Gigante suizo estaría a punto de cerrar la compra de Shell en el país
Raízen, el gigante energético brasileño conformado por la unión del grupo Cosan, de ese país, y la petrolera anglosajona Shell, se encuentra atravesando uno de los procesos de reestructuración financiera más agresivos de su historia reciente.
El objetivo central es claro: reducir una deuda neta que superó los 50.000 millones de reales (u$s10.000 millones) y recuperar la confianza de un mercado que ha castigado la acción y los bonos de la compañía en los últimos meses.
La necesidad de reestructurar no nació de un solo error, sino de una combinación de factores que tensionaron el flujo de caja.
Uno es el apalancamiento récord, con un ratio de deuda neta sobre EBITDA ajustado que saltó de niveles manejables a más de 5.1x a finales de 2025.
Otro son los factores climáticos, con cosechas de caña de azúcar por debajo de lo esperado que afectaron la producción de azúcar y etanol.
Además, las altas tasas de interés le generaron que el costo de mantener la deuda en Brasil aumentase significativamente, devorando gran parte del margen operativo.
Impacto en el mercado argentino
Las incidencias de este proceso en la Argentina se vinculan con los activos locales de Raizen, que localmente es considerada una de las empresas energéticas más importantes.
Opera principalmente como licenciataria de la marca Shell en el segmento de "Downstream", donde controla la red de 800 estaciones de servicio bajo esa marca, siendo el segundo actor más importante del mercado argentino (detrás de YPF) con una participación cercana al 18%.
Raizen también es dueña de uno de los complejos industriales más estratégicos del país como es la Refinería Dock Sud, ubicada en la localidad bonaerense de Avellaneda.
Se trata de la tercera refinería más grande de Argentina, con una capacidad de procesamiento de unos 100.000 barriles diarios y en la cual, entre 2020 y 2023, Raízen invirtió u$s715 millones para adaptarla al crudo liviano de Vaca Muerta.
Además, fabrica, distribuye y comercializa la línea completa de lubricantes Shell, líder mundial en el segmento con sus marcas Shell Helix (autos); Shell Rimula (camiones),;Shell Advance (motos) y productos industriales (Tellus, Omala).
También provee combustible para aviones bajo la marca Shell Aviation, operando con una cadena logística integrada que abastece a los principales aeropuertos del país (como Ezeiza y Aeroparque).
Para gestionar todos estos negocios, posee terminales de almacenamiento propias en Arroyo Seco (Santa Fe), Puerto Vilelas (Chaco) y en la propia Refinería Dock Sud, operando una flota propia propia de barcos de río y barcazas de doble casco para el transporte fluvial de hidrocarburos.
Si bien sus operaciones locales no le están generando dolores de cabeza financieros, la casa matriz de Raizen ubicada en la localidad brasileña de San Pablo, decidió contratar al banco J.P. Morgan para gestionar la venta de estos activos.
Un gigante pica en punta
La dirección de Raízen, liderada por Nelson Gomes, tomó esta determinación como parte de un plan de choque basado en tres ejes que son desinversión masiva de activos como parte e un "adelgazamiento" de su portafolio para generar liquidez inmediata; cierre y venta de ingenios de azúcar y etanol en Brasil (pasando de 30 a 24 unidades operativas).
En el caso local, el mercado ha visto con fuerza la venta de sus activos en Argentina y en la actualidad, el proceso muestra un gran avance que podría derivar en un cambio de dueños en marzo próximo.
Por lo menos así los señalaron a iProfesional varias fuentes que siguen de cerca las negociaciones y que aseguran que el grupo europeo Mercuria estaría a punto de quedarse con las operaciones de Raizen en la Argentina.
En concreto, se trata de Mercuria Energy Group, de origen suizo y fundado en 2004 en Ginebra por Marco Dunand y Daniel Jaeggi.
Es considerado uno de los cinco mayores "traders" independientes de energía y materias primas del mundo, con ingresos que superan los u$s170.000 millones al año.
Su modelo de negocio es altamente diversificado en grandes pilares operativos como el trading de materias primas (commodities), que es el núcleo de su actividad.
En este segmento, actúa como intermediario global conectando la oferta y la demanda en diversos mercados como los de petróleo crudo, productos refinados (gasolina, diésel, combustible para aviones), gas natural y Gas Natural Licuado (GNL).
También en trading de electricidad en mercados liberalizados; metales base (cobre, aluminio, etc.), mineral de hierro, acero y carbón y productos agrícolas como granos y otros derivados (segmento que fortalecieron tras adquirir el negocio de commodities de JPMorgan en 2014).
El segundo pilar de su estrategia se basa en los activos y la infraestructura (Asset Management), en donde invierte y opera activos físicos en toda la cadena de valor.
En Upstream lleva realizadas inversiones en exploración y producción de petróleo y gas, mientras que en Midstream & Logística, gestiona terminales de almacenamiento, oleoductos, refinerías (como su fuerte presencia en la refinería de Dock Sud en Argentina) y una flota de buques para el transporte marítimo.
En el área del Downstream, controla redes de estaciones de servicio y suministro directo de combustibles.
En la actualidad, opera en más de 50 países con sus centros principales ubicados en las ciudades de Ginebra (Sede central) y Londres. Houston, Denver y Calgary (América del Norte). Singapur, Beijing y Shanghái (Asia-Pacífico).
Candidatos fuera de carrera
En los últimos años, el grupo ha estado muy activo en América Latina, destacando su interés por expandir su red de estaciones de servicio y su entrada en el mercado petrolero venezolano tras la flexibilización de sanciones.
De concretarse su desembarco en el mercado argentino, la operación dejará afuera a otros grupos interesados como Compañía General de Combustibles (CGC), propiedad del grupo que controla el empresario Eduardo Eurnekian.
También al trader europeo Trafigura, que ya se habría retirado de la contienda, al igual que otros grupos europeos, dejando el camino libre para que el conglomerado suizo ligado al empresario local José Luis Manzano, anuncie la toma de control de los negocios de Raizen en suelo argentino.
La transacción aportaría entre u$s1.500 millones y u$s1.900 millones a las alicaídas arcas del grupo brasileño que le servirían para sustentar parte de su plan de reestructuración financiera de una deuda de u$s10.000 millones que la llevó a enfrentar una caída del 70% en su valor bursátil en el mercado de San Pablo.
Venta clave
Por eso, la venta del activo argentino se volvió clave para "limpiar" el balance y enfocarse en el mercado brasileño de bioenergía.
El dinero permitiría a Raizen fortalecer su balance y evitar una crisis de liquidez mayor que comprometa sus operaciones principales de biocombustibles.
La empresa ha paralizado inversiones de expansión no críticas (reduciendo el CAPEX anual) para centrarse en el Etanol de Segunda Generación (E2G), donde Raízen todavía mantiene una ventaja competitiva tecnológica global.
Además, el proceso de reestructuración ha tenido consecuencias directas en la percepción de riesgo ya que, en noviembre de 2025, Moody’s rebajó la calificación de Raízen a Ba1 (grado especulativo o "basura"), citando que no prevé una recuperación significativa de las métricas de deuda en el corto plazo.
También sus títulos de deuda en el exterior sufrieron caídas de hasta el 20% en semanas críticas, reflejando el nerviosismo de los inversores ante el aumento del apalancamiento.
En este contexto, la venta de los activos en Argentina se perfila como la pieza clave para cerrar el bache financiero del año fiscal y estabilizar la operación en Brasil.
Aliados locales
A nivel local, el posible desembarco del gigante suizo Mercuria Energy Group marcaría un punto de inflexión para el mercado energético, posicionando a un trader global de commodities en el corazón del downstream argentino.
La oferta de Mercuria fue realizada en alianza con Manzano, a través de su grupo Integra Capital, y Daniel Vila, y busca tomar el control total de la infraestructura que hoy opera bajo la marca Shell en el país.
El trader suizo ya tiene presencia en el upstream (producción) a través de Phoenix Global Resources en Vaca Muerta.
Al comprar la red de Shell, logra la integración vertical a partir de producir el petróleo, refinarlo en Dock Sud y venderlo directamente al consumidor final.
Además, la llegada de Mercuria se da en un contexto de precios liberados y desregulación del sector energético promovida por el gobierno de Javier Milei, lo que ha vuelto a la refinación un negocio de márgenes más atractivos.
Los vínculos con Manzano
En esta operación, el rol de Manzano se vincula a la alianza estratégica que el ex ministro del Interior de Carlos Menem posee con el gigante europeo y que se fue consolidando principalmente en el sector energético argentino (petróleo y gas).
Ambos son socios en Phoenix Global Resources (PGR), una petrolera enfocada en la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta.
Mercuria es el accionista mayoritario (con más del 90% de participación), mientras que Manzano y su socio Daniel Vila participan a través de su empresa Andes Energía (con alrededor del 6% del capital).
La empresa opera bloques clave como Mata Mora Norte (Neuquén) y tiene planes de inversión que superan los u$s2.000 millones para los próximos años.
Además, ambos actores comparten intereses en la mayor distribuidora de gas del país, es decir, en Metrogas, donde Manzano, a través de Integra Holding, posee un porcentaje de las acciones (cerca del 9%).
Mercuria también tiene presencia en el capital de la distribuidora, lo que refuerza su alineación de intereses en la cadena de valor del gas natural.
Según los analistas del sector, la relación se beneficia de una división de roles clara en donde Mercuria aporta el respaldo financiero global y la experiencia como uno de los mayores traders físicos de energía del mundo.
En tanto, Manzano le suma el know-how local, la gestión operativa en territorio argentino y la capacidad de originar negocios en sectores regulados.