ARGENTINOS POR EL MUNDO

Dejó Argentina por la crisis y con 500 euros creó una marca de alfajores artesanales furor en Islandia

Carla Valvo dejó Buenos Aires y su marca de ropa para conquistar Islandia con alfajores de maicena y dulce de leche. A mano, hace unos 4.000 por mes
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 09 de Febrero, 2026

Carla Valvo, siempre estuvo vinculada al mundo de la moda, nunca imaginó que terminaría vendiendo alfajores en Islandia. Desde Reikiavik, donde vive desde 2019, creó Re Argentina, una marca que llevó los alfajores artesanales de maicena y dulce de leche a un país donde el alfajor era completamente desconocido. Con formas de gatos, lunas, soles y hasta mapas de Islandia, sus productos no solo se venden en todo el país ártico, sino que la marca ya se prepara para exportar a Noruega y Dinamarca.

La historia de Valvo tiene ingredientes que la hacen especial: amor, desamor, reinvención y mucha maicena. "Yo amo Argentina, nunca fue el plan irme", confiesa desde el otro lado del Atlántico. Pero la vida, como suele hacer, tenía otros planes.

Antes de mudarse de continente y pensar en gastronomía, Valvo hizo carrera en el mundo de la moda. Estudió Diseño de Indumentaria en la UBA y trabajó durante casi una década en Rapsodia, donde se especializó en capacitación de equipos de venta y armado de vidrieras, incluso en mercados como México y Panamá. "Trabajé unos diez años en Rapsodia. Me encantaba, pero siempre tuve este gen emprendedor. Ya a los 8 vendía prendedores con mostacillas en los recreos a 10 centavos", recuerda.

Haciendo caso a ese impulso, en 2011 fundó su propia marca: Intensa Joy and Art: camperas de jean intervenidas a mano con tachas, que llegó a tener presencia en más de 30 tiendas multimarca.

Pero la crisis de 2019 la obligó a cambiar de planes. Con locales que cerraban y pagos que se postergaban, decidió poner una pausa. "No quería resignar mi sueño ni volver a trabajar en relación de dependencia. Sentía que era retroceder", explica.

Sicilia, el amor y un cambio de rumbo

Con su bisabuelo italiano como llave de entrada a Europa, Valvo decidió irse a Sicilia en 2019 para tramitar la ciudadanía italiana. La idea era estar tres meses, juntar unos euros, estudiar italiano y volver a Argentina para abrir un showroom de Intensa. Pero el destino tenía otros planes. "Cuando llegué a la casa que alquilé para tramitar la ciudadanía, vi a un chico. Pasó cupido y los planes cambiaron", confiesa.

Mientras estaba en Sicilia, Valvo dio sus primeros pasos en gastronomía haciendo empanadas para vender. "Nunca en la vida había trabajado en el mundo gastronómico. Pero tenía ganas de comer algo argentino y dije: ‘A ver cómo se hacen las empanadas’". Así nació Re Empanadas Argentinas en Catania, impulsada por el boca en boca dentro de la comunidad argentina.

El giro inesperado llegó de la mano de un salteño que vivía en Islandia, que estaba de paso por Italia y que tentado de comer empanadas, la contactó. Él disfrutó los sabores de su tierra y a ella le cambió la vida con una recomendación: "Me compró empanadas y me recomendó que fuera a Islandia. Nos contó lo bien que se vivía allá, los sueldos, la calidad de vida. ‘Dijimos: bueno, vamos’", relata.

Creó la primera categoría de alfajores argentinos en Islandia donde nadie conocía el dulce de leche

En octubre de 2019, Valvo y su novio italiano llegaron a Reikiavik

Inmediatamente Valvo consiguió trabajo en el Hard Rock Café, pero a los pocos meses la pandemia frenó todo. Encerrada en su departamento y sin mucho que hacer, empezó a experimentar en la cocina haciendo alfajores de maicena y dulce de leche. Ese tiempo de pausa fue decisivo. "Compraba harina, maicena, azúcar, moldes… era prueba y error". 

Su formación en diseño y su ojo para lo estético la llevaron a crear alfajores con formas de gatos, flores, lunas, soles y hasta mapas de Islandia. "No quería el alfajor clásico. Quería algo más artístico, más instagrameable, más luxury". Con formas poco habituales y la combinación de tapas de maicena con chocolate, Valvo creó una categoría completamente nueva en el mercado islandés.

En ese proceso también se separó. Con el corazón roto, pero no vencida, endulzó su vida con Re Argentina y sanó.

"Quería hacer algo que me haga bien al alma y al corazón. Ahí decidí lanzar Re Argentina Alfajores". El 1° de agosto de 2024, la marca vio la luz. La respuesta fue inmediata: "Publiqué en redes y ese mismo día ya me escribieron dos clientes". Entre insumos, moldes e ingredientes, la inversión inicial rondó los 500 euros.

Pero el lanzamiento oficial fue durante la fiesta cultural más importante de Islandia. Valvo salió sola con una canastita y 30 alfajores. A cambio de una opinión a cámara, ofrecía probar el producto. El resultado: 30 videos, decenas de posteos y una comunidad que empezó a crecer de manera orgánica.

La marca ya se vende en toda Islandia en tiendas gourmet, cafeterías y una cadena de supermercados

Uno por uno, y a mano, hace unos 4.000 alfajores por mes

De la cocina de su casa pasó a una cocina profesional y a formalizar la empresa. "Nadie sabía qué eran los alfajores ni el dulce de leche. Lo que hice fue crear una categoría nueva de producto en Islandia", explica. La escala llegó rápido: cafeterías, tiendas gourmet y, luego, Hagkaup, una de las cadenas de supermercados más grandes de Islandia. "Tuve una reunión tipo Shark Tank. Me dieron 15 minutos para explicar el producto y a los cuatro días me llamaron y me dijeron que lo querían sus góndolas", cuenta.

Hoy, Re Argentina produce entre 3.000 y 4.000 alfajores mensuales, todos artesanales, hechos a mano. Está presente en unas 20 tiendas, en Hagkaup y en 7 cafeterías que funcionan como grandes vidrieras. También sumó dulce de leche propio, elaborado por una empresa argentina con base en España. "Pasé de comprar baldes de 4 kilos a recibir un pallet de 500 kilos en la puerta de mi casa", cuenta, todavía con asombro.

El diferencial, según Valvo, está a la vista… y en el sabor. "Lo primero que impacta es lo estético. Nunca vieron algo así. Después, cuando lo prueban, el sabor los termina de convencer". El producto, además, dialoga con el mercado local: usa chocolate islandés Omnom y una de las versiones incorpora regaliz, un clásico nórdico.

Los precios reflejan la realidad islandesa: una cajita de alfajores cuesta alrededor entre 12 y 18 euros, dependiendo de la cantidad, el diseño y sabor. "No son precios argentinos, obviamente, no se puede ni compara", aclara. En el mercado islandés, Re Argentina compite con productos como los macarons franceses, posicionándose como una opción premium y distintiva.

Pasó de comprar baldes de Dulce de Leche de 4 kilos a recibir pallets de 500 kilos en su casa

Valvo está en tratativas para exportar a Noruega y Dinamarca. El año pasado fue invitada a la embajada argentina en Noruega, donde hizo una presentación junto a 14 bodegas. En mayo planea volver a Oslo para cerrar acuerdos comerciales.

¿Se puede vivir de un emprendimiento de alfajores en Islandia? "Sí se puede vivir de esto. Pero emprender, y sobre todo en otro país, no es fácil. Está la barrera idiomática: yo hablo inglés pero no hablo islandés. Necesitás ponerle mucho amor, mucha garra, mucho corazón y mucho empuje. Por suerte el argentino tiene mucho de eso y está muy acostumbrado a ponerle demasiada onda a todo", responde con convicción.

Con Re Argentina consolidada en Islandia y mirando hacia la expansión escandinava, Valvo empieza a soñar con volver a Argentina. No para quedarse, sino para abrir una tienda Re Argentina "Este mes voy de vacaciones, pero también a tantear un poco y ver qué se puede hacer", anticipa.

Desde Buenos Aires hasta Reikiavik, pasando por Sicilia y con la vista puesta en toda Escandinavia, la historia de Carla Valvo es la de una mujer que convirtió una crisis en una oportunidad, el desamor en impulso creativo y los alfajores artesanales de maicena y dulce de leche en un producto de culto en uno de los lugares más remotos del planeta. Re Argentina es la prueba de que, con creatividad y trabajo, los sueños pueden tomar formas inesperadas. Incluso la de un mapa de Islandia.

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