Es ingeniero y tuvo una idea tan genial como polémica: produce yerba mate en bolsitas listas para cebar
No es novedad, en la Argentina el mate es mucho más que una infusión, es un ritual, una identidad y un momento de encuentro. Por lo tanto, innovar en este mercado tan tradicional puede resultar temerario. Sin embargo, Daniel Mirmina, un ingeniero industrial que pasó 24 años en la producción de electrodomésticos, decidió aceptar el desafío cuando la crisis golpeó su negocio principal. Así nació Matelim, una yerba mate en bolsitas biodegradables y compostables con filtro, listas para usar, transportar y desechar de manera limpia.
La idea empezó a tomar forma antes de 2020, en medio de los viajes que Mirmina hacía con frecuencia por rutas de Entre Ríos y Uruguay. "Tomando mate en el auto me di cuenta del desastre que se arma: la yerba que se cae en la alfombra, no sabés dónde tirarla, la gente la tira por la ventana o en cualquier lado", recuerda en diálogo con iProfesional. El problema se repetía en estaciones de servicio, oficinas públicas, colegios y espacios donde el descarte de la yerba usada genera suciedad, malos olores y hasta daños ambientales.
Pero hubo un hallazgo que terminó de cerrar el círculo. "La yerba usada no sirve como abono inmediato. Si la tirás directamente a una planta, la destruís. Antes larga ácido nítrico y hay que dejarla compostar entre 50 y 60 días", explica Mirmina. Esa observación fue clave para pensar una solución que ordenara el consumo y también el descarte. Así surgió Matelim, una bolsita diseñada con un ángulo específico para adaptarse a mates de distintos tamaños, que permite retirar la yerba sin que se rompa, sin ensuciar y sin necesidad de lavar.
Cada bolsita incorpora un filtro que evita el polvillo y reduce la acidez, uno de los reclamos habituales entre quienes toman mate de manera intensiva. Además, el sistema apunta a un ahorro de recursos que suele pasar desapercibido. "Si cada argentino dejara de lavar mate y bombilla con litros de agua por cada cebada, el ahorro sería impresionante", asegura el creador de la marca. Con un promedio de consumo anual cercano a los siete kilos de yerba por persona por año, el impacto potencial es enorme.
De 50 rechazos en Argentina a fabricar en China
Meterse en el mundo del mate no fue una decisión ingenua. Mirmina lo sabe y lo dice sin vueltas: "Es un tema muy controversial. Me metí en un segmento tradicional en el que no siempre innovaciones como estas caen simpáticas". Los comentarios en redes, reconoce, suelen dividirse entre quienes celebran la practicidad y quienes defienden el ritual clásico. Sin embargo, está convencido de que Matelim no viene a reemplazar nada, sino a resolver problemas concretos en contextos específicos: viajes, oficinas, colegios, campings, hospitales o lugares donde no hay agua disponible.
La yerba que utiliza Matelim es 100% orgánica, producida en conjunto con Cuatro Caminos, una empresa misionera especializada en yerba mate. Allí se realiza el llenado de las bolsitas, gracias a una máquina diseñada por el propio Mirmina para dosificar con precisión 30 gramos o 40 gramos por unidad, según el tamaño del mate. Las bolsitas, por su parte, están fabricadas con un material controlado, ensayado por el laboratorio Biogroup, que certificó que no transfiere ningún componente al agua, incluso a 80 grados de temperatura, cumpliendo con el Código Alimentario Argentino.
Uno de los datos más reveladores del proyecto es que las bolsitas de Matelim se fabrican en China. No por una cuestión de costos, sino porque se encontró con un no tras otro en Argentina. "Recorrí más de 50 proveedores en Argentina y ninguno quiso hacerlas. Les llevaba el diseño, les explicaba el corte, el hilo, el filtro, y nadie aceptó el desafío", cuenta Mirmina.
La dificultad no era menor: la bolsita tiene un ángulo específico que permite retirarla del mate sin que se rompa, teniendo en cuenta que la yerba se expande hasta tres veces al hidratarse. "Probé formatos cuadrados, otros cierres, pero no funcionaban. Si no tiene ese diseño, no la podés sacar", explica. Finalmente, el desarrollo se produjo en Asia a partir de un diseño propio, hecho a medida para el mate argentino. "No hay nadie en el mundo que tenga una bolsita con hilo y filtro pensada para este uso", afirma.
Hoy el producto se comercializa en distintos formatos. Los packs individuales de 125 gramos vienen en dos versiones: 3 bolsitas de 40 gramos (para mate grande) o 4 bolsitas de 30 gramos (mate mediano), con un precio final de $1.550. Para un consumo más intensivo, Matelim ofrece presentaciones de 500 gramos, con 16 bolsitas de 30 gramos o 12 bolsitas de 40 gramos, ambas a $4.260 al público.
El proyecto tomó otro peso en los últimos meses, cuando la empresa principal de Mirmina —dedicada desde hace más de 20 años al desarrollo de componentes electrónicos para lavarropas— quedó paralizada por la apertura de importaciones y el cambio de reglas del mercado. "No estoy en contra de lo que se hizo, pero fue muy traumático y sin tiempo para reorganizarnos", admite.
Con la actividad frenada y un equipo de unas 10 personas en suspensión parcial, lo que había comenzado como un proyecto secundario pasó a ser la apuesta principal para mantener la fuente de trabajo. "Empezamos a tomarnos Matelim en serio, a ordenarlo comercialmente y a pensar en grande", cuenta.
En términos comerciales, el proyecto todavía está en una etapa de construcción, pero ya muestra números concretos: desde su relanzamiento como actividad principal, lleva facturados entre $15 y $18 millones, con una venta promedio cercana a 1 tonelada mensual de yerba mate. El canal principal es el online, complementado por una red de 15 revendedores en distintos puntos del país, con precios mayoristas que rondan un 20% de descuento frente al valor al público.
El objetivo es llegar a dietéticas, supermercados y cadenas grandes que le permitan ganar escala e invertir en más tecnología. En paralelo, trabaja en nuevas etapas del proyecto: mejorar los tiempos de degradación de las bolsitas para que no haya riesgos en la cadena comercial y avanzar hacia materiales como el almidón de maíz para hacerlas completamente compostables
Como toda innovación, el camino es lento y requiere pedagogía. "Cuando creás algo que la gente no conoce, primero desconfía. Vas quebrando barreras de a poco, como un chico que aprende a caminar", resume Mirmina. En ese aprendizaje, Matelim se apoya en la simple idea de facilitar el mate sin traicionar su esencia, y hacerlo de una manera más ordenada, limpia y consciente.
Al final del recorrido, la yerba mate en bolsitas biodegradables y compostables con filtro de Matelim, no busca discutir tradiciones, sino adaptarlas a nuevas formas de consumo y a un contexto donde el cuidado de los recursos y la practicidad empiezan a pesar tanto como el sabor.