema de espaldero, e instaló un sistema de riego por goteo -cuenta Josefina-. El hecho de tener pozo propio no habilita a desperdiciar el agua, porque en esta zona sin agua no crece nada. Y con agua crece todo".

El nombre de la estancia, Río de Arena, es simbólico y fundacional. Por detrás del lugar pasa el río Santa María, "un verdadero río de arena", y que a diferencia de los ríos de Sudáfrica, explica Josefina, corre zigzagueante de sur a norte, todo enmarcado por los majestuosos cerros. "Nunca pasa agua salvo este año que hubo una inundación", agrega Josefina, y advierte sobre el fenómeno anterior, a fines del año pasado, que sorprendió a todos los productores: una helada inesperada que arruinó los viñedos. 

Para la bodega Río de Arena, una helada se convirtió en tragedia

"Fue una helada tardía, algo inaudito para el mes de noviembre. En algunas zonas se registraron 5 grados bajo cero. Era muy triste ver en las condiciones que quedaban las viñas a medida que pasaban las horas y el sol iba afectando las plantas. Ahí comenzamos a confirmar el desastre", recuerda la emprendedora. El grupo de WhatsApp de los bodegueros estalló, y todos intercambiaban fotos y audios. Algunos, confiesan, describían lo sucedido como una verdadera tragedia, una desgracia inconmensurable. A juzgar por los datos de la Cámara de bodegueros y bodegueras de Tucumán, la sensación de fatalidad no es tan errada, ya que se calcula una pérdida de la producción estimada en unos 900.000 kilos de uva.

Los 18 emprendimientos tucumanos, distribuidos en 120 hectáreas, producen vinos que se comercializan con 91 etiquetas distintas. El 20% de los vinos se exporta, y el 80% se consume en el mercado interno. En Río de Arena se producen unos 25.000 litros por año. Por eso, explica Josefina, hace rato que ya dejaron de ser una bodega artesanal, cuyo límite está plantado en 10.000 litros. 

Vinos con nueva etiqueta: el sello personal

Como una manera de identificar una nueva etapa, Josefina decidió cambiar el diseño de la etiqueta de las botellas; una forma de imprimir un sueño propio a esta nueva etapa de Río de Arena. "La vendimia llega hasta marzo. En invierno se hace la poda, en octubre crecen las hojas y en enero ya están las uvas. Llegar al producto final es un recorrido largo, y cuando suceden fenómenos inesperados como la helada de noviembre se hace duro. Acá no es como Mendoza que tenemos tecnología para combatir en esos frentes. No queda otra que aguantar -dice-. Luego vino la lluvia y la inundación, el 8 de febrero pasado. Destruyó todo, y fue otro golpe duro. Acá afectó al 85 por ciento del viñedo".

En Río de Arena, la cosecha se hace de forma manual. El malbec que se produce es joven porque no tiene estancia en roble, de muy buen color. "Por las condiciones del clima, acá la cáscara de la uva engrosa, y cuando llega la noche y la temperatura baja la planta se relaja, tiene un respiro, y eso se traduce en una concentración de aromas espectacular", describe su dueña, y cuenta que con el malbec también hacen vino de guarda, que pasa un año en el tanque y otro más en las barricas, en la cava que se puede visitar en la misma bodega.

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Río de Arena decidió renovar su etiqueta, con el fin de imprimirle un sello más personal.

"El último año de vida de papá hablamos mucho. Me quería transmitir todo lo que tenía que ver con los viñedos, y por suerte tuvimos ese tiempo para conversar y aprender. Invertimos mucho ahora y sabemos que tenemos que esperar unos cinco años para ver retornos en el negocio", concluye Josefina. Mientras tanto, Río de Arena sigue su curso.

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