Crisis en Bioceres S.A.: accionistas avanzan contra la conducción tras el default y la convocatoria de acreedores
La crisis de Bioceres S.A. sumó en las últimas semanas una nueva capa de complejidad que ya no se limita al frente financiero y a la negociación con acreedores. Un grupo de accionistas comenzó a dar los primeros pasos para avanzar contra la conducción de la compañía, en un contexto marcado por el default, la convocatoria de acreedores y una profunda reestructuración societaria que dejó a Bioceres S.A. debilitada, con pasivos significativos y sin el control de los principales negocios operativos del grupo.
Hacia afuera, Bioceres S.A., como compañía de desarrollo biotecnológico, no escapa a la actualidad de las empresas de insumos para el agro. La coyuntura marca que los márgenes están cada día más apretados, incluso para grandes jugadores del mercado. La consecuencia es visible en recortes de programas de investigación, reestructuración de deudas, e incluso cierre de filiales.
La movida interna de Bioceres S.A. apunta a evaluar la presentación de una acción social de responsabilidad contra integrantes del directorio y de la alta gerencia. Se trata de un instrumento previsto en la legislación societaria que permite a la propia sociedad reclamar daños y perjuicios a sus administradores por presunto mal desempeño, violación de deberes fiduciarios o decisiones que hayan causado un perjuicio económico.
El avance de esta estrategia marca un quiebre en el clima interno. Hasta ahora, el foco había estado puesto en el frente externo: la cesación de pagos, el cierre del acceso al crédito y el proceso de convocatoria. Ahora, la crisis empieza a trasladarse al plano societario, con cuestionamientos directos sobre la conducción y sobre el camino que llevó a una de las empresas emblemáticas de la biotecnología argentina a una situación límite.
Del default a la convocatoria: una deuda que asfixió a la sociedad
Bioceres S.A. reconoció formalmente su cesación de pagos tras incumplir el pago de pagarés bursátiles por más de 5 millones de dólares y acumular nuevos vencimientos impagos, lo que llevó a que su deuda financiera en el mercado de capitales se ubicara cerca de los 40 millones de dólares. La imposibilidad de refinanciar esos compromisos y el deterioro de su posición financiera derivaron en la decisión de presentarse en convocatoria de acreedores, con pasivos que rondan los 36 millones de dólares solo a nivel de la sociedad local.
La situación se agravó por la falta de recursos operativos. La propia compañía admitió que carece de fondos suficientes para sostener su plan de negocios sin nuevo capital, una señal que encendió alarmas tanto entre acreedores como entre socios minoritarios.
A ese cuadro se sumaron episodios que expusieron crudamente la fragilidad financiera. En una causa judicial por el cobro de una deuda por unos 106.000 dólares más intereses, se constató que en las cuentas bancarias de Bioceres S.A. había apenas poco más de medio millón de pesos, un dato que circuló en el mercado como una postal del nivel de estrés de caja que atraviesa la compañía.
Una reestructuración que dejó a Bioceres S.A. como sociedad residual
Una de las claves es la reconfiguración societaria que separó a Bioceres S.A. de Bioceres Crop Solutions (BIOX), la firma que cotiza en el Nasdaq y que concentra los principales activos tecnológicos y comerciales del grupo.
Tras una compleja operación que incluyó la fusión con Moolec y otros movimientos corporativos, Bioceres S.A. quedó como una sociedad residual, con una pesada mochila de deuda, mientras que los negocios más valiosos quedaron bajo otras estructuras. En la práctica, la histórica controlante perdió peso estratégico, pero mantuvo compromisos financieros que terminaron siendo insostenibles.
El contexto del negocio: el golpe a las empresas de insumos
El trasfondo macro y sectorial también juega un rol clave para entender la magnitud del problema. El mercado argentino de insumos agrícolas viene de atravesar un año de fuerte contracción, con caída de volúmenes, baja de precios y márgenes cada vez más ajustados para fabricantes y distribuidores.
Las empresas del sector enfrentan un combo complejo: menor actividad, dificultades para trasladar costos, restricciones financieras y un mercado de capitales mucho más selectivo a la hora de refinanciar deuda. En ese contexto, estructuras de pasivos armadas en años de expansión se volvieron difíciles de sostener.
Para Bioceres S.A. y su ecosistema, este escenario funcionó como un amplificador de problemas que ya venían gestándose. La combinación de menor generación de caja, acceso limitado al crédito y vencimientos concentrados terminó por acelerar un desenlace que, puertas adentro, muchos actores del mercado venían anticipando.