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Sequía, elecciones, cepo e inflación: qué industrias sobrevivirán a este combo explosivo en 2023

Un duro informe de ABECEB señala que los motores de crecimiento de 2022 perderán terreno. ¿Cómo impacta el bajo consumo y por qué abril es el mes bisagra?
13/04/2023 - 19:16hs
Sequía, elecciones, cepo e inflación: qué industrias sobrevivirán a este combo explosivo en 2023

La inflación; la sequía; las fuertes restricciones a las importaciones; la retracción de la actividad y la reducción de ingresos y del consumo, sumados a la incertidumbre por el año electoral, forman el combo de factores que frenarán las inversiones durante este año.

Por lo menos así se desprende de un informe elaborado por ABECEB, el cual anticipa que las oportunidades que traccionaron el crecimiento de la actividad en el 2022 se están agotando. La tendencia se detecta incluso en sectores que ganaron share en el mercado interno por tener mayor integración nacional (autos, química), por el freno del mercado local, que muestra signos de desaceleración del consumo y las presiones crecientes de los desequilibrios macro.

Inversiones argentinas, presionadas por la incertidumbre y restricciones

De acuerdo al documento, los sectores exportadores también se enfrentan a riesgos por la caída del nivel de intercambio global, sobre todo en los principales países de destino fuera de América Latina, como China y Estados Unidos.

En el documento también se advierte la pérdida de impulso que tendrá la economía real y que impactará en todas las áreas, aunque de manera heterogénea.

De acuerdo al trabajo, de todos modos, habrá un denominador común que se vincula con que hasta las empresas o industrias que fueron motores de crecimiento durante el 2022, perderán combustible este año.

"La inestabilidad de la macro les duele a todos, incluso a los más dinámicos", destaca el paper, que además advierte que las inversiones entraron a un estado de "wait & see" ante la incertidumbre que generan las elecciones y el recambio presidencial que se supone se producirá este año. Sobre todo, teniendo en cuenta el poco impacto electoral que hasta ahora suma el gobernante Frente de Todos y el crecimiento en las encuestas de la oposición.

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Las oportunidades que traccionaron el crecimiento en el 2022 se están agotando en casi todos los sectores.

Al respecto, Natacha Izquierdo, responsable de práctica sectorial de ABECEB, explica la existencia de "una ralentización del sector industrial que en el 2022 cerró con un crecimiento del 4,3% pero que para este año proyectamos -0,1%".

Minería, Petróleo e industria automotriz: los sectores que esperan crecer en 2023

En este marco, el trabajo identifica al automotriz como el sector que más dinámica tendrá dentro de la industria, ya que, aunque sufre de algunos problemas de importación de insumos y autopartes, se posicionó muy bien en el exterior. Además, la restricción impuesta por el Gobierno para el ingreso de autos importados hizo que ganaran share las terminales que producen localmente.

El mismo escenario se anticipa para rubros como el de maquinaria y equipo y químicos, que podrían sufrir frenos por las medidas oficiales pero que, de todos modos, tendrían un desempeño al menos positivo.

Para Izquierdo, otros sectores que se mantendrán como "los ganadores" durante este año son los menos permeables a los desequilibrios de la economía y están traccionados por actividades vinculadas a la integración global. Además, se mueven por su propia inercia. "Aunque mantienen proyectos de inversión frenados, más aún ante la expectativa de cambio de gobierno a fin de año, son rubros con igualmente mostrarán crecimiento", agrega la experta de ABECEB.

En este grupo está Petróleo y Gas, al que el trabajo apunta como el sector estrella por su potencial para sustituir importaciones de gas y aumentar las exportaciones de gas y crudo en un contexto en el que apremia la restricción externa y la escasez de divisas.

ABECEB proyecta una suba del 13% para la producción de crudo y del 6% para la de gas, sujeta al avance del Gasoducto Néstor Kirchner en el año.

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Pese a las restricciones para importar, la industria automotriz logró promover una buena parte de la producción local.

En el caso de la Minería, el crecimiento proyectado para el 2023 es de 3,4%, mayormente traccionado por la suba de precios ya que también en este rubro habrá ralentización de nuevas inversiones a la espera de una mayor certidumbre macroeconómica y de las reglas de juego.

En este sector, las medidas tomadas por las autoridades contra el ingreso de insumos importados tensionó la producción de minerales como oro y plata y retrasa el avance de proyectos de construcción y/o ampliación de plantas para la extracción de litio.

A esto, el informe le suma que el encarecimiento del costo de capital a nivel internacional afecta la disponibilidad de fondos para inversiones de alto riesgo, mientras que a nivel local las limitaciones que el Gobierno impone al giro de divisas a casas matrices en el exterior reducen el atractivo del país como destino para nuevas inversiones en el sector.

Campo y construcción: dos duros desafíos

Por su parte, para ABECEB, la Agroindustria sufre los efectos de la sequía y la magra campaña 2022/23, donde la menor oferta de granos no sólo impactará negativamente en las exportaciones (entre u$s12.300 millones y u$s15.000 millones) y en el consecuente ingreso de divisas, sino que ya compromete las inversiones en tecnología y bienes de capital para el ciclo 2023/24.

Además, con una brecha cambiaria sostenida e incertidumbre en un año electoral, presionando por una devaluación real permanente y significativa, llega el dólar agro en este mes, que suma además a las economías regionales y extiende su plazo de liquidación respecto a las ediciones anteriores.

"El sector esperaba la letra chica antes de avanzar en la liquidación de granos, que aún está en los silobolsas, ya que todavía se está cosechando la soja de primera, donde hubo rindes muy por debajo de lo esperado", detalla el documento.

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La menor actividad económica y la inestabilidad de precios preocupan al sector de la construcción.

Señala también que las expectativas ante el inicio de la campaña fina 2023/24 son moderadas y establece abril como el mes bisagra para decidir cómo y dónde avanza la cosecha fina, debido a que el cambio de ciclo climático va hacia la neutralidad más que a un Niño y es clave la recarga de agua.

En lo que respecta a Industria y la Construcción, el paper recuerda que durante el 2022 los desequilibrios macro abrieron oportunidades que les permitieron mantener dinámicas de crecimiento positivas, aunque con heterogeneidades entre segmentos.

Por el lado de la Construcción, pese a que la obra privada tuvo resultados positivos en enero y febrero pasados, la menor actividad económica y la inestabilidad de precios continúan en el centro de las preocupaciones del sector, repercutiendo en todas las etapas de los proyectos y generando disrupciones en la cadena de pagos.

Con una caída esperada de 1% para este año, ABECEB entiende que el sector se verá presionado por la falta de divisas y las mayores restricciones a las importaciones de insumos.

El cepo a las importaciones provoca riesgos permanentes

Para ramas de la Industria, como la Automotriz, Maquinaria y Equipo y Químicos, el endurecimiento de las restricciones a las importaciones generó una escasez de insumos y productos importados que permitió a las empresas nacionales reposicionarse y ganar share de mercado.

Además, la presión inflacionaria, en un contexto de escasez de alternativas de ahorro, incentivó la compra de bienes durables como maquinaria agrícola y bienes de capital como resguardo de valor.

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Por la incertidumbre económica, la mayoría de las industrias espera un menor rendimiento en 2023.

No obstante, el trabajo de ABECEB entiende que este año las oportunidades comienzan a desvanecerse y los desequilibrios macro ponen un freno a la dinámica del sector.

"En un contexto de menor efecto arrastre, se espera una desaceleración de la producción industrial (-0,1% 2023 vs. 4,3% 2022), que comienza a sentir el impacto financiero de los elevados costos con los proveedores externos por mayor incertidumbre respecto al plazo de pago en función a la habilitación de la SIRA y stocks de producción al límite", detalla el informe.

Este escenario genera incremento en los costos operativos y riesgo permanente de frenos a la producción, particularmente sobre aquellos sectores que funcionan con producción continua como lo son el sector automotriz, autopartes, sustancias químicas, línea blanca y siderurgia entre otros.

De manera similar, la producción de Alimentos y Bebidas comenzó un proceso de desaceleración en la segunda mitad del 2022 y se espera un sendero positivo pero decreciente en el 2023 (+1,0% i.a.).

El sector tendrá, según ABECEB, problemas vinculados a la importación de insumos por mayor administración comercial y negociaciones con el Gobierno en el marco del acuerdo por el programa Precios Justos hasta junio, que mantendrá pisados los precios de casi 2.000 productos.

Por el lado de la demanda, se espera una disminución del consumo privado (-0,4% 2023 vs. 9,8% 2022) de la mano de un nivel de actividad recesivo, con mayores tasas de interés en términos reales que podrían limitar el endeudamiento y salarios que se reducirán en términos reales en 0,8%, induciendo a los consumidores a ser más cautos.

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La producción de alimentos y bebidas comenzó un proceso de desaceleración que se mantendrá este año.

Del mismo modo, los rubros de Electrodomésticos y Electrónica de consumo también se desacelerarían este año (+1,2% 2023 vs. +5,8% 2022), tras un año pasado en el que las alternativas de financiamiento como Ahora 12, 18 y 30 dinamizaron la demanda.

"El recambio de bienes durables comienza a agotarse de cara al 2023 aunque parece haber margen motivado por el temor al salto del dólar y precios más baratos que en el exterior", anticipa el trabajo.

Sin embargo, tanto el nivel de endeudamiento de las familias como la desactualización en los topes de tarjetas de crédito se suman como factores de riesgo que también ralentizarían el consumo.

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