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Cuánto cuesta una franquicia de chocolates que no exige regalías ni canon y que ofrece stock a pagar en 60 días

Arrancó vendiendo bombones en el fondo de una casa en Barracas. Dos décadas después, Chiazza tiene 23 locales y busca franquiciados en el interior
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 24 de Marzo, 2026

Con 23 locales operativos y un plan de expansión que ya apunta al interior del país, el modelo de franquicias de Chocolates Chiazza muestra cómo una chocolatería nacida en una crisis puede transformarse en una red en crecimiento sostenido. La marca, fundada hace más de dos décadas en Barracas por Carlos Grimaldi, encontró en el sistema de franquicias el vehículo para escalar un negocio familiar que nació en el fondo de una casa.

El origen de Chocolates Chiazza está directamente ligado a uno de los momentos más críticos de la economía argentina. Carlos Grimaldi, su fundador, había trabajado durante años en compañías líderes del sector como Águila, Copani, Nestlé y Ambrosoli. Sin embargo, como miles de trabajadores de la industria, fue desvinculado durante la crisis de 2001.

Lejos de reinsertarse en relación de dependencia, en 2003 decidió capitalizar su conocimiento técnico y apostar al autoempleo. Como parte de su indemnización le dieron moldes de bombones, un detalle que terminó siendo decisivo ya que con esas herramientas pudo dar los primeros pasos del emprendimiento.

"Arrancamos vendiendo bombones en el fondo de la casa de mi abuela en Barracas", recuerda Renzo Grimaldi, uno de los hijos del fundador y actual socio de la compañía, durante el Discovery Day organizado por la consultora Canudas Franquicias, evento del que iProfesional participó. Ese origen define el ADN de una marca que, incluso con más de 20 locales, sigue apostando a la producción propia como diferencial competitivo.

Durante sus primeros años funcionó como un emprendimiento familiar sin grandes pretensiones de escala. El salto llegó cuando los hijos de Grimaldi —Renzo, Guido y Catriel— se incorporaron al negocio. "Eso dio salida comercial", explica, marcando el inicio de una etapa de profesionalización que incluyó la apertura del primer local a la avenida Montes de Oca.

Hoy, Chocolates Chiazza opera más de 23 puntos de venta. Solo cuatro son propios y el resto funcionan bajo el formato de franquicias. La marca tiene fuerte presencia en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, además de locales en la costa atlántica. El crecimiento, sin embargo, se dio tras años de ajustar procesos productivos, logística y abastecimiento antes de dar el salto al franchising. "No siempre dijimos ‘vamos a crecer con franquicias’, pero cuando entendimos el modelo, vimos que era por ahí" enfatiza.

Uno de los pilares del negocio es la centralización de la producción. La fábrica produce entre 8.000 y 10.000 kilos mensuales. Todos—bombones, alfajores, chocolates y confituras— se elaboran en la fábrica propia y se distribuyen a los locales. Este esquema no solo garantiza estandarización, sino que simplifica la operación en el punto de venta.

La innovación constante en el producto también juega un rol clave. "Todos los días hablamos de innovar. Entendemos que nunca hay que quedarse con la última tendencia", señala Grimaldi. Ejemplo de esto son desarrollos propios como la Chianuezz, una nuez rellena con dulce de leche y bañada en chocolate, o propuestas como las frutillas frescas con chocolate preparadas en el momento, donde el cliente puede elegir el tipo de baño (negro, blanco o mixto).

Además, la marca se posiciona dentro del segmento de la regalería: "Competimos principalmente en la industria del regalo" . Esto le permite sostener ventas durante todo el año, con picos en fechas clave como Pascuas, Día de la Madre o fin de año corporativo.

Con un 2025 en el que abrieron alrededor de 12 franquicias, el objetivo ahora es expandirse fuera del AMBA. "Rosario, Córdoba y Mendoza son las que más nos interesan", anticipa Renzo, confirmando el objetivo de federalizar la marca.

Cuánto cuesta abrir una franquicia Chiazza y qué ofrece el modelo

El sistema de franquicias de Chocolates Chiazza está diseñado para simplificar la operación y bajar la barrera de entrada. La inversión total ronda los u$s34.500, incluyendo la obra completa y el local listo para operar. "Entregamos el local llave en mano, listo para inaugurar", detalla.

A ese monto se le suma el stock inicial, que tiene una particularidad: no se paga al inicio. "Se financia y se paga al mes y a los 60 días", explica. Además, en campañas clave como Pascuas, la mercadería se entrega en consignación, lo que reduce la presión financiera sobre el franquiciado.

Uno de los diferenciales más relevantes es que la marca no cobra regalías mensuales ni canon publicitario. "Hoy no cobramos nada mensual", afirma, lo que mejora la ecuación de rentabilidad para el inversor.

Chiazza rechaza inversores pasivos: busca franquiciados involucrados en el día a día

El recupero de la inversión se ubica en torno a los 24 meses, aunque desde la empresa aclaran que es un estimado: "En el mundo de las franquicias no se asegura éxito. Depende de la ubicación, el servicio y la venta".

El esquema operativo es otro punto fuerte. Al no haber producción en el local, la gestión se simplifica notablemente. "Es un modelo de negocio sencillo de operar", sostienen, con locales que pueden funcionar incluso con una sola persona. Esto abre la puerta a perfiles de autoempleo, que según la marca son mayoría.

Sin embargo, no cualquier inversor encaja en el sistema. Chiazza prioriza un perfil activo, involucrado en el día a día. "Buscamos al franquiciado que quiera ser chocolateros, que estén involucrados en el negocio desde adentro", señala Renzo . De hecho, la empresa ha rechazado candidatos que buscaban una inversión pasiva.

El proceso incluye capacitación intensiva en fábrica y acompañamiento en la búsqueda del local. La ubicación es crítica: priorizan zonas con alto flujo peatonal y locales de entre 30 y 40 m², con buena vidriera. "La vidriera es fundamental en un local de chocolate", subraya .

El plazo de obra ronda los 45 a 50 días, durante los cuales el franquiciado se entrena en producto, operación y gestión. A su vez, la marca participa activamente en la selección del local: "No hay que pifiarle", advierte Grimaldi, poniendo el foco en proteger la inversión.

Con un modelo accesible, sin regalías y basado en producción centralizada, las franquicias de Chocolates Chiazza consolidan a esta chocolatería como un jugador que combina tradición familiar con lógica de escala, en un rubro donde la experiencia y el producto siguen siendo el corazón del negocio.

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