VIDEO | Llegó de España y cambió el café en Argentina: la historia de Antonio Cabrales Vega
La historia de Antonio Cabrales Vega tiene un punto de partida preciso y documentado: el 30 de octubre de 1926 llegó a la Argentina a bordo del RMS Oropesa, tras haber partido desde Santander. Ese viaje lo trajo a un país en plena expansión, donde años más tarde, ya instalado en Mar del Plata, fundaría su primer negocio de café y daría origen a una marca que convertiría el aroma en identidad.
A diferencia de los grandes transatlánticos asociados a la élite, en ese momento, el Oropesa no transportaba nombres célebres sino futuros. En sus cubiertas viajaban miles de historias anónimas que, como la de Antonio Cabrales Vega, llegarían a la Argentina sin reconocimiento, pero con el tiempo dejarían una marca imborrable.
El Oropesa, operado por la Royal Mail Steam Packet Company, era uno de los transatlánticos que unían Europa con Sudamérica en las primeras décadas del siglo XX, transportando tanto inmigrantes como carga. Con rutas que incluían puertos como Santander, Lisboa, Chile y Buenos Aires, el barco formaba parte de la infraestructura clave que sostuvo el flujo migratorio hacia la región.
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Tenía una capacidad total para más de 600 pasajeros, distribuidos en 141 en primera clase, 131 en segunda y 360 en tercera, lo que lo convertía en un barco "mixto", pensado tanto para élites como para quienes cruzaban el océano en busca de una nueva vida. Su viaje inaugural partió el 16 de septiembre de 1920 desde Liverpool rumbo a Valparaíso, atravesando el Estrecho de Magallanes, y con el tiempo se integró a las rutas que unían Europa con Sudamérica. Las travesías duraban entre dos y tres semanas, en las que convivían distintas realidades a bordo bajo una misma rutina oceánica. Durante la Segunda Guerra Mundial, ese recorrido se vio abruptamente interrumpido y en 1941 el barco fue torpedeado por un submarino alemán y terminó hundiéndose en el Atlántico, poniendo fin a su historia.
El origen del Café en Argentina: quién fue Antonio Cabrales Vega
Durante sus primeros años, Antonio Cabrales Vega trabajó en distintos rubros hasta encontrar su primer empleo vinculado al mundo café. Ingresó como empleado en "El Grano de Café", una experiencia que sería clave para lo que vendría después.
El punto de partida concreto de su historia emprendedora tiene fecha y dirección: el 10 de noviembre de 1941, cuando abrió en la avenida Rivadavia al 3000, en Mar del Plata, un pequeño local al que llamó La Planta de Café. Desde ese espacio, Cabrales apostó a algo que, para la época, era tan simple como innovador y era ni más ni menos que vender café tostado y molido en el momento. El producto se entregaba en un paquete dorado con una taza humeante como símbolo, pero el verdadero diferencial estaba en la experiencia. El aroma intenso del café recién hecho no solo garantizaba frescura, sino que funcionaba como una forma directa de atraer clientes. Muchos recuerdan que el aroma se sentía incluso a cuadras de distancia.
Con el correr de los años, ese pequeño negocio empezó a crecer. La empresa incorporó nuevas variedades de café y consolidó su identidad hasta adoptar el apellido familiar como marca, dando origen a Cabrales. La expansión se profundizó en 1965, cuando la firma dio un paso estratégico al sumar la venta de té con dos marcas propias: Big Ben, en saquitos y con un empaque amarillo similar al de Lipton, y Tellevo, en hebras. Con esta ampliación del portafolio, la compañía comenzó a posicionarse con más fuerza en el mercado y a diversificar su negocio.
El verdadero salto llegó a partir de 1970, cuando la segunda generación familiar tomó las riendas. En esos años, la empresa adquirió el lote lindero al local original para ampliar su estructura, con una base proyectada para ocho pisos y dos subsuelos, y agrandar el salón de ventas. Fue también el momento en el que la marca desembarcó en los supermercados, logrando una expansión territorial que la llevó a ganar presencia en todo el país.
El crecimiento continuó en las décadas siguientes. En 1988, Cabrales dio un paso clave al instalar oficinas y depósitos en Buenos Aires, lo que le permitió potenciar su desarrollo tanto en el canal retail como en el gastronómico. Dos años más tarde, en 1990, inauguró su planta en el Parque Industrial de General Pueyrredón, incorporando tecnología que no solo optimizó la producción, sino que abrió la puerta a la exportación.
En paralelo, la marca consolidó su identidad cultural. Durante los años 90 lanzó una de sus campañas más recordadas: el jingle "Arriba Cabrales", interpretado por Julia Zenko, que terminó de instalar su nombre en el imaginario popular argentino.
Hoy, la empresa sigue siendo familiar y está liderada por la tercera generación, con Martín Cabrales al frente desde 2005. Con cerca del 38% del mercado argentino de café, la marca logró expandirse también a países como Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Estados Unidos, Polonia y China. Sin embargo, mantiene una decisión estratégica que define su modelo: no convertirse en cadena de cafeterías para evitar competir con sus propios clientes gastronómicos, un canal que representa alrededor del 50% de su facturación.
Así, lo que comenzó como un pequeño local en Mar del Plata terminó convirtiéndose en una de las empresas más importantes del café en la Argentina. Una historia donde el oficio, la intuición y la constancia se combinaron para transformar una taza de café en una marca que atraviesa generaciones.