PLUSPETROL

El plan de una petrolera estratégica en Vaca Muerta para "limpiar" sus negocios

La compañía puso en marcha un proceso con el que busca reducir su exposición en campos convencionales para sumarse a la plataforma de exportación de GNL
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 23 de Enero, 2026

A partir de una operación de intercambio de acciones con YPF en una zona de Vaca Muerta, una de las petroleras de mayor bajo perfil de la Argentina comenzó a implementar un plan para "limpiar sus activos".

Se trata de Pluspetrol que ha construido su imperio enfocándose en la eficiencia operativa y en la toma de riesgos en yacimientos complejos.

Fundada en 1976 en Argentina, la petrolera nació de la mano de las familias Poli y Rey y logró transformarse en una multinacional con presencia en Argentina, Perú, Bolivia, Colombia, Surinam y Países Bajos.

Actualmente es considerada como la mayor petrolera de capitales privados argentinos que no cotiza en bolsa, lo que le permite una toma de decisiones más ágil y menos presionada por los informes trimestrales de Wall Street.

Su éxito se basa en adquirir activos que las "Majors" (como Shell o BP) consideran maduros o difíciles, para luego optimizarlos mediante tecnología propia.

La joya peruana y Vaca Muerta

Pluspetrol no solo extrae crudo, sino que se ha convertido en un jugador clave en la matriz energética regional como el caso de ​Camisea, en Perú, que se clasifica como su "joya de la corona".

En ese país, lidera el consorcio que opera el yacimiento de gas natural más importante de ese país, al punto que cambió la matriz energética peruana, permitiendo la generación de electricidad barata y la exportación de GNL (Gas Natural Licuado).

Otro de sus activos clave es Vaca Muerta, donde es un actor de peso en la formación de hidrocarburos no convencionales, con su proyecto estrella, donde opera en sociedad con YPF.

Se trata de un bloque fundamental para los planes de exportación de gas de la región que la coloca en la encrucijada de seguir siendo el "gigante silencioso" del gas en la región o transformarse en una empresa de energía integral que incluya minería y renovables.

En este contexto, acaba de enviar a la Comisión Nacional de Valores (CNV), un comunicado para informar sobre un intercambio de acciones con YPF, precisamente en Vaca Muerta.

Acuerdo mixto con YPF

En concreto, se trata de un acuerdo de cesión de participaciones y transferencia de acciones en las concesiones de los bloques de Aguada Villanueva; Meseta Buena Esperanza, y del Permiso Las Tacanas por participación accionaria de YPF en Vaca Muerta Inversiones S.A.U.

De acuerdo al documento, la transacción consiste en la transferencia a favor de la petrolera estatal del 100% de la participación de Pluspetrol en dichas áreas, equivalente al 50% del total de cada una de esas zonas.

A cambio, YPF le transfiere el 44,44% de las acciones de esa misma sociedad que actualmente es titular del 45% de participación en una Unión Transitoria (UTE) que opera los bloques La Escalonada y Rincon de la Ceniza.

El acuerdo es una de las piezas clave en el reciente tablero de movimientos estratégicos en Vaca Muerta y forma parte de un "swap" (intercambio) de activos masivo con YPF, diseñado para reorganizar las carteras de ambas compañías y facilitar el ingreso de gigantes internacionales al sector energético argentino.

​En este sentido, el 22 de enero pasado, ambas petroleras informaron a la CNV sobre la firma de este acuerdo que redefine su presencia en la Cuenca Neuquina.

Según los comunicados oficiales, la operación no implicó una erogación de efectivo inmediata significativa (cashless swap), basándose en un intercambio de valores equivalentes de reservas y potencial de producción.

Nueva estrategia

La salida de Pluspetrol de estos activos le permite a YPF tomar el control total o mayoritario para cumplir con objetivos como el de reconvertir estas áreas (junto con Meseta Buena Esperanza) a la modalidad de Explotación No Convencional (CEN).

Además, este movimiento es el paso previo necesario para permitir el ingreso de las petroleras ENI (Italia) y ADNOC (Emiratos Árabes) al desarrollo de Vaca Muerta, bajo el paraguas de los acuerdos de inversión que mantienen con la petrolera estatal argentina.

Por su parte, para Pluspetrol el acuerdo avanza en su plan de "limpieza de cartera" tras la millonaria adquisición de los activos de ExxonMobil en Argentina a finales de 2024.

Tras esta operación, que insumió fondos por u$s1.700 millones, el plan para 2026 es acelerar la perforación de pozos de largo alcance (más de 6,000 metros) para maximizar la eficiencia operativa.

​La compañía está desprendiéndose de bloques menores o menos estratégicos (como lo hizo recientemente al ceder Los Toldos II Oeste a Continental Resources) para concentrar su capital y equipos en La Calera (gas) y Bajo del Choique-La Invernada (petróleo).

Además, planea invertir cerca de u$s1.000 millones en 2026 para triplicar su producción, buscando alcanzar un plateau de 100.000 barriles diarios para 2027.

La estrategia también incluye una agresiva reestructuración comercial en el Cono Sur para priorizar activos de gas y shale y, siguiendo la tendencia de la industria, reducir su exposición en campos convencionales (muchos de los cuales requieren altos costos de mantenimiento ambiental), con el objetivo de sumarse a la plataforma de exportación de GNL.

Crisis ambiental

​Pero, mientras localmente la "limpieza" es financiera, en Perú el término se refiere a la remediación ambiental, donde debe enfrentar críticas severas y procesos legales por los daños dejados en la selva.

Al no haberse aprobado los planes de abandono de Pluspetrol Norte (que entró en liquidación), el Estado peruano ha tenido que asumir la tarea de remediación y para este año se estima que el costo de limpiar el daño ambiental en el Lote 192 supera los u$s5.000 millones.

Un informe reciente de la OCDE ha señalado a la empresa por evadir sus responsabilidades de remediación y vulnerar derechos humanos de comunidades indígenas. Esto mantiene a la compañía bajo vigilancia internacional constante este año.

Para enfrentar esa disputa, Pluspetrol ha utilizado arbitrajes internacionales para sostener que no le corresponde remediar impactos previos a su operación como parte de una agenda de conflictos que continúa marcando su camino legal en este 2026.

​Por eso, Pluspetrol, el 2026 puede ser considerado como un año de contradicciones en el que se pueda consolidar como un gigante de la energía moderna y eficiente en Argentina, mientras arrastra una pesada "mochila" de pasivos ambientales en Perú que daña su reputación.

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