Acusan al CEO de Bioceres de haber ejecutado un plan de "vaciamiento" de la empresa
A partir de una fuerte crisis financiera y operativa que viene arrastrando desde ya un par de años, a fines de diciembre pasado Bioceres SA debió recurrir a la protección de la justicia para poder salir del default.
Lo hizo mediante una solicitud para abrir un proceso de convocatoria de acreedores que le permita encarar un plan de reestructuración de una deuda de u$s36 millones.
Es que la emblemática empresa rosarina de biotecnología no dispone de recursos suficientes para hacer frente a ese compromiso como tampoco para implementar un plan de negocios.
A partir de haberse presentado en concurso de acreedores voluntario, la compañía controlante del grupo (Moolec) busca organizar un plan para poder reperfilar el millonario pasivo.
Bioceres llegó a este escenario luego de que, a mediados del año pasado, no pudo afrontar vencimientos de pagarés bursátiles tomados en el mercado argentino por u$s5 millones.
Lo escaso de la deuda terminó por exponer la fragilidad operativa de una empresa que siempre fue considerada como un ejemplo del sector de biotecnología local, pero que en realidad estaba compuesta por un grupo de empresas altamente endeudadas.
Situación crítica para Bioceres
A mediados de este mes de febrero, la situación de Bioceres atraviesa por una profunda dualidad ya que, mientras mantiene su prestigio global por la tecnología HB4 y sus avances en "agricultura molecular", atraviesa su crisis institucional y financiera más grave desde su fundación.
En Argentina, se encuentra en una situación crítica a partir de ese proceso de cesación de pagos que, principalmente, afecta a tenedores de Obligaciones Negociables (ON), y proveedores locales por un monto estimado de u$s58 millones. De hecho, se han reportado embargos judiciales sobre sus cuentas bancarias, con saldos llamativamente bajos, lo que ha generado tensiones con los acreedores.
Federico Trucco, ante una disputa sin precedentes
Esta ya compleja situación se profundiza con el conflicto interno sin precedentes que se ha desatado entre la conducción actual y los socios fundadores (muchos de ellos productores agropecuarios).
El próximo 25 de febrero será clave para conocer los alcances de esa disputa y el futuro del directorio de la compañía.
Ese día, se llevará a cabo una asamblea de accionistas en la cual se deberá tratar un pedido de "Acción Social de Responsabilidad" contra el CEO, Federico Trucco, y otros directivos.
El argumento de los accionistas que reclaman votar la moción se basa en que el valor de Bioceres fue transferido hacia las entidades del exterior (Bioceres Crop Solutions en Nasdaq y Moolec) dejando a la sociedad argentina con las deudas pero sin los activos tecnológicos.
Si logran el respaldo de la mayoría de los accionistas, Trucco sería automáticamente desplazado de su cargo, lo que, para algunos analistas, generaría un terremoto en la confianza de los inversores del Nasdaq.
Quienes buscan este objetivo entienden también que el patrimonio de Bioceres S.A. (la sociedad local argentina) fue afectada de manera intencional o negligente.
Posible demanda judicial
Cuestionan la reorganización societaria realizada a mediados del 2025 que dejó a Bioceres S.A. como una "cáscara" con deudas y sin los activos principales, mientras que los negocios rentables se trasladaron a otras entidades del grupo (como Moolec o la estructura en Estados Unidos).
No se trata de una denuncia penal común, sino un recurso previsto en la Ley de Sociedades (Art. 276), que debe ser votada y aprobada en una Asamblea de Accionistas.
Si se logra, la sociedad queda obligada a demandar judicialmente a sus propios directores para que esos ejecutivos indemnicen a la empresa con su patrimonio personal por los daños causados.
Además, los denunciados quedan automáticamente destituidos de sus cargos, aunque desde la empresa argumentan que todos los movimientos contables y societarios fueron aprobados en asambleas previas y que los accionistas tuvieron la oportunidad de canjear sus participaciones por acciones de Moolec para quedar a salvo del default.
Más allá de los argumentos esgrimidos por las partes, se puede decir que la asamblea del 25 de febrero próximo será la más tensa en la historia de la compañía.
Según el orden del día publicado en el Boletín Oficial, la denuncia de "Acción Social de Responsabilidad" también apunta contra Manuel Alberto Sobrado, ex director de Bioceres.
Clima hostil
Los accionistas denunciantes buscan que la justicia determine la responsabilidad personal de estos directivos en el manejo financiero que llevó a la empresa al default de aproximadamente u$s 58 millones.
La asamblea se llevará a cabo en un clima de extrema hostilidad con el grupo de accionistas minoritarios que alega un "vaciamiento" de la estructura argentina en favor de las entidades internacionales del grupo (Bioceres Crop Solutions y Moolec).
De hecho, el respaldo a estos accionistas también desencadenaría un efecto dominó legal y corporativo inmediato, basado en la Ley General de Sociedades (N° 19.550) de Argentina.
Según el Artículo 276 de esa norma, la decisión de la asamblea de ejercer la acción de responsabilidad implica la remoción automática de los acusados.
La asamblea debería designar un reemplazante de forma inmediata para que la sociedad no quede acéfala y, además la empresa tendrá un plazo de tres meses para presentar la demanda judicial contra los acusados por los daños y perjuicios ocasionados al patrimonio social.
Si el nuevo Directorio no inicia la demanda en esos tres meses, cualquier accionista que haya votado a favor puede iniciarla por su cuenta en nombre de la sociedad.
Aunque la destitución es sobre la filial argentina (Bioceres S.A.), el impacto legal en Bioceres Crop Solutions (BIOX), que cotiza en Nueva York, sería sísmico, ya que un CEO desplazado por "acción de responsabilidad" en su país de origen genera una alerta roja (Red Flag) para la SEC.
Crisis de legitimidad
Para los imputados también habrá consecuencas adicionales. Es que los contratos de los altos ejecutivos suelen tener cláusulas donde perderían bonos, acciones y beneficios si son removidos por causas legales justificadas.
Además, sería legalmente muy difícil para él sostener la conducción de la estructura global si está demandado por la propia base fundacional de la empresa por mal desempeño.
En suma, si se vota a favor, se pasa de una crisis de deuda a una crisis de legitimidad. Federico Trucco dejaría de ser el "arquitecto" del éxito internacional para convertirse legalmente en un "demandado" por la propia empresa que ayudó a crear.
Pero para que esto pase, durante la asamblea del 25 de febrero, los accionistas denunciantes deben demostrar que el Directorio actuó con dolo (intención de dañar o beneficiarse a costa de la empresa) o negligencia grave (falta de cuidado elemental).
Según fuentes cercanas al conflicto, la presentación se basaría en argumentos técnicos y legales como la figura de "vaciamiento" (Dolo), al sostener que se diseñó una estructura para desviar el valor de la empresa hacia afuera de Argentina.
Alegarán que los activos más valiosos (patentes, registros de semillas HB4, biotecnología) fueron transferidos o licenciados a entidades del exterior (Bioceres Crop Solutions o Moolec) por valores inferiores a los de mercado.
Sostendrán también que se priorizó el pago de deudas e inversiones en el extranjero mientras se dejaba caer en default a Bioceres S.A. en el mercado local, perjudicando a los tenedores de Obligaciones Negociables en Argentina.
Endeudamiento insostenible
Del mismo modo, sostendrán que Trucco y otros directivos ocupan cargos en ambos lados del mostrador (en la firma local y en las internacionales).
A la vez, los denunciantes argumentarán que las decisiones tomadas por el Directorio de la filial argentina no buscaron el beneficio de esta, sino el de la controlante en Estados Unidos., violando el deber de lealtad hacia la sociedad local.
Otra de las acusaciones se basará en cuestionar préstamos otorgados entre empresas del grupo que nunca fueron devueltos a la filial argentina, debilitando su liquidez.
Los accionistas dirán que el Directorio llevó el nivel de endeudamiento a niveles insostenibles para financiar proyectos de alto riesgo (como la expansión agresiva de Moolec) sin tener un plan de contingencia para la deuda local.
Acusarán al Directorio de no haber informado con transparencia sobre la gravedad de la situación financiera en las asambleas previas, impidiendo que los accionistas tomaran medidas correctivas a tiempo.
Habrá tiempo para hacer mención a un canje selectivo mediante el cual se ofrecieron oportunidades de "salvataje" (como el canje de acciones de Bioceres por acciones de Moolec) que no fueron accesibles para todos en igualdad de condiciones o que fueron diseñadas para licuar a los pequeños productores que apostaron originalmente por la empresa.
Para que la demanda sea sólida, los accionistas buscarán encuadrar estos hechos bajo el Artículo 59 de la Ley de Sociedades en el que se sostiene que "los directores y representantes de la sociedad deben obrar con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios".
El artículo agrega que "los que faltaren a sus obligaciones son responsables, ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios que resultaren de su acción u omisión."
Éxito comercial
A pesar de la crisis financiera en la base argentina, la tecnología del grupo sigue avanzando.
El éxito del HB4, tecnología de tolerancia a sequía en soja y trigo, continúa ganando hectáreas en Brasil, Estados Unidos y otros mercados internacionales a través de Bioceres Crop Solutions (BIOX).
Lo mismo ocurre con Moolec Science, la empresa derivada de "molecular farming" (que produce proteínas animales en plantas) que se encuentra expandiendo sus acuerdos comerciales, aunque su valoración bursátil también ha sufrido por el arrastre de la crisis de la casa matriz.
Por su parte, la situación de Rizobacter (la joya del grupo) es delicada, ya que debe separar su operación del desorden financiero de su controlante para no perder mercados internacionales.
En conclusión, Bioceres está hoy en una pelea por su supervivencia estructural. Lo que se define este mes no es si su tecnología funciona (que ha demostrado ser exitosa), sino quiénes quedarán al mando y cómo se responderá ante los accionistas y acreedores que se sienten perjudicados por la internacionalización de la compañía.