UNA EMPRESA EMBLEMÁTICA

Las razones detrás del colapso: por qué Fate cerró la fábrica de neumáticos más grande de Argentina

No fue una decisión intempestiva sino de un proceso de años. Los pilares que causaron la desaparición de la única marca argentina de neumáticos
Por Carlos Morizo
NEGOCIOS - 19 de Febrero, 2026

Este miércoles a las 6 de la mañana se conoció oficialmente la noticia del cierre de la empresa Fate, la única marca argentina de neumáticos que permaneció produciendo durante 80 años. Las puertas de la planta de Virreyes, partido de San Fernando, estaban cerradas con cadenas acompañadas de un cartel en el que la dirección de la empresa explicaba la situación.

"Los cambios en las condiciones del mercado nos obligan a encarar nuevos desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre", fue parte del mensaje que se podía leer desde el exterior de la fábrica.

"En este contexto, y tras haber realizado los mayores esfuerzos posibles para evitarlo, nos vemos obligados a extinguir todos los contratos de trabajo. Las indemnizaciones de ley haberes pendientes se depositarán dentro del marco legal", completó en los párrafos principales.

Fate fue fundada por Leiser Madanes, abuelo del actual presidente de la empresa, Javier Madanes, en 1940, y es una de las tres fábricas de neumáticos que produce en el país junto a Bridgestone y Pirelli.

A lo largo de más de 8 décadas, pasó por todo tipo de crisis de la economía argentina, pero siempre se mantuvo en pie. "Fate pierde plata hace 30 años, pero Javier la defendió hasta ahora por el significado que tiene para su familia", comentaron personas allegadas al empresario.

Pero en los últimos años, el escenario cambió completamente, tanto a nivel interno como externo para la industria del neumático. Y entender el significado de esos cambios puede también crear una mejor idea del resultado. El triste resultado de una empresa emblemática de la historia industrial argentina que cerró sus puertas.

El sindicato y las restricciones de acceso al dólar

En 2016 asumió Alejandro Crespo como nuevo Secretario General del Sindicato de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), con un perfil mucho más combativo que el de su antecesor, Pedro Wasiejko, quién en septiembre del año pasado dijo que el sector estaba en "terapia intensiva por varios motivos. Un conflicto gremial nacido en 2022 por un reclamo injustificado, la caída de los contratos de exportación y la llegada de Milei, que abrió indiscriminadamente la importación".

Luego del conflicto por un reclamo paritario y de condiciones laborales con aumentos por encima de la inflación que paralizaron la producción en las tres fábricas de neumáticos por varios meses, en 2023 comenzaron las restricciones de acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), y los fabricantes argentinos comenzaron a generar deudas con proveedores del exterior a los que no se les podía pagar, empezaron a faltar insumos para fabricar neumáticos. Hubo paradas de producción en todo tipo de industrias por ese motivo, con suspensión de trabajadores en diferentes esquemas. A diferencia de Smata y UOM (los sindicatos que tienen las automotrices argentinas), la actitud del gremio del neumático ante la situación fue inflexible una vez más. "Discutían la cuadratura del círculo sin darse cuenta que el escenario era distinto. No cuidaron las fuentes de trabajo sino su poder de fuego", explicaron fuentes de una de las tres plantas de neumáticos de producción nacional.

Pero del mismo modo que el ex secretario del gremio vinculó una cosa con otra antes de saber lo que sucedería seis meses más tarde, la decisión de cerrar la fábrica de este 18 de febrero no puede adjudicarse a una sola razón.

Los cambios regulatorios

Desde fines de 2024, el Gobierno de Javier Milei inició un proceso de transformación del esquema de arancelamiento para la importación de neumáticos llevando el derecho de importación extrazona que tenía una alícuota del 35% al 16% que está vigente desde septiembre de 2025 en un esquema progresivo de un año de variaciones que incluyó una etapa con un 25% y otra del 20%, de modo de dar tiempo a la adecuación de las marcas con plantas nacionales (Fate, Bridgestone y Pirelli), que además estaban sobrestockeadas.

Pero paralelamente se tomó otra decisión a la que no se le prestó tanta atención pero que, sin embargo, fue determinante en el cambio del mercado del neumático: se eliminaron los precios de referencia. Estos funcionaron durante muchos años como la verdadera barrera de protección de la industria nacional del neumático, ya que no eran otra cosa que un precio mínimo al que debían adecuarse los productos importados, y que en su efecto final terminaban funcionando como una barrera antidumping.

Al retirarlos, cada importador puede vender sus productos al precio al que tiene acceso de acuerdo a su precio FOB y no entrar en la "zona de confort" de los fabricantes nacionales. Como en un primer momento todavía existía el arancel del 35%, el impacto de esta medida fue relativo y casi nulo, pero una vez que se redujeron los aranceles hasta llegar al 16%, el precio de los neumáticos importados desde otras regiones pudieron bajar hasta los mínimos que sus fabricantes y distribuidores eligieron, rompiendo el mercado.

Así fue como Fate quedó en soledad, porque sin alianzas con marcas internacionales que le permitan sostener su operación con productos importados, no pudo quedar en la misma posición que están Brigestone y Pirelli, quienes importan la mayor parte de los neumáticos que venden desde Brasil con arancel de importación cero.

En la actualidad, cerca del 75% de los neumáticos que se venden en Argentina son importados y un 60% de estos son de origen chino. Aunque los precios de las marcas tradicionales debieron adaptarse para competir, el resultado fue que el precio relativo de los neumáticos bajó entre un 20 y un 25% en los últimos 12 meses generando un beneficio para los consumidores.

En 2025 se importaron 9 millones de neumáticos, entre los que se utilizan para autos, camionetas, camiones y vehículos agrícolas. En 2024 ese número había sido casi 5 millones de unidades. El aumento fue superior al 85%, en un mercado que apenas supera los 10.000.000 de cubiertas.

A Fate no la ayudó su dueño con alianzas internacionales, no la ayudó el sindicato con exigencias imposibles de cumplir, no la ayudó el Gobierno con un blindaje como industria nacional y no la ayudó el mundo con su nuevo escenario de comercio. Cada uno sabrá si tenía y podía hacer más para sostener la empresa o no.

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