Gigante lácteo, en las últimas: ola de cheques sin fondos, deuda multimillonaria y quesos en custodia
La caída de Lácteos Verónica, una de las empresas que supo marcar el pulso del negocio lechero a nivel nacional por varios años, sigue ganando en profundidad y la firma se debate entre la quiebra o la venta de sus activos. Esta semana, en pleno contexto de freno de actividades en las plantas que la compañía posee en Lehmann, Clason y Suardi, todas en la provincia de Santa Fe, representantes de la familia Espiñeira, actuales dueños de la láctea, y dirigentes del gremio ATILRA mantuvieron una reunión en el Ministerio de Trabajo santafesino para discutir el destino de la Lácteos Verónica. Y cómo hará para cubrir los millones que debe a empleados y proveedores, además plantearse si la empresa avanzará o no hacia el concurso de acreedores. El resultado del encuentro fue un futuro plagado de indefiniciones, sin soluciones aparentes y la posibilidad concreta de que se pierdan los algo más de 700 empleos que genera Lácteos Verónica. Mientras tanto, la firma sigue acumulando cheques sin fondos y montos sin cubrir con bancos y financieras.
Según indicaron fuentes cercanas al personal de la compañía, la familia Espiñeira se debate entre vender la empresa por partes o de manera completa, o directamente avanzar hacia la quiebra. Los dueños de Lácteos Verónica se mantienen herméticos respecto de los eventuales interesados en la estructura de la lechera.
Hasta el momento, no hay precisiones respecto de si la francesa Savencia, que en la Argentina controla marcas como Milkaut, Santa Rosa, Ilolay, Adler y Bavaria, reavivó su interés por la estructura productiva de Lácteos Verónica como se afirmó durante el segundo semestre de 2025.
Por su parte, ATILRA subrayó que se mantendrá firme para impedir que los controlantes de la firma retiren equipamiento de las plantas e, incluso, insistió con que tampoco permitirá que se retire mercadería que supuestamente quedó almacenada en Lehmann.
Lácteos Verónica: quesos en custodia
Respecto de ese posicionamiento, Domingo Possetto, titular de la seccional de ATILRA en Rafaela, siempre en Santa Fe, declaró: ""No queremos que se lleven nada. Primero que abonen los sueldos atrasados. Así como están hoy los obreros, nadie va a dejar que los empresarios retiren nada. Es que no hay diálogo. Hace meses que los empresarios no aparecen".
"Los trabajadores resisten. Por ejemplo, quienes trabajan en la planta de Lehmann, resguardan una cantidad importante de quesos para que la empresa no se los lleve. Si se entrega es para que salgan a la venta y el producido se destine a acotar en algo la elevada deuda que los empresarios no asumen", agregó.
En contraposición a esto, medios especializados como Bichos de Campo exponen que la planta de Lehmann se encuentra en parálisis total desde enero, por lo que resulta poco probable que la producción de quesos "custodiada" sea de la envergadura que asegura ATILRA.
Mientras tanto, los empleados de Lácteos Verónica ya suman más de 4 meses sin cobrar sus haberes. Al mismo tiempo, se señaló que la lechera incluso viene incumpliendo con los pagos acordados con quienes aceptaron la propuesta de retiro voluntario sostenida por Lácteos Verónica, que incluso representa el 50% de las indemnizaciones que la firma debería cubrir.
En ese sentido, representantes de los empleados aseguraron que Lácteos Verónica abonó de dos a tres cuotas de las establecidas y luego interrumpió por completo la transferencia de fondos.
En paralelo a esta situación, a mediados del mes pasado se expuso que las instalaciones en Lehmann ya no cuentan con servicio de agua potable a partir de la falta de pago, y que incluso en los últimos tiempos operativos la planta carecía de insumos mínimos para sus empleados como, por ejemplo, papel higiénico en los baños.
Lácteos Verónica y una deuda multimillonaria
En cuanto a la situación de la deuda bancaria de la compañía, iProfesional constató en el registro del Banco Central (BCRA) que la empresa acumula 3.834 cheques emitidos sin fondos y una deuda en ese ítem superior a los 13.400 millones de pesos.
Además, Lácteos Verónica debe miles y miles de pesos a entidades de crédito como Catalinas, Credibel y Trend Capital. También posee deudas con los bancos Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, entre otros.
El contexto actual, señalan voceros de los empleados de la lechera, es de total incertidumbre y en el horizonte no se descarta una quiebra inminente. Dicha acción implicaría la pérdida de 700 puestos de trabajo.
Por el lado de los proveedores, la situación también es dramática: cerca de 150 productores de leche de la provincia de Santa Fe se unieron recientemente para reclamar el pago de mercadería entregada y nunca abonada.
Se estima que sólo con ese grupo de tamberos la deuda que mantiene Lácteos Verónica se ubica en torno a los 60 millones de dólares.