Guerra en Medio Oriente: qué exporta Argentina a esa región y cuáles son los negocios en riesgo
La escalada bélica que atraviesa a Medio Oriente, con un enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel versus Irán que no ha dejado de incrementarse con el correr de las horas, viene sacudiendo de un modo dramático el comercio internacional. La decisión persa de cerrar el paso a través del estrecho de Ormuz, una ruta de conexión clave para los productores de petróleo de esa región con los mercados de Asia-Pacífico, Europa y América, disparó la cotización del crudo Brent casi un 15% desde el viernes 27 de febrero a esta parte. En el ámbito comercial planetario se da por descontado que el contexto redundará en un salto de la inflación global, con pronósticos de un piso general del 3%, además de que se anticipa que bloques como Europa podrían caer en recesión.
Es en este contexto que la preocupación en torno a la relación comercial de Argentina y el temor a que se pierdan negocios vigentes con Medio Oriente crece entre los analistas y las cámaras exportadoras locales. Hoy por hoy, esa región del mundo se ubica a la cabeza de los destinos con los que nuestro país mantiene un status superavitario en términos de balanza comercial.
En esa línea, entidades ligadas a la exportación de granos como CIARA-CEC, ligada directamente a la industria aceitera, anticipó que las exportaciones de productos agrícolas de Argentina a Medio Oriente podrían verse afectadas si la guerra que sostienen Irán y Estados Unidos e Israel se prolonga en el tiempo.
Si bien hasta el momento el flujo comercial apenas va comenzando a resentirse, la cámara reconoció que el escenario comenzó a empeorar rápidamente con el salto que viene mostrando el valor del petróleo y las complicaciones que ya evidencia la logística marítima. Según la entidad, el año pasado Argentina exportó a los países en Medio Oriente productos agrícolas y agroindustriales algo más de 10 millones de toneladas.
"Por el momento no vemos variaciones en los contratos ya cerrados, pero no descartamos que la continuidad y profundización del conflicto bélico pueda afectar las rutas marítimas y por ello generar revisiones en los contratos de exportación hacia esos países", declaró al respecto Gustavo Idígoras, titular de CIARA-CEC.
De hecho, tal como informó este medio, la empresa Yerba Don Omar, radicada en Andresito, en Misiones, debió frenar su exportación y parte de su producción luego de que las navieras cancelaran reservas hacia Siria ante la escalada del conflicto y la imposibilidad de garantizar rutas seguras.
El empresario Omar Kassab explicó que las compañías marítimas "cancelaron las reservas por completo" y que actualmente no se permite el tránsito de embarcaciones por la vía habitual que conecta con puertos sirios. En ese contexto, la firma se vio obligada a detener parte de molienda hasta nuevo aviso, pero mantienen la producción al mínimo. La situación repercute sobre trabajadores, proveedores y contratistas vinculados a la actividad en el norte misionero, que dependen en buena medida de las exportaciones de yerba a Siria.
De acuerdo a datos del INDEC, en 2025 las exportaciones hacia Medio Oriente comprendieron mayormente productos agroindustriales. En detalle, los principales compradores fueron:
- Arabia Saudita: con 2,4 millones de toneladas de maíz y 1,6 millones de toneladas de harina de soja
- Irak: con 1 millón de toneladas de maíz
- Emiratos Árabes Unidos: con 425.000 toneladas de maíz, entre otros países de la región.
Los desafíos que genera la guerra en Medio Oriente
En diálogo con iProfesional, Miguel Ponce, reconocido experto en economía y el mercado exportador, sostuvo que tal como se viene dando el conflicto se muestra como un escenario de doble filo para las exportaciones argentinas.
Por un lado, afirmó, existe una ventana de oportunidades para el ingreso de divisas a raíz del aumento de precios que muestra la energía. Pero, por el otro, el enfrentamiento bélico comenzó a desatar una crisis logística y de costos con capacidad para afectar la cadena exportadora.
"Obviamente, el Gobierno tiene el desafío de administrar este escenario de complejidad elevada, donde los potenciales beneficios macro chocan con riesgos inflacionarios globales e inmediatos. El lado positivo está en Vaca Muerta y lo que podríamos llamar ‘viento de cola’ por el precio alto que tiene la energía", comentó.
"Gracias a Vaca Muerta, Argentina se ha convertido en un exportador neto de petróleo. Esta escalada bélica disparó el valor del Brent y eso mejora la rentabilidad de las empresas y el ingreso de dólares. La decisión de Qatar de suspender la producción de GNL, siendo que es uno de los mayores exportadores mundiales, disparó 45% el precio de ese producto. Esa es una oportunidad para nuestro país, que aspira a exportar GNL en el corto plazo", detalló.
Ahora bien, al margen de las posibilidades de crecer en la venta de energía, Ponce sostuvo que si el conflicto se prolonga, los actores de la exportación podrían enfrentar una suerte de tormenta perfecta.
"Entre las grandes amenazas aparece la logística, la inflación, el costo de los insumos. La continuidad del conflicto puede desatar una tormenta que encarezca y complique al comercio exterior argentino en términos generales. Por ejemplo, lo que ocurre en el estrecho de Ormuz, que es por donde circula el 30% del petróleo mundial y el 20% del GNL, viene forzando a las principales navieras del mundo a suspender reservas, aplicar recargos de guerra y los viajes se tienen que alargar porque se toman otras rutas. Todo eso encarece los fletes", explicó.
En línea con ese aspecto, el experto añadió que la suba de los costos de fletes dará pie a un encarecimiento directo de los insumos clave que demanda la actividad agropecuaria en la Argentina. "Nuestro país importa de Medio Oriente el 60% de los fertilizantes nitrogenados que se utilizan en el campo. Por ejemplo, la urea. Si se da una situación de bloqueo prolongado en Ormuz se encarecerá la siembra en la Argentina, se perderá competitividad y hasta habrá afectación en el volumen de nuestra siembra", anticipó Ponce.
En paralelo, expresó, una continuidad ampliada del conflicto generará una presión inflacionaria interna derivada de la suba del petróleo —con incidencia directa en el valor de las naftas locales— que, en tanto el transporte de carga en Argentina se realiza vía camiones, impactará en los costos de producción y logística de los bienes exportables.
Negocios en riesgo por la guerra en Medio Oriente
En cuanto a los negocios que podrían perderse si la guerra no acaba pronto en esa región del mundo, el analista sostuvo que el comercio agroindustrial se vería impactado de la peor forma por la incidencia de, justamente, variables como la suba de costos. Ponce subrayó que, en lo que va de 2026, Medio Oriente aparece como el socio o bloque con el que Argentina posee el mayor superávit.
"En enero pasado se reanudaron las exportaciones de carne ovina a Omán después de 19 años sin ese mercado. Además, se consolidaron envíos de alfalfa a Emiratos Árabes, por poner otro ejemplo. Si bien el conflicto en Medio Oriente es de ganancia para el sector energético, hay que señalar que será por demás complicado para el comercio agroindustrial", enfatizó.
Ponce señaló que las exportaciones hacia esa región crecieron 34% hasta agosto de 2025 y de forma interanual, y que el superávit comercial que posee la Argentina se ubica en torno a los 535 millones de dólares, según datos de enero de este año.
"Si bien todo dependerá de cuánto dure el conflicto, a cuánto escale la contienda y la capacidad de Argentina de amortiguar el impacto inflacionario, el comercio agroindustrial la tendrá difícil. Esta situación además de la rentabilidad puede afectar la competitividad de los productos argentinos", dijo.
Por su parte, Marcelo Elizondo, experto en comercial internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, comentó a iProfesional que el comercio nacional con los destinos en Medio Oriente representa alrededor del 7% del total de exportaciones y que, también, el escenario bélico se encamina a complicar el ingreso de productos argentinos a esa zona del planeta.
"Es cierto que la guerra puede hacer más complejo el ingreso de los productos argentinos. Igualmente, Argentina ya no comercia tanto con esa zona como en el pasado. Hoy hay más relación comercial con Asia-Pacífico, Europa e incluso América Latina y Norteamérica", aseguró.
Para luego concluir: "Lo que no sabemos es cuánto durará el conflicto. Si se extiende lo que dijo Donald Trump, esto es, alrededor de cuatro semanas, la afectación será menor. Pero si la guerra dura más, bueno, ahí sí tendremos problemas en el acceso de nuestros productos a esos mercados".