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ALERTA

Empresa de electrodomésticos Peabody entró en concurso y se suma a la larga lista de marcas en crisis por ola importadora

La firma Goldmund S.A. se presentó en concurso preventivo, en un contexto complicado para la industria, con caída del consumo y boom de importaciones
Por A.R.
03/03/2026 - 17:13hs
Empresa de electrodomésticos Peabody entró en concurso y se suma a la larga lista de marcas en crisis por ola importadora

En medio de la crisis de consumo y el fuerte avance de las importaciones, una fabricante de electrodomésticos blanqueó su delicada situación financiera y se presentó en concurso preventivo.

Se trata de Goldmund S.A., dueña de la marca Peabody, que comunicó a clientes y proveedores -a través de una carta fechada el 2 de marzo- que inició un proceso de reestructuración de pasivos. Desde la compañía evitaron profundizar en los motivos y se limitaron a señalar que "será un proceso largo".

La decisión se da en un contexto complejo para el sector. En los últimos meses, varias empresas de electrodomésticos avanzaron con ajustes de personal, suspensiones y cierres de plantas. Entre los casos que trascendieron figuran los de Mabe y Electrolux, también golpeadas por la caída del consumo y la mayor competencia externa.

Avalancha importadora y advertencias previas

Si bien en la carta no se detallan las causas del concurso, su dueño, Dante Choi, venía advirtiendo públicamente sobre el impacto de las importaciones en la industria local.

"En estos momentos nosotros estamos viendo una avalancha de importaciones de lo que nosotros estamos fabricando. Y no solamente eso, sino que hay todo tipo de prácticas, no ingresan todo de manera legal esos productos. Tampoco hay control, no hay control de calidad, de materiales de lo que importa", había señalado a fines de 2024 en una entrevista con La Fábrica Podcast.

El expediente judicial tramita bajo el número COM 002835/2026 en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, en el Juzgado Comercial 21 – Secretaría N° 41. El estado actual figura como "en letra" y la carátula formal es "Goldmund S.A. s/ Concurso Preventivo".

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El comunicado de la empresa que fabricaba electrodomésticos Peabody

En la comunicación enviada este lunes, la empresa explicó que se encuentra "atravesando una etapa de reestructuración de pasivos" y que la medida "forma parte de una estrategia orientada a ordenar los compromisos y fortalecer la estructura de la compañía, con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y proyectar un desarrollo sostenible en el tiempo".

"Consideramos importante destacar que nuestra actividad continúa con normalidad y mantenemos intacta nuestra responsabilidad comercial y profesional con clientes y proveedores. Valores especialmente las relaciones construidas y la confianza depositada en nosotros", señala el texto.

Además, la firma indicó que, de ser necesario, se contactará individualmente para "coordinar cualquier aspecto puntual" y cerró: "Agradecedemos su acompañamiento y quedamos a disposición para cualquier consulta". La carta lleva la firma de Choi.

Goldmund inició su actividad tras la crisis argentina de 2001, enfocada en la importación y venta de heladeras. En 2004 adquirió la marca Peabody y amplió su catálogo con pequeños electrodomésticos como licuadoras, tostadoras y cafeteras.

A partir de 2010 comenzó a desarrollar producción nacional, especialmente en líneas vinculadas a climatización y productos de mayor volumen, consolidando plantas industriales en la Provincia de Buenos Aires.

La empresa también incursionó en exportaciones a países de la región como Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay, además de operaciones hacia Estados Unidos y mercados europeos.

Su esquema fue siempre mixto: parte de la producción se realiza en el país, mientras que una porción relevante del portafolio —sobre todo pequeños electrodomésticos y modelos específicos— se importa, principalmente desde Asia, bajo marca propia. Sin embargo, ni siquiera esa combinación le permitió sortear el deterioro del mercado interno.

Otras empresas de electrodomésticos uqe dejaron de operar

A fines de febrero se conoció también que dos empresas dedicadas a la producción de electrónica del hogar y electrodomésticos en general también dejaron de operar y se multiplican los despidos en ese sector.

La primera de ellas es Aires del Sur, dueña de las marcas Electra y Fedders, que acaba de presentar su pedido de quiebra directa ante la Justicia y viene de concretar 140 despidos. La segunda corresponde a la fábrica de heladeras Neba, que dejó de operar en Catamarca y despidió a 56 operarios. Los empleados de esta última ocuparon las instalaciones de la firma en el parque industrial de El Pantanillo, cercano a la capital catamarqueña.

Según representantes de los exempleados, Neba acumulaba meses de complicaciones operativas y financieras. Cuatro meses atrás la compañía aplicó un primer recorte de 15 empleos, y ya entre diciembre y lo que va de este mes redujo otros 34 puestos de trabajo.

Ligado a esto, Ricardo Olmos, uno de los portavoces de los operarios de Neba declaró que la planta "dejó de fabricar heladeras hace seis meses para centrarse únicamente en la línea de freezers, debido a la drástica caída en las ventas".

Dijo, además, que la empresa en cuestión acumula meses de atrasos en el pago de asignaciones familiares, y que también venía de implementar la eliminación de las horas extras para sus empleados.

"El impacto del cierre trasciende lo económico para convertirse en una tragedia social para las familias catamarqueñas. Uno de los puntos más críticos es la edad del personal: más de la mitad de los operarios tiene entre 50 y 60 años, lo que dificulta seriamente su reinserción en un mercado laboral que hoy no presenta demanda", detalló el Tiempo de San Juan.

Por el lado de Aires del Sur, con su pedido de quiebra formalizó el cierre de una compañía que supo ser un jugador relevante en el segmento de la climatización.

En el escrito judicial, la empresa aseguró encontrarse en "estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible", describió su crisis como de carácter "estructural" y admitió que el plan de continuidad productiva implementado no logró revertir la situación.

La decisión impacta de lleno en la planta que la firma operaba en Río Grande, donde en los últimos días se intensificaron los reclamos gremiales. En ese sentido, la UOM exigió definiciones sobre la continuidad operativa y el pago de salarios adeudados de febrero, además de vouchers previamente acordados. Finalmente, sus 140 trabajadores fueron desvinculados.

Ayres del Sur se sumó así a la lista de empresas radicadas en Tierra del Fuego como Mirgor, Telfu y Nissan que están en conflicto o, directamente, cerraron sus puertas tras la apertura de importaciones que anunció el gobierno nacional a mediados de 2025. Y que desde entonces ha dado un golpe tras otro al régimen de promoción en la provincia.

Los sectores golpeados se multiplican

A raíz del arribo masivo de productos elaborados fuera del país, la industria argentina atraviesa una crisis que sólo en los últimos tres meses originó la pérdida de casi 4.400 empleos, según consultoras como Sistémica. La firma en cuestión documentó 21 situaciones de cierre, reestructuración y despidos masivos tan solo en el último trimestre de 2025.

Si bien cada firma presentó razones internas para ajustar operaciones, pero dos denominadores comunes se repiten al momento de abordar el mal momento comercial que se transita: la caída del consumo interno y la pérdida de competitividad frente a las importaciones.

En términos geográficos, precisó la consultora mencionada, las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, y la región del NOA, aparecen como las áreas donde la crisis industrial no ha hecho más que agudizarse.

En septiembre del año pasado, la empresa de cerámicos ILVA cerró su planta en Pilar y aplicó 300 despidos. En ese mismo distrito, durante el mes de noviembre, la multinacional Whirlpool también bajó las persianas de su fábrica inaugurada apenas dos años antes, en 2022. El cierre afectó a 220 empleados del sector metalmecánico.

La situación en esa firma no es más que otra confirmación del mal momento que atraviesan los productores de electrodomésticos en la Argentina, con niveles de fabricación que en la mayoría de los casos bordea el 50% de la capacidad instalada.

En noviembre pasado, en tanto, la fábrica de ollas Essen despidió a más de 30 trabajadores de su planta en Venado Tuerto, en la provincia de Santa Fe, señalando que la medida resultó consecuencia del bajo consumo y la suba de las importaciones. La empresa dio cuenta del avance de productos ingresados desde Asia.

El sector autopartista también sintió el golpe. Corven avanzó con despidos en su planta de, también, Venado Tuerto, alcanzando a 150 trabajadores desvinculados. SKF clausuró sus instalaciones de Tortuguitas, en Buenos Aires, dejando en la calle a 145 empleados.

En paralelo, Dana cerró su establecimiento de Naschel, San Luis. Cincuenta puestos de trabajo se perdieron en una región donde las alternativas laborales escasean. En la producción de plásticos, la firma PanPack cerró sus puertas a fines de noviembre de 2025 y la medida redundó en la pérdida de 80 empleos.

En la siderurgia, Acerías Berisso dejó de operar en octubre del año pasado. La medida implicó la desactivación de medio centenar de puestos de trabajo.

Las suspensiones masivas, otra tendencia que se acelera

A los cierres y despidos se sumaron suspensiones de gran magnitud. En esa línea, y dentro de la industria metalúrgica, Acindar (ArcelorMittal) suspendió a 200 trabajadores en su planta de Villa Constitución, Santa Fe.

El caso más resonante fue Mondelez. La compañía frenó la actividad de 2.300 empleados en su planta de General Pacheco, provincia de Buenos Aires.

Al mismo tiempo, la filial argentina de Stellantis resolvió adelantar las vacaciones en su planta de El Palomar, donde se producen los modelos Peugeot 208, 2008 y Partner, y Citroën Berlingo.

El receso de verano se extendió por un mes adicional, hasta el 4 de enero de 2026. La compañía emitió una señal clara de que, según lo que viene mostrando el mercado, la actividad no repuntaría en el corto plazo.

Lo concreto es que la caída del consumo y la apertura de importaciones impactó de lleno contra una gran cantidad de empresas: algunas directamente bajaron sus persianas, otras recortaron personal y algunas apelan al concurso preventivo para evitar la quiebra.

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