El derrumbe de un gigante del agro: cuentas casi vacías, cesación de pagos y acciones a menos de 1 dólar
El momento crítico que atraviesa Bioceres, la empresa rosarina que en años recientes pisó fuerte en el sector de la biotecnología y viene de pedir protección judicial en Estados Unidos con el fin de, tiempo ganado mediante, buscar la salida a su situación de default, no deja de agravarse con el correr de los días. La empresa viene de abrir una convocatoria de acreedores y sus accionistas recientemente ratificaron el pedido de quiebra de la compañía, a eso hay que sumarle que sus acciones que cotizan en Nasdaq cotizan a menos de u$s1, por lo cual está a un paso dejar de operar en el mercado tecnológico de los Estados Unidos. Además se conoció que, ante la solicitud de cobro de un pagaré por algo más de u$s106.000 elevado por una sociedad acreedora, tan solo uno de los cuatro bancos interpelados reconoció disponer poco menos de $500.000 de la empresa en cuestión.
Según fuentes bursátiles, el valor de la acción de Bioceres en Nasdaq cayó 90% en el último año, y en este momento se ubica en la categoría "penny stock" en tanto cotiza a razón de 0,84 centavos de dólar.
Esta pérdida de valor financiero guarda un vínculo directo con la decisión de la cúpula de la firma de presentarse en concurso de acreedores a partir de una deuda reconocida en torno a los 40 millones de dólares.
Cuentas embargadas y falta de liquidez bancaria
En paralelo, y a pedido de una sociedad offshore que exige el cobro de un pagaré, la Justicia estableció un embargo de las cuentas de la empresa, con alcance a los bancos BBVA, Mariva, Supervielle y Santander.
Según se indicó, el embargo llega a partir de una demanda ejecutiva presentada por Draco I Latam Spc, una sociedad registrada en Islas Vírgenes. En concreto, se solicita el cobro de un pagaré por algo más de u$s106.000 librado por Bioceres y que venció el 9 de julio del año pasado.
Precisamente, ese reclamo es el que dejó a la vista que la compañía prácticamente tiene sus cuentas bancarias vacías.
En esa línea, el sitio Bichos de Campo detalló que "esta semana los bancos Supervielle y Mariva contestaron al juez que las cuentas Bioceres de no tienen saldo alguno, mientras que Santander procedió a retener la suma de 812 pesos y 34 dólares. El BBVA, por su parte, tuvo un poco más de suerte porque informó al juez que logró retener la suma de 498.040 pesos".
De acuerdo a lo que pudo constatar iProfesional en la base de deudores del Banco Central (BCRA), Bioceres posee una deuda de más de $7.000 millones con el Santander, y debe otro 15 millones al BBVA.
El pasado 20 de enero se llevó a cabo una asamblea donde los accionistas de Bioceres S.A. ratificaron el pedido de quiebra de la sociedad presentado durante la primera quincena de diciembre.
El proceso de convocatoria de acreedores corresponde exclusivamente a Bioceres S.A., una sociedad que quedó como entidad residual tras la reorganización del grupo, y no involucra a la compañía operativa Bioceres Corp Solution.
Con ese aval, y una vez que concluya la feria judicial, la firma pondrá en marcha el concurso de acreedores. Dicho proceso fue decidido a fines de 2025 por el Consejo de Administración de Bioceres SA, que en ese momento instruyó a la gerencia de la compañía para que inicie la búsqueda de un síndico que revise el concurso.
Por qué se derrumbó Bioceres
La empresa llegó a este escenario luego de que, a mediados del año pasado, no pudo afrontar vencimientos de pagarés bursátiles tomados en el mercado argentino por 5 millones de dólares. Eso terminó por exponer la fragilidad operativa de la empresa.
En el último tiempo se realizaron movimientos accionarios, algunos incluso intra grupo, que transformaron el rol de Bioceres SA.
En ese sentido, la firma pasó de ser base del Bioceres Group, a luego filial argentina del holding hasta quedar como una suerte de empresa residual, habiendo dejado en cabeza de Moolec —una firma biotecnológica con sede en Luxemburgo que antes era una suerte subsidiaria del grupo— el control de Bioceres Corp Soluciones (BIOX), la firma del grupo que cotiza en Wall Street.
Todo este proceso de cambios societarios y deudas impagas nunca fue bien digerido entre los accionistas originales, básicamente empresas agropecuarias, y también cayó fuerte la reputación del grupo.