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Scrub Daddy: la esponja que nació de un accidente y hoy factura $500 millones en 47 países

Aaron Krause convirtió un invento olvidado en Scrub Daddy, la esponja sonriente que hoy genera millones y transformó su vida y su carrera
15/01/2026 - 09:23hs
Scrub Daddy: la esponja que nació de un accidente y hoy factura $500 millones en 47 países

A simple vista, Scrub Daddy es solo una esponja amarilla con una sonrisa. Pero detrás de ese diseño se encuentra Aaron Krause, un creador estadounidense de 55 años que transformó su pasión por inventar en un negocio millonario.

Desde pequeño, Krause mostró pasión por crear herramientas que resolvieran problemas diarios, aunque sus padres, ambos médicos, esperaban que siguiera sus pasos profesionales. "Soy la oveja negra", confesó en una entrevista con Bill Green.

Cómo un accidente automotor inspiró la primera esponja de Krause

Graduado en Psicología, Krause sorprendió a su familia al rechazar la idea de abrir un consultorio. En cambio, decidió dedicarse a lavar autos y emprender por su cuenta. Con un préstamo familiar y ahorros propios que alcanzaban los 8. 000 dólares, abrió un taller de pulido automotor, que lo llevó en 1994 a desarrollar su primera esponja diseñada específicamente para vehículos, tras el accidente que rayó un automóvil y lo llevó a preguntarse por qué las herramientas eran tan poco prácticas.

Explorando materiales y proveedores, descubrió la espuma de uretano de poliéster, que años después sería la base de su marca. Sus esponjas se vendían a nivel nacional en apenas tres meses y medio año después comenzaban a distribuirse internacionalmente.

A pesar del crecimiento inicial, no todos sus inventos prosperaron. Una espuma dura y amarilla, desarrollada con un proveedor alemán, no tuvo éxito en el mercado automotriz y terminó almacenada en su garaje. En 2008, Krause perdió su empresa y sus ahorros cuando Dedication To Detail fue adquirida por 3 millones de dólares, dejando atrás un producto que entonces parecía inútil.

De la prueba casera al mercado

En 2011, mientras limpiaba muebles de jardín, Aaron volvió a tropezar con aquel proyecto olvidado. La prueba con agua tibia reveló un material que cambiaba de textura según la temperatura: suave para no rayar superficies, firme para fregar.

Mientras la probaba en la cocina, notó que los agujeros llegaban al interior de los vasos y que la forma de la sonrisa permitía fregar cubiertos por ambos lados. "Pude escuchar a los ángeles cantar", recordó con humor.

Tras compartir la esponja con antiguos colegas y recibir un veredicto unánime sobre su efectividad, Krause invirtió 150.000 dólares, patentó la forma y el diseño, y mantuvo en secreto la composición del material.

En agosto de 2011, Aaron empezó a comercializar Scrub Daddy tanto en supermercados como directamente con los consumidores, mientras seguía cumpliendo su rol de consultor en 3M. La exposición en revistas especializadas disparó las ventas y llevó a Aaron a QVC, donde su carisma y el producto conquistaron a la audiencia televisiva.

El momento que lo catapultó

El despegue definitivo llegó en 2012 con su participación en Shark Tank, donde consiguió 200.000 dólares de inversión y una sociedad con Lori Greiner. Tras la emisión, vendió 42.000 unidades en solo siete minutos, y en menos de 24 horas superó el millón de dólares en ventas. Walmart y Bed Bath & Beyond incorporaron la marca de inmediato.

Hoy, la línea Scrub Daddy incluye más de 80 artículos y se distribuye en 47 países, con ingresos que Forbes calcula en 500 millones de dólares. El patrimonio personal de Aaron Krause ronda los u$s200 millones, aunque él considera que el verdadero valor de Scrub Daddy está en demostrar que una idea olvidada puede transformarse en un triunfo gracias a la inventiva y la constancia.

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