El colapso de un gigante del agro: Bioceres se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda mega millonaria
A partir de una fuerte crisis financiera y operativa que viene arrastrando desde ya un par de años, la emblemática empresa rosarina de biotecnología Bioceres SA acaba de pedir la protección de la justicia para poder salir del default.
Lo hizo mediante una solicitud para abrir un proceso de convocatoria de acreedores que le permita encarar un plan de reestructuración de una deuda de u$s36 millones, teniendo en cuenta que actualmente no dispone de recursos suficientes para hacer frente a ese compromiso como tampoco para implementar un plan de negocios.
Gigante de la biotecnología, en crisis
La decisión fue tomada en 16 de diciembre pasado por el Consejo de Administración de Bioceres SA, que ese día aprobó formalmente el inicio del procedimiento de concurso de acreedores voluntario e instruyó a la gerencia a buscar y designar un síndico para supervisar el proceso.
Mediante un documento que la empresa controlante del grupo (Moolec) envío como informe anual de su estado a la Security Exchange Commission (SEC), de los Estados Unidos, se conocieron los detalles de este plan para poder reperfilar el pasivo de la empresa.
Pero el inicio de este procedimiento implica que Moolec perderá el control sobre Bioceres SA y de otra de sus subsidiarias que opera bajo un nombre similar, Bioceres LLC, cuyo pasivo se acerca a los u$s60 millones.
La empresa llegó a este escenario luego de que, a mediados del año pasado, no pudo afrontar vencimientos de pagarés bursátiles tomados en el mercado argentino por u$s5 millones, lo cual terminó por exponer la fragilidad operativa de una empresa que siempre fue considerada como un ejemplo del sector de biotecnología local, pero que en realidad estaba compuesta por un grupo de empresas altamente endeudadas.
Bioceres S.A.: reputación en picada
De hecho, y tal como explica el medio Rosario3, se realizaron movimientos accionarios (algunos intra grupo) que habían convertido a Bioceres SA de ser base del Bioceres Group, a luego filial argentina del holding hasta quedar finalmente en la práctica como una suerte de empresa residual, habiendo dejado en cabeza de Moolec —una firma biotecnológica con sede en Luxemburgo que originalmente era una suerte subsidiaria del grupo— el control de Bioceres Crop Soluciones (BIOX), la firma del grupo que cotiza en Wall Street".
Todo este proceso de cambios societarios y deudas impagas nunca fue bien digerido entre los accionistas originales, básicamente empresas agropecuarias, y también cayó fuerte la reputación del grupo.
Como parte de este dudoso proceso, el 11 de noviembre de 2025, un grupo de fondos de inversión entre los que se encuentran Jasper Lake Ventures One LLC; Redwood Enhanced Income Corp.; Liminality Partners LP y Solel-Bioceres SPV, L.P. presentaron demandas contra la compañía y varias de sus controladas.
Lo hicieron en un tribunal de la ciudad norteamericana de Nueva York argumentando haber sido víctimas de incumplimientos del pago de pagarés emitidos por Bioceres y en circulación en virtud de un contrato de compraventa de este tipo de documentos convertibles que había sido firmado el 5 de agosto del 2022.
Como primera acción, la compañía impugnó los supuestos incumplimientos y los demandantes presentaron una moción que busca prohibir a Bioceres "disipar la garantía pignorada en relación con los pagarés".
Juicio en Estados Unidos
La empresa se opuso a la solicitud y presentó una contrademanda para ordenar la suspensión de la subasta de ejecución hipotecaria de la garantía prendaria.
El 18 de diciembre de 2025, el Tribunal denegó la contrademanda y concedió parcialmente la moción de los demandantes, ordenando que las empresas acusadas "no transferirán, enajenarán, pignorarán, gravarán ni disiparán de otro modo ninguna garantía o derecho de garantía", según se define en los contratos de prenda y garantía vigentes.
Tras la decisión, los demandantes propusieron aplazar la venta hipotecaria hasta el 19 de enero próximo para permitir un proceso de venta más ordenado y comercialmente razonable.
La compañía aceptó el aplazamiento solicitado y cooperó con el proceso de venta para maximizar el valor en el marco de un acuerdo que incluye proporcionar a los posibles compradores acceso a due diligence; poner a la gerencia a disposición para las conversaciones y facilitar el acceso a las instalaciones.
De todos modos, desde la empresa aclaran que este acuerdo de cooperación "no constituye una admisión de responsabilidad, una renuncia a cualquier defensa ante los presuntos incumplimientos ni una concesión respecto a las reclamaciones del demandado".
Conflicto antiguo
De hecho, Bioceres continúa impugnando los presuntos incumplimientos y se reserva el derecho a rechazar los procedimientos y cualquier proceso de venta que no cumpla con los requisitos legales aplicables.
De esta forma, el conflicto legal entre los fondos de inversión y Bioceres Crop Solutions Corp. escaló significativamente, situando a la compañía argentina en una posición financiera y judicial sumamente delicada.
El origen se remonta a agosto de 2022, cuando Bioceres emitió pagarés convertibles y no convertibles por un total de u$s79 millones para financiar la adquisición de Marrone Bio Innovations (hoy ProFarm).
Las condiciones originales establecieron una tasa de interés del 9% anual y vencimiento a cuatro años, y los pagarés estaban garantizados por activos clave de la compañía y sus subsidiarias.
Tras una renegociación de términos en junio de 2025 (que elevó las tasas de interés hasta el 15-19% debido a riesgos percibidos), la situación colapsó en noviembre pasado.
Más precisamente, el 10 de noviembre, cuando los fondos enviaron una "Notificación de Aceleración", alegando que Bioceres había incurrido en incumplimientos (defaults) que no fueron subsanados.
Esto implicó que la deuda total pasó a ser exigible de inmediato, por lo cual, el 11 de noviembre de 2025, los acreedores iniciaron formalmente una acción legal en la Corte Suprema del Estado de Nueva York.
Fecha clave
El 18 de diciembre del mismo año, el tribunal emitió un fallo preliminar que favoreció parcialmente a los demandantes, ya que le prohibió a Bioceres y sus subsidiarias (como ProFarm) disipar o mover los activos que sirven como garantía de los pagarés.
Los acreedores intentaron ejecutar una subasta de los activos prendados para el 22 de diciembre de 2025, pero la fecha fue luego pospuesta para el 19 de enero próximo.
La demanda ha puesto a Bioceres en una situación de "incertidumbre sustancial" y, de hecho, en sus presentaciones ante la SEC, la propia empresa admite dudas sobre su capacidad para continuar operando si no logra resolver este litigio o refinanciar la deuda de u$s222 millones que vence en el corto plazo.
Además, estos problemas legales en Estados Unidos coinciden con incumplimientos de pagarés bursátiles en el mercado local argentino por parte de su controlante, Bioceres S.A.
La compañía también enfrenta cuestionamientos por decisiones estratégicas previas. En 2022 emitió 25% de su capital para adquirir Marrone Bio Innovations, una firma estadounidense que acumulaba pérdidas anuales por u$s11 millones. Trucco defendió entonces la operación asegurando que aportaba competitividad futura, aunque la acción nunca reflejó esa expectativa.
Otro viraje fue el abandono del modelo "identity preserve" para las semillas HB4, que exigía controlar toda la cadena de valor. La empresa admitió que el esquema fue demasiado ambicioso y ahora apuesta a alianzas con jugadores del sector como Don Mario (GDM) y Colorado Wheat Growers para reducir costos y mejorar márgenes.
Rizobacter también
De hecho, a principios de este mes de enero se conoció que otra de sus controladas, como es Rizobacter, atraviesa un periodo de reestructuración y alta tensión crediticia que promete continuar durante este 2026.
Los problemas para esta compañía reflejan en parte el estrés financiero que atraviesa el sector de insumos en Argentina, condicionado por precios internacionales de granos bajos y un acceso restringido al crédito barato.
En este marco, durante la segunda mitad de año pasado, la agencia de calificación FIX (afiliada de Fitch Ratings) aplicó sucesivas rebajas a la nota de Rizobacter al punto que la calificación de emisor de largo plazo descendió desde A+(arg) hasta BBB(arg) con perspectiva negativa.
Los fundamentos de este deterioro incluyen un apalancamiento elevado ya que, según la calificadora, a mediados de 2025, la compañía mostró un ratio de deuda neta sobre EBITDA de 7,5x, un nivel considerado crítico para los estándares de la industria.
Además, su margen EBITDA, que históricamente superaba el 20%, se comprimió hasta niveles cercanos al 10% debido al impacto residual de sequías previas y una estrategia comercial más agresiva para sostener cuota de mercado.
Del mismo modo, Fix tuvo en cuenta la caja disponible y las inversiones corrientes, que en ese momento cubrían apenas el 0,5x de los vencimientos de deuda de corto plazo.
También se analizó que su salud financiera está estrechamente ligada a su controlante, Bioceres que, en julio del año pasado sufrió un "default técnico" al enfrentar dificultades para cancelar pagarés bursátiles, lo que encendió alarmas en el mercado de capitales local y afectó la percepción de riesgo de Rizobacter.