LITERATURA Y PANTALLAS

Creó una editorial de libros infantiles para salvar la atención de los chicos frente a TikTok y el scroll adictivo

Un psiquiatra infantil creó una editorial para combatir la desatención en niños. Su arma: libros infantiles con QR que compiten con las pantallas
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 03 de Abril, 2026

Federico Beines tiene 46 años, es psiquiatra infantojuvenil y lleva dos décadas atendiendo niños. En marzo de 2020, cuando su hijo mayor arrancó el primer grado y a la semana se decretó la cuarentena, empezó a escribir cuentos para dormirlo. Cinco años después, esos cuentos se convirtieron en El pulpo literato, un emprendimiento editorial con siete títulos publicados, distribución en toda América Latina y un catálogo que incluye libros infantiles, narrativa adulta y literatura de viajes. El proyecto lo fundó junto a Diego Reig, escritor y diseñador gráfico que conoce desde la escuela primaria y con quien compitió, en un concurso de cuentos a los diez años.

Camilo, el hijo mayor de Beines, tenía seis años cuando comenzó la pandemia. Sin rutina escolar y con insomnio, las noches se volvieron largas. Beines intentó aburrirlo con grabaciones de clases radiales del programa "Seguimos educando", pero el resultado fue el opuesto. "Frente a mi idea de aburrirlo con una clase escolar, Camilo parecía ávido por convertir ese aburrimiento en algo potencialmente creativo", recuerda. El niño empezó a cambiar los finales de los cuentos, a rebautizar personajes, a cuestionar cada propuesta de su padre. "Era algo así como un temible editor de cuentos infantiles", dice Beines. Así, en las madrugadas del encierro porteño, construyeron juntos a Dardo, el personaje que protagoniza la saga infantil de la editorial y cuyo séptimo libro acaba de salir: Dardo diseña su calesita.

El bebé de la familia, Lisandro, que tenía cuatro meses en ese momento, se incorporó al proyecto años después. Hoy aparece en los videos que acompañan cada libro. Los libros infantiles de la editorial llevan el seudónimo Losbei —abreviatura de Los Beines—, en referencia a los tres autores: Federico, Camilo y Lisandro.

Cada libro incluye un código QR que redirigen a videos de entre cinco y siete minutos —lecturas de los cuentos, animaciones con juguetes, canciones— producidos por la propia familia. "Lisandro muestra los autitos del personaje, los barcos piratas de otra saga, cantamos canciones. Así incorporamos la tecnología a la literatura infantil, que parecen a veces tan divorciadas", explica Beines. El mismo recurso se usa en los libros para adultos como en La leyenda de Cura Malal, donde los QR dan acceso a textos completos del siglo XIX del primer gobernador de Neuquén, Manuel Olascoaga, que nunca fueron reeditados.

El seudónimo Losbei abrevia Los Beines: Federico, Camilo y Lisandro son los tres autores

Una editorial con tentáculos

El pulpo literato no es solo una editorial de libros infantiles. Su nombre alude, precisamente, a la multiplicidad de líneas que trabaja: una sección de literatura infantil, una de narrativa para adultos (cuentos y novelas) y una tercera que Beines define como "híbrida", dedicada a libros de viajes y exploradores. Reig, su amigo desde la escuela, es diseñador gráfico además de escritor, lo que le otorga a la editorial una identidad visual muy cuidada. "Nuestros libros están profundamente conceptualizados desde lo estético", afirma Beines.

La editorial opera con tiradas de 50 ejemplares por título. Los libros se financian con las ventas de cada lanzamiento, que se reinvierten en el siguiente. El equipo es mínimo: Beines maneja la estrategia comercial y las plataformas digitales; Reig, el diseño y la identidad visual; en algunos casos colabora Valeria Beines, hermana de Federico y también diseñadora. La impresión se terceriza —el único eslabón externo del proceso— y representa el principal desafío estructural de la editorial. "Para las editoriales independientes siempre es un desafío la impresión", reconoce Beines. Los libros a color para niños encarecen el costo por ejemplar, y los aumentos de insumos locales complican mantener la consistencia de papel entre tiradas.

Los precios van de $12.000 a $15.000 para los títulos de la saga de Dardo, alrededor de $30.000 para la narrativa adulta y cerca de $45.000 para las ediciones artesanales de tapa dura. La venta se hace online para el mercado local y a través de Buscalibre para el resto de la región.

Para un autor externo que quiera publicar con la editorial, una tirada de 50 ejemplares de un libro con precio de venta de $34.000 implica un costo de producción de $950.000 ($19.000 cada uno). No obstante, aclara Beines, no cualquiera puede publicar con ellos. "Somos una casa de libros, abierta a proyectos de originalidad alta, que puedan dialogar con estos subgéneros como infantil, viajes, literatura en general", advierte.

Camilo tenía seis años cuando inventó junto a su padre al personaje Dardo, la saga principal

Un espacio de resistencia

Desde el consultorio, Beines observa hace años el efecto del consumo digital en la atención y el aprendizaje infantil. "Existen hoy problemas de desatención y aprendizaje en los niños por este nivel de consumo digital", afirma. Y agrega: "Se habla de chicos que no entienden lo que leen, y no se trata de un problema con la aptitud de la lectura". Para Beines, la exposición temprana y sostenida a contenidos breves —videos de quince segundos, redes sociales con lógica de scroll— erosiona la capacidad de concentración y empobrece los intercambios sociales reales, con consecuencias que exceden el rendimiento escolar. Cinco minutos de video, cuenta, ya es considerado largo por muchos chicos.

En ese marco, la apuesta por la literatura infantil tiene para Beines una dimensión explícitamente terapéutica. "La literatura requiere sí o sí de mayores niveles de atención, por eso ahí está, como un espacio de resistencia", dice. No se trata de negar la tecnología —los QR y los videos son parte central del proyecto— sino de disputarle terreno a la lógica del consumo pasivo. "La literatura infantil tiene que reinventarse para poder estar a la altura de un momento tan interesante y complejo", concluye. El pulpo literato es, al mismo tiempo, un emprendimiento editorial y una apuesta concreta por ese objetivo: que los libros infantiles sigan siendo una alternativa real en la vida cotidiana de los chicos.

Te puede interesar

Secciones