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Abandonó el veganismo, se hizo flexitariano y creó una marca de alimentos presente en 2.500 puntos de venta

La creadora de Casa Vegana lanza Mamma Sabe y redefine su negocio para captar a quienes buscan una alimentación más flexible y cotidiana
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 26 de Enero, 2026

Con una inversión inicial de u$s200.000 y el objetivo de ampliar su base de consumidores, Vegan Nature Group (VNG) —la compañía creadora de Casa Vegana, una de las marcas pioneras del plant based en Argentina— lanzó Mamma Sabe, una nueva marca de alimentos congelados pensada para el consumo cotidiano, con precios accesibles y, por primera vez para el grupo, con ingredientes de origen animal. Por ahora, el desembarco incluye dos productos, aunque con muchos más desarrollos en carpeta. Así, VNG se acerca al universo flexitariano, es decir, a quienes priorizan una dieta basada en alimentos de origen vegetal, pero se permiten un consumo ocasional y moderado de carne, pescado, lácteos y huevos.

Tras varios años de fuerte crecimiento, el mercado de alimentos a base de plantas entró en una etapa de maduración, con más competencia, menos novedades y consumidores cada vez más exigentes en sabor, precio y practicidad. Esa señal fue clave para el equipo de VNG. "El dato más concreto fue la rotación: vimos una caída sostenida de volumen y una fragmentación por competencia y por precio. No se nos caían tanto las cuentas; se nos caía la frecuencia y el tamaño del pedido", explica a iProfesional, Pancho Piñero Pacheco, CEO y fundador del grupo.

A partir de ese diagnóstico, la compañía entendió que, para volver a crecer, debía salir del nicho identitario y competir más de frente en masividad, precio y hábito. "El consumo real es mayoritariamente flexitariano, no vegano estricto", afirma.

Hoy, la compañía produce más de 80.000 unidades mensuales desde su planta propia ubicada en San Martín, provincia de Buenos Aires, un complejo industrial de 2.500 m², con cuatro cámaras de congelado, cuatro cámaras de refrigerado, dos túneles de frío, laboratorio de I D y una capacidad instalada de 1.800.000 unidades anuales. La operación emplea a 30 personas y abastece una red de más de 2.500 puntos de venta entre dietéticas, almacenes saludables y grandes cadenas de supermercados.

Con una inversión inicial de u$s200.000, VNG amplía su propuesta hacia el consumo flexitariano

En esta primera etapa, Mamma Sabe incluye dos variedades de medallones de legumbres (arvejas y espinaca; lentejas y tomates secos) y una línea de falafel clásico, todos precocidos y congelados, en presentaciones de 200 gramos (dos unidades de 100 g) y 300 gramos, con una vida útil de 9 meses en freezer. Los productos no contienen conservantes, saborizantes, lactosa, soja ni huevo, y mantienen la lógica de ingredientes simples y reconocibles.

El precio es uno de los ejes centrales de la estrategia. "Accesible no significa barato: significa que no te expulsa por precio cuando querés repetir", define Piñero Pacheco. En góndola, los productos de Mamma Sabe buscan posicionarse al menos un 15% por debajo de Casa Vegana, con valores competitivos frente a los líderes del segmento de congelados tradicionales, incluyendo hamburguesas, medallones y nuggets, tanto vegetales como de carne.

El flexitarianismo empuja la nueva etapa del grupo

Lejos de plantear un reemplazo, Mamma Sabe se integra a una estrategia más amplia de arquitectura de marcas. "La intención es que convivan porque resuelven trabajos distintos", explica el fundador. "Casa Vegana es marca líder, más aspiracional, con una identidad muy definida. Mamma Sabe es una marca pensada para la masividad, para el que quiere comer más liviano o vegetal, pero sin entrar por ideología. ¿Puede ganar peso? Sí, si el mercado la adopta. Pero no es un reemplazo".

La compañía proyecta que, hacia diciembre, Mamma Sabe represente entre el 20% y el 30% del volumen total del grupo. En términos concretos, eso equivale a entre 15.000 y 25.000 unidades mensuales, dependiendo de la velocidad de ingreso en cadenas y distribuidores. Para acompañar ese crecimiento, VNG trabaja en una ronda de inversión por u$s450.000, destinada a fortalecer capacidad productiva, logística y desarrollo comercial, con el objetivo de duplicar la producción total en el mediano plazo.

Mamma Sabe acompaña también un cambio en la alimentación de su fundador. Vegano durante más de una década, Piñero Pacheco decidió incorporar proteína animal de manera consciente a su dieta. "Yo entré al veganismo por convicción y coherencia con lo que construíamos. Con el tiempo empecé a priorizar mi performance, mi energía y mi recuperación. No cambié de bando: sigo creyendo que el futuro es reducir el consumo animal y mejorar la calidad nutricional. Pero el camino masivo es el flexitarianismo, no el purismo", explica.

Mamma Sabe compite en el segmento de alimentos congelados con precios hasta 15% más bajos

La definición de "saludable", sostiene, también está cambiando. "Hoy saludable se redefine así: proteína, menos ultraprocesado o, como mínimo, más transparente, listas cortas de ingredientes y funcionalidad real. La próxima ola no es ‘soy vegano’: es ‘quiero comer mejor sin complicarme la vida", remarca Piñero Pacheco, quien además es cofundador de la Asociación de Productores de Alimentos a Base de Plantas de Argentina, entidad que llegó a nuclear más de 200 empresas y que presidió hasta el año pasado.

Mamma Sabe aparece, entonces, como una ampliación del ecosistema de marcas del grupo. "Casa Vegana no se abandona; se cuida y se fortalece. El feedback de la comunidad vegana fue sensato: el vegano histórico dice ‘no me toques Casa Vegana’, y eso está perfecto", explica Piñero Pacheco. A partir de esa escucha, la compañía decidió sumar una propuesta pensada para un consumidor flexitariano, que prioriza alimentos congelados prácticos y accesibles, elaborados con ingredientes de origen animal y vegetales, sin necesidad de adherir a una identidad alimentaria estricta.

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