La industria textil ya perdió la misma cantidad de empleos que el cierre de 20 plantas de Fate
A inicios de marzo de este 2026, la industria textil en Argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia moderna.
El sector se encuentra atrapado entre una caída vertical del consumo interno y una apertura comercial que ha facilitado el ingreso masivo de productos importados, principalmente de plataformas asiáticas.
La magnitud del retroceso industrial ha alcanzado niveles récord, superando incluso indicadores de crisis anteriores.
Por lo menos así surge de analizar informes de la Unión Industrial Argentina (UIA), de la Fundación ProTejer y de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
En todos los casos, los reportes dan cuenta que la la industria textil opera apenas al 23,1% de su capacidad, lo cual significa que siete de cada 10 máquinas están paradas.
Además, registró un derrumbe cercano al 40% durante 2025, tendencia que se mantiene en el primer trimestre de este año, con cierres que afectan especialmente a las PyMEs textiles que no logran competir con los costos de producción externos.
Industria textil en crisis: impacto directo en el empleo
El impacto en el empleo es directo y se manifiesta en casos testigo que marcan la agenda nacional como el caso de Textilana (Mauro Sergio).
La emblemática fábrica marplatense extendió las suspensiones de 175 trabajadores hasta junio de 2026 y los empleados perciben el 78% de su salario de bolsillo mientras la planta espera una reactivación que no llega.
Además, los informes dan cuenta que en toda la cadena de la industria, ya se perdieron 19.000 puestos de trabajo, desde finales de 2023.
El escenario genera una fuerte conflictividad, con paros y protestas en polos textiles como Catamarca (VVC Textil) y el conurbano bonaerense ante el cierre de líneas de producción y concursos preventivos de crisis, como el de la centenaria firma Emilio Alal S.A.
La razón fundamental esgrimida por los empresarios de este sector para justificar estos problemas se basa en la liberación del comercio exterior, que ha cambiado las reglas de juego:
El ingreso de prendas terminadas a través de plataformas como Shein y Temu, sumado a la quita de aranceles, ha inundado el mercado con productos cuyos precios están hasta un 55% por debajo de la producción local.
Si bien la apertura ha logrado que los precios de la indumentaria suban por debajo de la inflación general (149% frente a un 259% acumulado), el beneficio para el consumidor no se traduce en ventas debido a la pulverización del poder adquisitivo.
Escenarios parecidos
Está claro que la industria textil es diferente a la del neumático, pero en la actualidad ambas coinciden en un escenario muy similar si se tiene en cuenta que la producción local de ruedas también está inundada de importaciones.
El caso más emblemático y polémico es el cierre de la planta de FATE ubicada en San Fernando (Virreyes), Provincia de Buenos Aires, en un predio de 40 hectáreas.
En febrero pasado, la empresa anunció el cierre definitivo de este predio dejando en la calle a 920 trabajadores que fueron despedidos.
Se estima que, sumando proveedores y servicios tercerizados, la cifra total de familias afectadas ronda las 2.500.
La empresa atribuyó la decisión a la falta de competitividad frente a la apertura de importaciones de neumáticos desde China y Brasil, sumado a un largo conflicto sindical con el gremio de SUTNA.
Si se comparan los empleos que el establecimiento de FATE generaba con los 19.000 puestos que ya se perdieron en la industria textil, el total acumulado de este sector sería el equivalente al cierre de aproximadamente 20 plantas como la de la fábrica propiedad de la familia Madanes Quintanilla.
De golpe seco a sangría constante
Cabe destacar que las pérdidas en el sector textil no pertenecen a una sola empresa, sino al desgranamiento de todo el entramado productivo.
Es decir, Fate es un "golpe seco" con el cierre de su única planta masiva, mientras que los 19.000 empleos textiles representan una "sangría" constante de cientos de pequeñas y medianas empresas que han dejado de operar en todo el país.
Es más, se calcula que cerraron unos 558 establecimientos (fábricas pequeñas, medianas y talleres) en este periodo con casos emblemáticos como el de TN Platex, que despidió a la mitad de su personal (aprox. 900 personas) y entró en concurso preventivo.
El impacto es grande debido a que se trata de uno de los mayores empleadores de mano de obra en Argentina, pero también el más sensible a la apertura de importaciones y la caída del consumo masivo.
En este sentido, el último trabajo de FITA refleja que el sector cerró el 2025 con una contracción interanual acumulada de 7,8%, mientras que el total de la industria promedió una leve recuperación de 1,6%.
Además, en diciembre de 2025, la variación de la actividad textil cayó un 25,7% comparado con el mismo mes del año anterior.
La única con deflación
De acuerdo con el relevamiento, la actividad del continúa en fuerte retroceso, con precios que, según el IPC para el rubro "prendas de vestir, cuero y calzado" de enero mostró una caída respecto a diciembre.
En este último mes registró un retroceso de 0,5%, es decir, 3,3 puntos porcentuales por debajo del nivel general.
De todos los rubros, la industria textil fue la única en experimentar deflación y desde agosto de 2023 se mantiene por debajo del promedio de la economía.
En cuanto al comercio exterior, en enero pasado se importaron 16.582 toneladas de productos textiles —hilados, tejidos y confecciones— por u$s39 millones, lo que representa una caída interanual de 31% en volumen y de 40% en valor.
Esta disminución se explicó principalmente por la contracción en las importaciones de insumos.
Sin embargo, en el mismo período crecieron con fuerza las importaciones de prendas terminadas en un 129 % en cantidad y 91 % en valor respecto a enero de 2025.
"Esta dinámica refleja un aumento en la participación de productos finales importados en el mercado interno, en detrimento de la producción local", argumenta el trabajo de FITA.
Además, persisten prácticas de subfacturación que distorsionan los precios declarados de importación y generan una competencia desleal frente a la producción nacional.
Reclamos al Gobierno
Al respecto, Luis Tendlarz, presidente de FITA, advierte que "cuando el empleo industrial se contrae y, al mismo tiempo, aumentan las importaciones de productos terminados bajo condiciones inconsistentes con los antecedentes del sector y la realidad productiva internacional, el impacto sobre la producción nacional resulta inevitable y preocupante".
Por eso, el empresario le pide al gobierno del presidente Javier Milei "asegurar condiciones de competencia equilibradas como clave para que la industria textil argentina pueda sostener el empleo y fortalecer el entramado productivo en todo el país".
El empresario representa a una entidad industrial fundada en 1932 y forma parte de un sector que nuclea a 4.000 empresas y establecimientos del sector textil y de la confección en el país en sus distintas fases: hilandería, tejeduría, tintorería, acabado y proveedores.