Milei salió a atacar al dueño de Fate: para el Gobierno, el cierre de la empresa fue una medida política
Antes de subirse al avión que lo llevará a una gira por los Estados Unidos, Javier Milei tomó partido en la crisis desatada por el cierre intempestivo de Fate.
Fiel a su estilo y siguiendo el camino que usó cuando cuestionó a Paolo Rocca por la licitación de los oleoductos, que perdió a manos de un grupo indio, el Presidente usó el sarcasmo para dar su opinión sobre la decisión de la empresa propiedad de la familia Madanes Quintanilla.
En relación al líder del Grupo Techint, el Jefe de Estado lo calificó de "don chatarrín" y lo cuestionó por haberse quejado de falta de defensa de la industria nacional y la advertencia de una denuncia antidumping que dejó trascender la multinacional, pero que hasta ahora nunca presentó.
En el caso de Fate y también mediante un posteo en su cuenta oficial de Instagram, el líder libertario describió las siglas de Fate como "Fábrica Argentina de Tarifas Exageradas".
Lo hizo acompañado de un video en el cual se critica fuertemente la participación de la compañía en el mercado interno, con precios altos que obligaban a los automovilistas a viajar a otros países para comprar cubiertas más baratas.
Crece el enojo de Javier Milei, tras el cierre de Fate
El Jefe de Estado también se muestra de acuerdo con la voz en off del video que asegura que "durante muchos años, hubo empresarios beneficiados por proteccionismo y las prebendas que les permitían no competir".
En el Gobierno, entienden que la postura del mandatario nacional muestra su enojo con el directorio de la empresa y con el propio Madanes Quintanilla, dueño de Fate, por haber avisado a las autoridades solamente cinco minutos antes de que se anunciara oficialmente la decisión de cerrar de manera definitiva las puertas.
Las fuentes oficiales aseguran que el líder libertario "está sumamente molesto" con lo que considera un desplante por parte del empresario también dueño de Aluar, la principal fabricante de tubos del país.
En ese contexto es que entienden la decisión oficial de intervenir y de dictar rápidamente el proceso de conciliación obligatoria que da marcha atrás a los 920 despidos y mantiene el pago de salarios, por lo menos durante los próximos 15 días, es decir hasta marzo.
"De tener los sueldos al día, de un día para el otro este señor cierra la empresa y lo hace sin avisar a las autoridades nacionales para que, al menos se hubieran evitado los problemas de toma de la planta que se generaron", entienden en las cercanías de la Casa Rosada.
Para el Gobierno, el cierre de la empresa fue una medida política
También creen que existió intencionalidad política en la decisión que se toma luego de un fin de semana largo, días antes del tratamiento de la nueva ley laboral y de la convocatoria a un paro nacional por parte de la CGT.
De hecho, la planta de Fate en la localidad bonaerense de Virreyes se convirtió en un sitio de convocatoria de los principales gremios combativos de izquierda, cuyos líderes se concentraron en sus instalaciones e informaron que el establecimiento "será una importante sede de lucha en defensa de los derechos laborales".
En el gobierno nacional aseguran que los tiempos de la medida tomada por Fate fueron intencionales para "embarrar la cancha en medio del debate por la reforma laboral y el paro de la CGT".
"No lo van a dejar cerrar, por lo menos mientras este escenario político se mantenga", advirtieron quienes siguen de cerca el conflicto y se muestran molestos con Madanes Quintanilla, tal como ocurre con el presidente Milei.
En el mismo sentido, recuerdan que durante la campaña electoral del año pasado, el empresario recibió a los miembros de la liga de los gobernadores provinciales en la planta de Aluar, en Chubut mientras Milei visitó la planta de Newsan, de otro importante empresario como es Rubén Cherñajovsky.
El dueño de Fate y Aluar, en la mira
Lo concreto es que la medida tomada por la Secretaría de Trabajo parece ser más una chicana contra Madanes Quintanilla que una decisión que pueda revertir la dramática situación que sufre todo el personal despedido.
Las sospechas de los funcionarios oficiales, anticipada por iProfesional en otra nota, muestra cómo el cierre de Fate luego de 80 años de historia, tiene fuertes implicaciones políticas y no sólo económicas.
Más allá de las razones esgrimidas por los dueños de la empresa sobre las importaciones; la conflictividad gremial y los altos costos impositivos, Fate se acaba de convertir "en la bandera" de los gremios más combativos y enfrentados con las autoridades libertarias.
"Es una concesión que les dio Madanes Quintanilla a estos sindicatos", agregan desde las altas esferas de la Casa Rosada.
Argumentan también que la determinación del empresario abre las puertas para que suceda un "efecto dominó" ya que con el final de su producción en San Fernando, otros fabricantes locales de neumáticos podrían tomar el mismo camino.