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Los Moyano tientan a Belocopitt y a los Olmos para que compren el sanatorio Antártida

Los Moyano se alejan de los negocios de las obras sociales con la venta del Antártida. Lo compraron en una quiebra y sirvió para hacer negocios, hasta hoy.
02/01/2026 - 13:45hs
Los Moyano tientan a Belocopitt y a los Olmos para que compren el sanatorio Antártida

Hugo Moyano no es solo un sindicalista. A juzgar por sus intereses podría ser considerado un emprendedor o un empresario exitoso de mercados regulados. Pero esta última etapa llegó a su fin en este 2026, con un gobierno hiper liberal en la Rosada y con un mercado de la salud al borde de la bancarrota, se lo mire por donde se lo mire.

Hugo Moyano y su esposa, Liliana Zulet, llegaron hasta aquí con el negocio de las prestaciones de salud gremiales. No es que Camioneros no tendrá más obra social ni dará más servicios, pero comenzó un repliegue tras la decisión de poner en venta el activo simbólico más valorado por el histórico jefe de Camioneros: el sanatorio Antártida.

Reinaugurado de manera fallida un par de veces, incluso durante la administración de Mauricio Macri y Jorge Triaca, fue Alberto Fernández el que estuvo presente en 2020 para cortar la cinta. Un sanatorio que fue comprado por una oportunidad. De allí que se haga hincapié en la versión emprendedora de Hugo Moyano, que tomó nota de una quiebra y pagó $10.500.000 en el año 2009 por el edificio ubicado en el corazón de Caballito, el verdadero centro geográfico de la ciudad, en la avenida Rivadavia 4980.

En ese lugar, el líder de Camioneros proyectó una megaobra para sus afiliados. Unidades de alta complejidad, guardia médica y shockroom, con capacidad para hacer trasplante de médula ósea, entre otras prestaciones. Todo enmarcado en un edificio de lujo para lo cual debería contratar a una constructora dirigida por integrantes de su propia familia política.

Se realizaron millonarias obras de refacción para el sanatorio considerado como "un Sheraton" por el líder camionero que, en una fallida inauguración porque siempre faltaba un "papel", exclamó: "esto es de prima-prima". Una refacción de primera, abrevió el dirigente sindical, para agradecer a la gente de Aconra SA, la empresa constructora que fue ligada al holding de la familia Moyano.

Del directorio de la empresa Aconra tomaron parte dos hijos de matrimonios anteriores de Liliana Zulet, la actual esposa del jefe camionero.

Pero lo mejor del negocio de comprar esa quiebra en 2009 estaba por venir para las cuentas de la obra social de Camioneros.

En noviembre de 2011 se transfirió el inmueble de la Obra Social al Sindicato de Camioneros por $334.000.000, una suma 32 veces más alta que lo que se pagó en 2009 y que concitó el interés de su némesis: Graciela Ocaña, siempre dispuesta a hacer desfilar a los Moyano por los tribunales.

Poco se sabe de la investigación judicial, pero los rumores que corrieron entre sindicalistas, dirigentes empresariales de la salud y empresarios de la construcción consultados por iProfesional coinciden en señalar que ese año las empresas proveedoras de Camioneros estaban renegociando sus contratos con el sindicato.

"Lo más probable fue que se hizo una venta simulada, de la obra social al sindicato, para generar caja en la obra social que tenía problemas de fondeo y comenzar a pagar a los proveedores que el tándem Moyano-Zulet quisieran". Para Graciela Ocaña, la cuestión es más clara y prístina: "…paradójicamente, la obra social es inviable, mientras que las empresas de Moyano-Zulet no pararon de enriquecerse succionándole sus fondos", escribió la entonces diputada nacional en su denuncia.

De aquellos barros estos lodos

Es imposible negar la enorme crisis del sistema de salud de la Argentina, tanto público como gremial o privado. Las reformas de Javier Milei significaron un enorme desafío para los clientes de las prepagas a comienzos del mandato del libertario, pero las obras sociales sindicales están sufriendo, en general, como ningún otro actor del ecosistema.

Sus afiliados se están cambiando a prepagas y las deudas con proveedores del sistema de salud no hacen más que crecer, al tiempo que la cadena de pagos se resiente día tras día.

Los Moyano controlan de manera efectiva dos obras sociales: la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros —que atiende en todo el país a excepción de la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires— y OSCHOCA. Según un informe del diario Clarín, la Federación Nacional le adeudaba a sus prestadores $26.617 millones a agosto de 2025.

En ese contexto, Camioneros colgó el cartel de venta del sanatorio de 14 pisos en Caballito, con capacidad para atender a 300 personas y con 15.000 metros cuadrados cubiertos.

En el mercado no se atreven a calcular qué ofertas puede llegar a recibir por el centro de salud, pero estiman que podría ser por la mitad de los $334 millones que el sindicato obló a su propia obra social por la adquisición del edificio.

Lo cierto es que iProfesional pudo saber que desde Camioneros se dialoga con dirigentes de prepagas donde el titular de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, continúa siendo una gran influencia. Y lo hacen porque la ubicación en Caballito es preferencial para prepagas que buscan gente o familias jóvenes de buen nivel adquisitivo.

Pero existe otro argumento de venta para aquellos centros que atienden a personas de avanzada edad. "No hay que descartar al poderoso grupo Olmos. Son compañeros peronistas, conocen el mercado de la salud, de allí proviene su crecimiento y, recientemente, se quedaron con el gerenciamiento de la Fundación Favaloro. Lo más importante son los convenios que tienen con la obra social más grande, que es el PAMI", señaló uno de los sindicalistas que siguen con interés la operación.

Los días de enero serán tiempos de negociaciones en reuniones de verano. La mayoría de los actores del mundo de la salud esperan que para febrero se perfile el comprador del sanatorio Antártida, una operación que significará el fin de una época para los negocios de los Moyano.

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