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Una cadena de indumentaria y trajes de baño de Córdoba lanza franquicias: inversión y plazos de recupero

De Carlos Paz al mundo: la marca de trajes de baño y ropa deportiva Marea busca franquiciados en todo el país y mira a Estados Unidos, España y Uruguay
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 15 de Marzo, 2026

Todo empezó con una mentira. A principios de los años 90, Juan Groppa atravesaba una crisis en su negocio de lencería: la apertura de las importaciones durante la era Menem había derrumbado sus ventas y lo obligó a salir a buscar nuevos horizontes. Desesperado, fue a ofrecer su mercadería a una empresa de venta directa, pero lo que necesitaban eran bikinis. Juan nunca había hecho una, pero respondió que sí, que por supuesto podía producir las que quisieran.

No durmió en una semana, pero entregó las muestras. Aunque ese primer cliente tardó seis meses en pagar y los dejó peor de lo que estaban, la experiencia les había mostrado el camino. Así nació Marea, la marca cordobesa de trajes de baño e indumentaria deportiva que hoy, 32 años después, tiene 50 locales entre propios y franquicias y presencia incluso en Ecuador.

La familia se instaló en Villa Carlos Paz, donde Juan y Cinthia abrieron su primer local en el fondo de una galería poco transitada. "Mi mamá atendía y mi papá volanteaba en la calle, porque si no llevaba gente a la galería no había forma de vender", recuerda Andrés, uno de los tres hijos del matrimonio. Durante casi diez años, Marea fue un negocio estacional: mallas en verano y poco más. El punto de inflexión llegó cuando Juan se desvinculó de un emprendimiento paralelo que hasta entonces era su principal sustento. La marca dejó de ser complementaria y pasó a ser todo. "Ahí empezamos a abrir de a un local a la vez: Córdoba Capital, un centro mayorista en Nueva Córdoba, la peatonal, otras zonas de la provincia. Casi dos locales por año", cuenta Andrés. Hoy en la empresa trabajan también sus hermanos Natalí y Luciano, y él —conocido en redes como Andy por sus consejos en negocios— lleva las riendas de la estrategia de franquicias.

La diversificación fue otro movimiento clave. Marea nació como marca de traje de baño, pero entendió temprano que no podía depender de una sola temporada. Hace más de veinte años incorporó ropa deportiva y la línea comfy —ropa confortable que explotó después de la pandemia—. "Sería casi imposible vivir solo de las bikinis con la estructura de locales que tenemos hoy, en shoppings y en las mejores avenidas comerciales del país", explica Andrés. La consecuencia directa es un negocio que factura durante los doce meses del año.

El otro gran diferenciador es el control de la cadena productiva. Marea diseña, corta, etiqueta, controla la calidad y distribuye de manera directa. Solo la costura se terceriza en talleres especializados. Hoy, además, la empresa adoptó un modelo híbrido: produce en Argentina e importa telas, accesorios y algunos productos terminados desde Asia, Paraguay y Brasil. "Importo la tela —que es el insumo que más pesa en el costo del producto— pero después lo termino produciendo acá, aprovechando mi estructura industrial y dando trabajo local", describe Andrés. La planta, que acaba de mudarse a un nuevo espacio de más de 2.500 metros cuadrados, elabora unas 400.000 prendas por año. El equipo directo supera las 170 personas; pero sumando franquicias y talleres vinculados al proceso productivo, el número trepa a más de 500.

En 2019, una consultoría de administración empresarial de origen americano llegó a ordenar la empresa familiar y terminó llevando la marca al exterior. El consultor —un asesor con presencia en más de diez países— se convirtió en el máster franquiciado de Marea en Ecuador. "Empezó como un chiste: ‘che, te deberías llevar Marea para Ecuador’. Y cuando lo quisimos acordar, ya estaba viendo el local en Quito", recuerda Andrés. Hoy operan dos puntos de venta en la capital ecuatoriana y ya hay conversaciones avanzadas para abrir en Cuenca y Guayaquil.

Para tener una franquicia Marea hay que invertir entre 25.000 y 50.000 dólares

El sistema de franquicias de Marea emergió de la demanda espontánea de clientas que volvían a sus ciudades queriendo replicar lo que habían visto. Los primeros años fueron improvisados: pedían un cartel rojo, el nombre de la marca y vendían la mercadería. Con el tiempo, el contacto con el Clúster de Franquicias de Córdoba empujó la profesionalización. "Empecé a encontrarme con otras empresas franquiciantes, a escuchar cómo se hacían los manuales, cómo se medía todo. Ahí entendí que este era el camino correcto, pero que había que recorrerlo en serio", dice Andrés.

El resultado de ese proceso es un sistema maduro con 25 franquicias activas en todo el país —sobre un total de 50 locales, la mitad propios y la mitad franquiciados— presentes en Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, San Luis, Catamarca, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Mar del Plata y Capital Federal, entre otras plazas.

La inversión para ingresar varía según el formato. El mínimo —un local de 30 metros cuadrados, pensado para una operación de tipo familiar— ronda los u$s25.000 a u$s30.000. Un local estándar de 70 metros cuadrados requiere entre u$s40.000 y u$s50.000. "El tamaño del local es lo que más afecta la inversión: a más metros, más mercadería y más obra de armado", aclara Andrés.

El tiempo de recupero estimado es de dos años, aunque hay casos que lo lograron antes. Para que una franquicia sea considerada saludable, un local pequeño debería facturar al menos $250 millones anuales; uno más grande, entre $400 y $500 millones. La rentabilidad promedio ronda el 10%, con un rango que va del 7% al 12% según el formato y la ubicación. "Hay locales que hacen mucho volumen con margen más ajustado, y otros que facturan menos en cantidad pero con un margen mayor. Depende mucho de si están en un shopping o en la calle", explica Andrés.

El ticket promedio oscila entre $80.000 y $100.000 en verano, y puede superar los $120.000 en invierno, impulsado por camperas, abrigos y la moda del conjunto completo que hoy lleva a muchas clientas a llevarse dos prendas por visita.

La rentabilidad estimada de una franquicia Marea oscila entre el 7% y el 12%

En cuanto al franquiciado ideal, Andrés no busca un único perfil. Tiene inversores que administran múltiples negocios y suman Marea como una inversión más; profesionales que quieren independizarse; dueños de locales multimarca que buscan especializarse; y emprendedores que gestionan el negocio como autoempleo. Pero hay dos condiciones innegociables: "Que les guste la marca —porque cuando uno le pone amor a algo en lo que cree, el trabajo tiene otra calidad— y que sean buena gente. A inversores que solo buscan hacer negocio sin comprometerse con la marca, prefiero no tenerlos".

La variable que Andrés marca como crítica para el éxito o el fracaso de una franquicia es la ubicación. "Es el primer factor que miramos. Un buen flujo de personas puede compensar muchas cosas, pero un alquiler que se come el margen no lo compensa nadie", advierte.

Las plazas prioritarias para 2026 son Mendoza —"disponible y con un potencial enorme que todavía no explotamos"— y la provincia de Buenos Aires, donde Marea tiene apenas seis locales pese a que en Córdoba ya roza los veinte.

La meta para este año es abrir diez nuevas franquicias, mientras que el horizonte a cinco años incluye presencia en todas las capitales provinciales y una expansión internacional en marcha. Uruguay, España, Puerto Rico y Estados Unidos aparecen en el radar de la empresa. Y quien quiera sumarse a Marea, la marca cordobesa de trajes de baño e indumentaria deportiva probablemente termine conversando con Andrés Groppa, que en apenas cinco meses empezó a mostrar el modelo en redes sociales y ya cerró cinco nuevas aperturas.

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