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ALERTA

El mayor fabricante de vidrio también sufre el avance de las importaciones

Acumula más de $7.000 millones de pérdidas en dos años, como consecuencia de la crisis de consumo interno y el fuerte ingreso de productos del exterior
09/02/2026 - 12:20hs
El mayor fabricante de vidrio también sufre el avance de las importaciones

La industria del vidrio en Argentina atraviesa un 2026 de transición crítica, marcado por una recuperación moderada tras un 2024 y 2025 extremadamente difíciles.

El sector se divide hoy entre la cautela por la apertura de importaciones y la esperanza de un rebote impulsado por la construcción y el agro y se encuentra en un proceso de transición entre el modelo de "abastecimiento garantizado" por la protección comercial a uno de "supervivencia por competitividad".

A inicios de este año, los datos del INDEC y reportes del sector muestran una dualidad porque, por un lado el alza de la construcción le permite a esta industria un crecimiento en los despachos de vidrio plano superior al 30% en los últimos meses, sirviendo como el principal motor de reactivación tras el parate de la obra pública y privada del año anterior.

Sin embargo, el consumo masivo en jaque genera que el segmento de envases (botellas y frascos) siga sufriendo y que las plantas posean una importante capacidad de producción ociosa.

Por esta situación atraviesan las "gigantes" del sector como Vidriería Argentina (​VASA), propiedad de los grupos NSG (Pilkington) y Saint-Gobain, que se mantiene como líder indiscutido en soluciones de valor agregado (vidrio laminado, templado y doble vidriado hermético - DVH).

Lo mismo ocurre con Cattorini Hermanos, que lidera en el segmento de envases de vidrio para la industria vitivinícola y cervecera y que sufre la caída de las ventas del mercado de consumo de bebidas con envases retornables, que muestra signos de saturación.

Caso emblema

​Pero el caso más llamativo es del de Rigolleau, que en los últimos dos años acumula pérdidas mayores a los $6.000 millones.

La empresa es considerada como "el termómetro" del consumo masivo y en el 2024, cerró su balance con pérdidas de casi $2.600 millones, que la obligó a iniciar un fuerte proceso de reestructuración.

A pesar de esa decisión, la empresa volvió a cerrar otro balance en rojo, con pérdidas por $5.600 millones hasta noviembre del año pasado, producto de una combinación de factores negativos que, además de la caída del consumo, incluye la competencia feroz de productos importados, especialmente de China.

En el mercado entienden que el futuro inmediato de Rigolleau depende de la reactivación del consumo masivo y de su capacidad para reconvertir procesos ante un mercado que ya no cuenta con la protección arancelaria de años anteriores.

​En la actualidad, sigue siendo el principal proveedor de envases para la industria alimenticia y de artículos de mesa (vasos, platos), pero con márgenes muy ajustados, en algunos casos vinculados al ingreso de productos del exterior.

En este contexto, la situación de la histórica cristalería de la localidad bonaerense de Berazategui fundada en 1882, refleja actualmente uno de los periodos más desafiantes de su historia reciente.

En pocos años, su margen bruto pasó de un saludable 14,9% en 2023 a apenas un 8%, evidenciando que el costo de producción y los gastos financieros le están "comiendo" la rentabilidad.

También los costos asociados al financiamiento y la deuda han crecido hasta representar casi el 7% de las ventas, un peso significativo para una industria electro-intensiva y de capital intensivo.

Daño productivo

​A esto se le suma el "daño" que en su producción tiene la caída del poder adquisitivo en Argentina, que impactó directamente en el corazón del negocio de Rigolleau como es la producción y venta de envases y artículos para el hogar.

​En este sentido, la facturación sufrió una caída real de aproximadamente el 33% interanual y, en términos de volumen físico, los despachos bajaron un 15%, lo que obligó a la empresa a trabajar con una capacidad instalada ociosa y a reducir sus stocks en un 25%.

La línea Hogar: (Vasos, copas, vajilla), es la más afectada, con una baja cercana al 34% en facturación, debido a que son bienes cuya demanda es muy elástica al ingreso.

La ​línea Industrial (envases para alimentos, bebidas y pharma), también mostró retrocesos del 30% en facturación ante la menor actividad de las grandes alimenticias.

​Ajustes severos

Pero el factor más complicado que enfrenta es el de la apertura comercial y la mayor facilidad para el ingreso de productos de vidrio del exterior (especialmente de Brasil y China), que han puesto a la empresa en una situación de desventaja competitiva por costos locales.

Para intentar equilibrar sus cuentas, el directorio de Rigolleau implementó una serie de ajustes severos que arrancó con una reducción de personal que pasó de 862 a aproximadamente 757 empleados, lo que implicó la salida de más de 100 trabajadores en el último año.

También comenzó a renegociar contratos con proveedores y a optimizar el consumo energético de sus hornos para intentar recuperar competitividad frente al producto importado.

​Otra determinación en el mismo sentido f ue la de priorizar su flujo de fondos o de liquidez inmediata, sacrificando crecimiento o inversiones de capital de largo plazo para asegurar la continuidad operativa.

Al igual que en el 2024, la actividad de la sociedad se viene desarrollando en un contexto macro muy desafiante, en el que los indicadores de consumo, venta minorista y mayorista y también particularmente los de venta de bebidas y alimentos no terminan de recuperar las caídas acumuladas en los últimos dos años.

También fue fuerte el efecto de la importación de bienes a precios muy diferenciales, lo cual marcó un punto de inflexión en la venta de su línea de Hogar, que no había sido tan evidente en el ejercicio anterior y erosionó la competitividad de los productos de la sociedad en el mercado.

Adecuarse a la realidad

Además, sufrió el impacto de la inestabilidad de las tasas de interés que se produjo como consecuencia de las decisiones de política monetaria adoptadas por el gobierno y por los impactos de un año electoral donde se ponían en juego los logros macroeconómicos de la actual administración.

En un informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el directorio de Rigolleau explica que "la empresa contó con la ventaja de la adecuación de su capacidad de actividad concretada en el último trimestre del ejercicio anterior, aunque la caída constante de los indicadores superó el efecto de dichas medidas y obligó a fondear la actividad en forma constante, en pos de proteger el empleo y mantener un nivel de funcionamiento óptimo de acuerdo al tipo de proceso productivo que ejecutamos".

Desde la empresa explican que para sostener el margen de la unidad de negocios Hogar, que tuvo un panorama más difícil debido al efecto de la importación, "tuvimos que realizar un esfuerzo en precios que se aprecia en el crecimiento de ventas por debajo la inflación".

Además, la empresa comenzó a explorar formas diferenciales de abastecimiento de productos para poder seguir siendo competitiva en el mercado, mientras emplea recursos en investigación de métodos de producción que le permitan competir con los productos importados.

En el mismo sentido, la empresa sustituyó compras locales con importaciones de insumos y repuestos de maquinaria para su producción, realizando el esfuerzo de desarrollar proveedores en diversas partes del mundo con el objetivo de reducir costos de fabricación.

Deterioro competitivo

El plan tiene su fundamento en la fuerte caída de ventas que evidencia la empresa y que, el año pasado llegaron a los $112.088 millones, lo cual significa una caída respecto de los registros del ejercicio anterior por$139.188 millones

El volumen físico despachado, en términos de toneladas, tuvo una caída del 11% respecto del registrado en el ejercicio anterior, con despachos totales por 117.452 toneladas y la producción de 114.305 toneladas.

Según el documento, las ventas de exportación son las que más sufrieron el deterioro competitivo y continuaron con la caída ya registrada en los dos períodos anteriores por la rápida pérdida de competitividad.

En cuanto a las perspectivas para el próximo ejercicio, el informe de Rigolleau advierte que "están enmarcadas en la muy elevada probabilidad de que las condiciones macroeconómicas dictadas por las políticas gubernamentales continúen bajo los mismos parámetros vigentes".

En ese contexto, el trabajo señala la adaptación de las estructuras de la empresa a los nuevos niveles de actividad y a que se espera que la "crisis" de los indicadores de consumo y actividad muestre algún signo de mejora, dado que sería una muy difícil situación atravesar otros 12 meses de constante caída de actividad, ventas minoristas y mayoristas y de industria funcionando al 60%.

"Este escenario esperado debería repercutir además en un crecimiento de la economía, que impulse la actividad", agrega el documento.

Proyección optimista

A partir de este supuesto escenario, el directorio de Rigolleau espera un año mucho más equilibrado, aunque aún difícil, pero sin las distorsiones causadas por lo que fue el 2025.

Por el lado comercial, la empresa considera proyecciones de ventas con moderados crecimientos en volumen de unidades y monetario que iguale a la inflación.

"Sin perjuicio de este complejo escenario, que nos obliga a ser prudentes en el análisis de nuestras proyecciones para el año próximo, somos optimistas y seguiremos privilegiando toda acción tendiente a afirmar nuestro liderazgo en el mercado, a satisfacer las necesidades de nuestros clientes y a darle garantía de calidad a nuestros productos", detalla el paper.

Es decir, la empresa continuará privilegiando toda acción tendiente a afirmar su posición de liderazgo en el mercado, a satisfacer las necesidades de sus clientes y darle garantía de calidad a sus productos.