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ALERTA

La crisis de la textil Mauro Sergio, le puede poner fin a la "capital del pulover"

La empresa con base en Mar del Plata extendió la suspensión de casi todo su personal y el cierre de su planta hasta junio próximo y su futuro es crítico
10/03/2026 - 12:10hs
La crisis de la textil Mauro Sergio, le puede poner fin a la "capital del pulover"

El ruido rítmico de los telares en la planta de la Ruta 88 que va camino a Mar del Plata, que durante décadas marcó el pulso de la "Capital del Pulóver", se ha apagado. No se trata de un silencio técnico ni una pausa por vacaciones, sino que replica el eco de una crisis que sufre la histórica firma Mauro Sergio (Textilana S.A.) como parte de un modelo económico que parece haber sentenciado a la industria textil nacional.

​La empresa acaba de informar que tiene la intención de prorrogar las suspensiones de 175 trabajadores que vencen el 31 de marzo hasta junio próximo, afectada por el desplome del consumo interno y una apertura de importaciones que, lejos de disciplinar precios, está barriendo con el valor agregado local.

​Durante este nuevo periodo, los trabajadores continuarán percibiendo nada mas que el 78% de su salario de bolsillo y el aguinaldo seguirá pagándose en cuotas.

En la actualidad, de los 250 empleados totales que trabajan en Mauro Sergio, solamente unos 60 asisten a la fábrica de la Ruta 88 para realizar tareas mínimas de mantenimiento y administración, aunque la producción está virtualmente paralizada por el sobrestock y la caída de ventas.

​De hecho, el argumento de la textil se basa en que los depósitos "están llenos", como parte de un cambio de tendencia que hace que en las góndolas de los grandes centros comerciales haya más prendas de origen asiático, producidas con costos laborales y ambientales ínfimos y que llegan con precios que la industria nacional -asfixiada por la carga impositiva y los costos energéticos- no puede siquiera igualar en su etapa de hilado.

Receta repetida

​Los dueños de Mauro Sergio advierten que no tienen otra opción más que prolongar las suspensiones para intentar mantener la empresa con vida y enfrentar la apertura de la economía sin antes haberse "desarmado la mochila" que carga el productor local.

En Mar del Plata, esta receta ya se probó en los años 90 y el resultado fue un tendal de locales vacíos en la calle Juan B. Justo y miles de familias empujadas a la informalidad.

​En la actualidad, el escenario es similar y muestra que un operario suspendido que percibe el 78% de su salario de bolsillo está, en términos reales, cayendo bajo la línea de la pobreza en cuestión de semanas.

A esto se suma el aguinaldo en cuotas y la incertidumbre sobre si las máquinas volverán a encenderse en invierno, lo cual generan un desgaste que erosiona el tejido social de toda una comunidad.

Es más, la crisis de Mauro Sergio admite preguntarse si Mar del Plata quiere seguir siendo un polo productivo o convertirse exclusivamente en una vidriera de productos importados.

Si la empresa, que supo emplear a 1.000 personas y ser el orgullo del diseño local, no logra sobrevivir a esta transición, el mensaje para las PYMES textiles más pequeñas es una sentencia de muerte.

Pieza de museo

​El Estado, en todos sus niveles, parece observar el conflicto desde la tribuna, apelando a la "supervivencia del más apto".

Sin embargo, en el mercado global actual los analistas entienden que la aptitud no se mide sólo por eficiencia, sino por el respaldo estratégico que los países dan a sus sectores sensibles.

​Si no hay una corrección de rumbo, el "pulóver marplatense" pasará de ser una industria pujante a convertirse en una pieza de museo, una reliquia de una ciudad que alguna vez prefirió producir lo que vestía.

El futuro lo marcarán las decisiones que se adopten durante el próximo encuentro entre los delegados de la empresa y sus ejecutivos, pactado para el próximo 15 de marzo.

Según declaraciones de delegados de la comisión interna como Mauro Galván, los trabajadores buscan obtener certezas sobre la continuidad de la fuente laboral después de junio y discutir la pérdida del poder adquisitivo, dado que el 78% del salario resulta insuficiente frente a la inflación actual.

Tinte político

Existe además una fuerte denuncia por parte de los delegados respecto al impacto de la apertura de importaciones, que consideran el "tiro de gracia" para la competitividad de la marca.

​En el ámbito local, el conflicto ha tomado un tinte político. Algunos sectores gremiales y legislativos han cuestionado la falta de intervención de la intendencia de General Pueyrredón, acusando una "falta de auxilio" a la empresa por cuestiones de alineamiento político, mientras la planta sigue acumulando meses sin encender sus telares.

Recuerdan que el clima en la zona es de una "angustia total", según relatan los delegados gremiales, con 175 familias que dependen de una fuente laboral que hoy está en el limbo, tal como expresan desde la comisión interna, advirtiendo que el esquema de retiros voluntarios y pagos en cuotas está desgastando la resistencia de los trabajadores.

También advierten que el caso de Mauro Sergio no es aislado si se tiene en cuenta que la industria textil ha perdido cerca de 16.000 puestos de trabajo en el último período.

La desaparición de grandes referentes del retail tecnológico, sumada ahora a la parálisis de los fabricantes de indumentaria, dibuja un escenario de reconfiguración forzada para el mercado interno.

​Por el momento, el futuro de la marca depende de una reactivación del consumo que no se vislumbra en el corto plazo y de las negociaciones paritarias y de crisis que se llevan adelante en el Ministerio de Trabajo bonaerense.

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