Buscan crear un polo energético para impulsar el boom de Vaca Muerta: cómo funcionará y dónde se ubicará
El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para Vaca Muerta, teniendo en cuenta que lo que durante muchos años fue una "promesa de futuro" se ha consolidado hoy como la principal turbina económica de Argentina.
Tras un 2025 de récords operativos, este 2026 la región hidrocarburífera más importante de la Argentina y una de las mayores del mundo, se perfila como el de la madurez exportadora, con el foco puesto en evacuar la producción hacia los mercados globales.
El boom en Vaca Muerta se expande
La gran noticia de 2026 es el avance crítico del proyecto Vaca Muerta Sur (VMOS), un oleoducto, que une la cuenca neuquina con Punta Colorada (Río Negro), y que está transformando el mapa logístico.
El mega proyecto es liderado por un consorcio de empresas clave como YPF, Pan American Energy (PAE), Vista Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, mientras que la construcción está a cargo de la UTE Techint-SACDE, incluyendo a la productora de caños Tenaris.
Su desarrollo involucra a miles de trabajadores técnicos, se financia con apoyo de bancos internacionales, buscando exportar petróleo desde Vaca Muerta y se espera que para septiembre próximo concluya la primera etapa, con tanques de almacenamiento y una monoboya operativa.
El objetivo es permitir la carga de buques supertanqueros (VLCC), que pueden transportar hasta dos millones de barriles, reduciendo drásticamente los costos de flete y abriendo mercados en Asia y Europa.
Solo esta obra permitiría incrementar los embarques en unos u$s6.000 millones anuales para fines de este año, pero en Vaca Muerta existen otras iniciativas que marcan que el nivel de actividad de la zon no se detiene.
El petróleo crece con YPF a la cabeza: qué pasa con el gas
Para este año, las proyecciones son ambiciosas, ya que se estima un aumento del 22% en las etapas de fractura hidráulica, superando las 28.000 etapas anuales.
Esta iniciativa es fundamental para mantener la curva de producción en ascenso, con la meta puesta en alcanzar una producción de 750.000 barriles diarios de petróleo para finales de 2026, consolidando a Argentina como un exportador neto estructural.
En este escenario, YPF sigue liderando el despliegue, ejecutando casi el 50% de la actividad de fracking, seguida de cerca por jugadores como Vista, Shell y PAE.
Pero, mientras que el petróleo fluye con mayor agilidad, el gas natural enfrenta un escenario de "cuello de botella" temporal.
Tras las ampliaciones del Gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner), el sistema de transporte está operando cerca de su capacidad máxima, por lo que se espera que el 2026 sea un año clave para las decisiones finales de inversión sobre las plantas de Gas Natural Licuado (GNL).
Aunque las exportaciones masivas de GNL se esperan para 2027-2028, este año se definen los contratos de largo plazo que financiarán las megaplanta flotantes y terrestres.
La región también deberá enfrentar situaciones complicadas, más que nada heredadas el contexto internacional que presenta varios desafíos.
Atraer más capitales: el RIGI, entre las claves
Uno de ellos está ligado a los precios del Brent, barril que se ha estabilizado entre los u$s60 y u$s65, lo que exige una mayor eficiencia operativa en Vaca Muerta para mantener la competitividad frente al shale de Estados Unidos y el offshore de Brasil.
En este contexto, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), está empezando a mostrar resultados, atrayendo capitales para infraestructura que antes eran inviables por el riesgo país.
Por lo tanto, se estima que Vaca Muerta dejará este año de competir contra el resto de las cuencas argentinas para empezar a disputar seriamente en las grandes ligas globales.
La clave ya no es "cuánto petróleo hay", sino "qué tan rápido y barato podemos llevarlo al puerto", un escenario que también plantea el desarrollo de otro tipo de negocios no directamente vinculados al petróleo, pero que sí se concretarán a partir de Vaca Muerta.
Un ejemplo es el de la creación del llamado Distrito Energético Vaca Muerta, que representa un cambio de paradigma en la gestión de la formación de hidrocarburos no convencionales más importante de Argentina.
Polo energético: la estrategia de integración
Ya no se trata solo de perforar pozos, sino de consolidar un ecosistema industrial, logístico, inmobiliario y normativo que convierta el recurso en una plataforma exportadora global a partir de lo que comenzó hace una década como una apuesta de riesgo tecnológico y que ya se ha transformado en el motor económico de Argentina.
La institucionalización del Distrito Energético busca resolver los problemas que impiden que la cuenca alcance su máximo potencial, pasando de ser una zona de yacimientos a transformarse en un Hub industrial.
El distrito no es solo una delimitación geográfica en la provincia de Neuquén (y partes de Río Negro, La Pampa y Mendoza), sino que marca una estrategia de integración con el objetivo de crear una zona con beneficios impositivos coordinados, simplificación de trámites y una planificación urbana pensada para el flujo constante de trabajadores y maquinaria.
En este contexto, la expansión de la red de gasoductos (como el ex Néstor Kirchner) y oleoductos (Oldelval y Vaca Muerta Sur), sumada a la sinergia Público-Privada con acuerdos entre el Estado Nacional, las provincias y las operadoras (YPF, Vista, Chevron, Shell, Petronas, entre otras), le dará cada vez más sustento a ese distrito.
Además, el impulso definitivo para la consolidación del distrito ha sido el RIGI, como marco legal y pieza clave para atraer proyectos de escala global como las plantas de GNL, la posibilidad de licuar el gas para exportarlo a Europa y Asia y de iniciativas para evacuar petróleo hacia el Atlántico y Chile, con la meta de superar el millón de barriles diarios en los próximos años.
Estabilidad macro: la infraestructura es materia pendiente
La creación del distrito tiene efectos directos en la macroeconomía argentina, aunque todavía enfrenta retos operativos que deben resolverse para no "morir de éxito", de la mano de, por ejemplo, mejorar la infraestructura vial que sigue siendo precaria para el volumen de camiones que transportan arena y equipos.
Aunque el RIGI ayuda, la estabilidad macroeconómica sigue siendo clave para reducir el costo del capital, mientras que el déficit habitacional en el corazón de la cuenca presiona los costos operativos de las empresas.
Por eso, se sostiene que la creación formal del distrito marca el paso de una etapa de "exploración y aprendizaje" a una de "desarrollo masivo" en la cual Vaca Muerta ya no es una promesa, sino el activo que está reconfigurando el mapa energético del hemisferio sur.
A partir de dicho escenario, Toro Brokers S. A. (TBSA) y la Asociación de Parques Industriales Argentinos (APIA) firmaron un acuerdo para trabajar en conjunto en la realización de ese Distrito Energético con el que se busca impulsar el desarrollo dentro de Vaca Muerta.
Se trata de un acuerdo de colaboración para trabajar en la consolidación del proyecto que busca impulsar el desarrollo ordenado y sustentable de la actividad hidrocarburífera dentro de la formación shale.
Mediante este convenio, TBSA incorpora su respaldo dentro del ecosistema industrial argentino, con la meta de avanzar en proyectos estratégicos a partir de marcos institucionales claros, acuerdos formales y una articulación efectiva entre los distintos actores del sector, según indicó la empresa en un comunicado.
En este sentido, la alianza con APIA permitirá fortalecer el desarrollo del Distrito Energético como un espacio pensado para acompañar el crecimiento de la industria, optimizar infraestructura, fomentar la colaboración en la producción y contribuir a una mayor previsibilidad para las inversiones.
Compromiso a largo plazo
En el caso de TBSA, es una empresa enfocada en el sector inmobiliario y el desarrollo de infraestructura con experiencia en el desarrollo de Vaca Muerta, ya que entre sus proyectos anteriores se destacó la iniciativa de impulsar un corredor ferroviario y logístico para conectar Bahía Blanca con Añelo.
Por otra parte, APIA es una institución dedicada a la creación, fortalecimiento y desarrollo de los parques industriales en todo el país, así como para las empresas involucradas y actividades vinculadas.
Para Sebastián Cantero, CEO de TBSA, "Vaca Muerta exige planificación, articulación y un compromiso real a largo plazo. Este acuerdo es un paso concreto en esa dirección".
El convenio se realiza en el marco de una estrategia más amplia, cuyo objetivo es consolidar a Vaca Muerta como un polo energético de escala global, basándose en reglas claras, planificación territorial y cooperación institucional.