Se profundiza la crisis en Lácteos Verónica y crece la incertidumbre sobre el futuro de 700 empleos
La situación de Lácteos Verónica se agravó en las últimas semanas y mantiene en alerta a unos 700 trabajadores y sus familias, principalmente en la provincia de Santa Fe, donde la empresa posee plantas en Clason, Suardi y Lehmann. La compañía acumula deudas salariales, paralizó prácticamente toda su producción y enfrenta cortes de servicios esenciales.
Según manifestaron empleados y delegados, la firma dejó de abonar los salarios de manera completa en enero. Los incumplimientos habían comenzado en marzo del año pasado, cuando los haberes empezaron a pagarse en cuotas. Hasta el 8 de enero, y con intervención del gobierno provincial, se realizaron pagos parciales, aunque quedaron pendientes diciembre, enero y los aguinaldos.
Salarios impagos y reclamos en Lehmann
Durante una concentración realizada en Lehmann, trabajadores y familiares expresaron su preocupación por la falta de respuestas. "Nos dejaron solos" fue una de las frases que más se repitió entre los presentes.
Empleados señalaron que en enero recibieron pagos parciales que, en algunos casos, sumaron alrededor de 170.000 pesos distribuidos en tres depósitos, y luego una transferencia de 20.000 pesos. También indicaron que quienes aceptaron el retiro voluntario -que contemplaba el 50% de las indemnizaciones correspondientes- recibieron solo dos o tres cuotas antes de que la empresa interrumpiera los pagos.
Delegados gremiales advirtieron que, de no mediar definiciones, la empresa podría encaminarse hacia un proceso de quiebra. Según expresaron, esa instancia implicaría un proceso judicial prolongado y la eventual pérdida de los puestos de trabajo.
Parálisis productiva y corte de servicios
La crisis operativa se profundizó con la interrupción del ingreso de materia prima. De acuerdo con testimonios de trabajadores, el flujo de leche comenzó a disminuir de manera abrupta hasta detenerse por completo. La empresa dejó de elaborar productos propios y, desde hace algo más de una semana, también paralizó la producción "a fasón", es decir, la fabricación para terceras marcas.
En paralelo, las instalaciones de Lehmann dejaron de contar con servicio de agua potable por falta de pago. Trabajadores señalaron que, incluso antes del corte, la planta operaba con carencias de insumos básicos.
Deudas con bancos y cheques sin fondos
La situación financiera de la compañía también presenta indicadores críticos. Según registros del Banco Central de la República Argentina, Lácteos Verónica acumula 3.877 cheques rechazados sin fondos, por un monto cercano a los 13.600 millones de pesos.
Además, mantiene deudas con entidades financieras como Catalinas, Credibel y Trend Capital, así como con bancos de primera línea entre ellos Banco de la Nación Argentina, BBVA Argentina, Banco Santander Argentina, Banco Galicia y Banco Macro.
Reclamo de productores tamberos
La crisis también impacta en la cadena de proveedores. Cerca de 150 productores de leche de Santa Fe se organizaron recientemente para reclamar el pago de mercadería entregada y no abonada. Estimaciones del sector indican que la deuda con ese grupo de tamberos rondaría los 60 millones de dólares.
Trabajadores sostienen que la interrupción en el abastecimiento de materia prima está vinculada a los incumplimientos con los proveedores, lo que terminó por paralizar la actividad industrial.
Versiones sobre posibles compradores
En el marco de la incertidumbre, entre empleados y familiares circuló la versión de que la familia Espiñeira, actual propietaria de la compañía, habría rechazado propuestas de adquisición. Según esos trascendidos, habrían existido intentos de compra impulsados por la canadiense Saputo, la francesa Savencia Fromage & Dairy y un grupo de pymes cordobesas.
Hasta el momento no se informó oficialmente sobre negociaciones en curso ni sobre un eventual proceso de venta.
Impacto regional y escenario abierto
La paralización de la empresa afecta de manera directa a distintas localidades santafesinas. En Clason, por ejemplo, trabajan alrededor de 100 empleados, muchos de ellos residentes en Totoras y zonas cercanas. La falta de actividad genera repercusiones económicas en comercios y servicios vinculados a la operatoria de la planta.
El escenario actual es de incertidumbre. Sin producción, con salarios impagos, deudas financieras significativas y reclamos de proveedores, el futuro de Lácteos Verónica permanece abierto. Entre los trabajadores crece la preocupación ante la posibilidad de una quiebra que pondría en riesgo 700 puestos de trabajo y tendría impacto en toda la cadena láctea regional.