Tiene 25 años y creó un negocio millonario de viandas deportivas sin tener cocina ni inversores
Con una facturación que en 2025 rondó los $350 millones y una producción actual de 3.500 viandas mensuales, Kino se convirtió en uno de los jugadores emergentes del negocio de la nutrición deportiva en el AMBA. Detrás del proyecto está Francisco Virga, un joven de 25 años que volvió a la Argentina tras vivir en Italia y Estados Unidos y decidió emprender en formato ghost kitchen, reinvertir hasta el 15% en publicidad digital y escalar con una estructura mínima.
La historia de Virga arranca a los 17 años, detrás del mostrador de un quiosco. "Empecé a trabajar 12 horas por día, seis veces por semana", recuerda. Con ese dinero ahorrado y una ciudadanía italiana heredada de sus abuelos, se fue con su padre a Ancona con la ilusión de armar una empresa exportadora de productos del campo argentino hacia Europa. El proyecto duró poco. "Fue un fracaso absoluto", admite sin rodeos. Las barreras idiomáticas, la burocracia y la inexperiencia en el mercado europeo terminaron con el emprendimiento antes de que pudiera despegar.
Pero Virga no volvió. Cuando su padre regresó a Argentina, él se quedó. Un compatriota que tenía un food truck de cocina argentina lo incorporó al equipo, y así pasó casi un año recorriendo ciudades de Italia de norte a sur cocinando asado, choripanes y otros clásicos del menú rioplatense. "Era el jefe de la parrilla", cuenta con cierto orgullo. Era 2021, en plena pandemia, con eventos que se cancelaban y se reprogramaban sin aviso.
Cuando la temporada terminó y el equipo quedó reducido a lo mínimo, llegó una nueva oportunidad desde el otro lado del Atlántico. Un amigo de la secundaria vivía en Miami y le ofreció trabajo en la cocina de un hotel. Virga vendió todo lo que tenían en una semana —computadoras, escritorios, ropa— y compró pasajes. "No dudé un minuto", dice. Llegó de madrugada y al día siguiente ya estaba en la entrevista. Lo tomaron para la sección de platos fríos y postres, y en pocos meses ya era el encargado del área.
Fue justamente en Miami donde encontró la semilla del negocio que hoy dirige. Sus compañeros de departamento eran rugbiers fanáticos del gym y lo arrastraron a entrenar en la playa. "Me empezó a agarrar el gustito", confiesa. Empezó a investigar sobre nutrición deportiva y se topó con marcas norteamericanas que vendían viandas proteicas diseñadas específicamente para fisiculturistas y atletas, con tablas nutricionales detalladas para cada objetivo. "Vi que había suplementos y que la alimentación era clave para todo eso." Cuando volvió a Argentina a principios de 2023, la idea ya estaba tomando forma.
La génesis familiar del proyecto no es menor. Su madre, ingeniera agrónoma reconvertida en cocinera, había abierto un restaurante en Recoleta que operaba hasta el mediodía. Su tía es nutricionista. "Le comenté a mi vieja: 'Mirá esto, mirá qué bueno que está, lo podríamos hacer algo así.' Y entre todos nos pusimos a armar un menú", relata Francisco. La tía diseñó las tablas nutricionales, la madre prestó su cocina, y él, con 22 años, puso la visión del negocio y las ganas de construir algo propio.
La inversión inicial fue aproximadamente u$s600 repartidos en tres etapas, destinados principalmente a identidad de marca y a una pequeña agencia de comunicación de amigos que los ayudó a gestionar Instagram. "En cocina, fue prácticamente nada", reconoce.
Con su tienda online y un perfil en redes sociales, el primer mes vendió apenas diez packs. El segundo, un poco más. Y cuando la cocina de la casa empezó a quedar chica, se mudó al restaurante de la madre: por las tardes, cuando el local cerraba —cerca de las 3 pm—, comenzaba la producción de Kino. El mismo delivery del restaurante repartía también las viandas.
Produce 3.500 viandas por mes y reinvierte el 15% en publicidad
El momento que cambió todo llegó cuando Virga descubrió el potencial de la pauta publicitaria en redes sociales. Empezó con Meta —Instagram y Facebook— y el impacto fue inmediato: "De un mes al otro triplicamos lo que veníamos vendiendo. Fue una locura. Nos saturamos." De producir alrededor de 500 viandas mensuales pasaron a 1.300 de golpe, desbordando la capacidad de la cocina de restaurante. Eso lo obligó a dar el salto a una Ghost Kitchen en el microcentro de Buenos Aires, donde hoy tercerizan toda la producción bajo sus propias recetas estandarizadas.
El modelo de Ghost Kitchen —también conocido como Dark Kitchen— resultó ser una revelación estratégica para Virga. "Puedo tercerizar todo mi servicio y yo no tener costos de estructura", explica. La planta trabaja con varias marcas al mismo tiempo, pero produce exclusivamente con las recetas de Kino. Fue exactamente el tipo de escalabilidad que necesitaba: sin inversión en infraestructura propia, sin alquiler de local, sin una nómina de cocineros en relación de dependencia. Hoy, Kino tiene apenas dos empleados directos —una community manager y un responsable de atención al cliente—, mientras que el área de publicidad (cuatro personas), la agencia de redes sociales y la producción gastronómica funcionan de manera tercerizada.
Sin embargo, después de superar las 2.000 viandas mensuales, la empresa atravesó un período de estancamiento que se extendió por varios meses. "Estuvimos superestancados, no podíamos salir de ese número. Intentábamos de todo", recuerda Virga. La salida llegó cuando tomó distancia de la operativa diaria —en la que "pasaba todo el día apagando incendios"— para pensar en la estrategia. Redujo costos para aumentar la pauta publicitaria y reinvertir con mayor eficiencia, contrató a una persona en atención al cliente para mejorar la fidelización y se propuso metas concretas. El resultado fue que las ventas volvieron a crecer hasta las actuales 3.500 unidades mensuales, a las que se suman pizzas proteicas y snacks, que completan la oferta del negocio.
La inversión en publicidad es, en su propio relato, el motor más importante del negocio. "Alrededor del un 15% de la facturación se va a publicidad", dice. Experimentó con eventos, con agencias de contenido y con otras estrategias de marketing, pero fue la pauta digital la única que le dio retornos comprobables y escalables. "Probé muchas cosas. Fui a un montón de eventos, perdí un montón de plata en eventos que no me trajeron nada. Y la publicidad fue la única que yo vi que si le ponés un poquito más crece." Hoy tiene presencia en Meta, Google y TikTok, y asegura haber trabajado con entre el 60 y el 65% de los influencers fitness de Buenos Aires. También tiene acuerdos con gimnasios importantes de la ciudad.
El precio del producto estrella —el pack Definición de 7 viandas— es actualmente $98.900, mientras que el pack de 14 unidades, $184.800 en su versión más reciente, después de un ajuste de precios que se realizó con cinco meses de diferencia respecto del anterior. "Nosotros aumentamos los precios cada tres, cuatro o hasta cinco meses", explica Virga, quien reconoce haber resignado margen en los meses de mayor inflación para no perder clientes frecuentes. El cliente típico tiene entre 25 y 45 años, quiere estar en forma, tiene cierto manejo de conceptos nutricionales y no es necesariamente un atleta de alto rendimiento, sino alguien que se cuida y entiende la diferencia entre una vianda genérica y una diseñada con objetivos claros.
Esa diferenciación es, en su visión, la ventaja competitiva central del negocio. "Están orientadas a un objetivo claro. No son viandas genéricas que están pensadas para cualquier persona, sino para que la gente sepa por qué está comiendo lo que está comiendo", define. Kino ofrece tres planes —mantenimiento, definición y volumen— y en cada uno el cliente puede elegir entre distintos menús. El más vendido es el pack de definición con menú de tres carnes: pollo, cerdo y ternera. Cada vianda incluye su tabla nutricional completa con macronutrientes detallados, algo que, según Virga, pocas marcas ofrecen con el mismo nivel de foco y consistencia.
La facturación del año pasado rondó los $350 millones, con los últimos meses como los de mayor actividad. Para 2026, la proyección es alcanzar los $80 millones mensuales a partir del segundo semestre. La zona de cobertura actual abarca toda la Ciudad de Buenos Aires, zona norte hasta San Isidro y zona sur hasta Wilde, pero Virga tiene planes de para expandirse a otras ciudades replicando el modelo de Ghost Kitchen. "Es un plan de mediano largo plazo, pero es una idea clara que tengo en mente", admite.
Todo se financió con reinversión. No hay inversores externos, no hay capital de riesgo, no hay socios. "Desde el inicio entendí que la clave era reinvertir la mayor parte de los ingresos, porque es lo que finalmente da frutos", sostiene. Y ese principio es la síntesis de lo que es Kino hoy: una marca de viandas enfocada en nutrición deportiva con ambición para dejar de ser un jugador emergente y convertirse en referente del sector.