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ALERTA

Alerta en el real estate: constructora sufre pérdidas mayores al 15% de su patrimonio neto

Sufre un deterioro contable que activa cláusulas de transparencia del mercado. Los factores que vuelve a poner a la ex TGLT en el foco de los inversores
08/04/2026 - 18:23hs
Astor San Telmo

La mutación de TGLT a GCDI (Grupo de Construcción, Diseño e Ingeniería) fue proyectada como el inicio de una era de solidez, dejando atrás el volátil mercado de los desarrollos inmobiliarios de lujo para enfocarse en la construcción para terceros.

Sin embargo, los últimos estados contables de la empresa informados y correspondientes al período finalizado el 31 de diciembre del año pasado y la acumulación de causas judiciales revelan que el cambio de nombre no logró disipar los problemas estructurales.

En las últimas horas, la compañía que supo tener al fondo PointState y a IRSA entre sus principales accionistas, notificó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que sus pérdidas han superado el umbral crítico del 15% de su patrimonio neto.

La información marca una señal de alerta técnica que obliga al directorio de GCDI a extremar medidas de saneamiento.

Es que, desde el punto de vista financiero y regulatorio, esta situación es una señal de alerta roja técnica.

No significa que la empresa vaya a quebrar mañana, pero sí activa mecanismos de control y transparencia obligatorios ya que las empresas que cotizan en bolsa están obligadas por ley a informar inmediatamente cualquier evento que pueda afectar la decisión de un inversor.

Por qué perder más del 15% del patrimonio es crítico para una constructora

Perder más del 15% del patrimonio es considerado un "Hecho Relevante" y es la forma que tiene la CNV de advertir sobre el impacto negativo que la solvencia de una compañía está sufriendo.

La obligación que marca el ente regulador se basa en que el Patrimonio Neto es, básicamente, lo que queda de la empresa si hoy mismo vendiera todos sus activos y paga todas sus deudas.

Si esas pérdidas devoran más del 15% de ese "colchón", la empresa se vuelve mucho más vulnerable, teniendo en cuenta que menos patrimonio significa menos respaldo para pedir préstamos y menos capacidad para absorber futuros golpes económicos.

Para una constructora como GCDI, este dato es crítico por varias razones como que sus proveedores pueden empezar a exigir pagos al contado o acortar los plazos de entrega si ven que el respaldo patrimonial flaquea.

También, los acreedores pueden considerar que la empresa entró en "default técnico" y exigir que devuelva el dinero antes de tiempo.

"Cuando ocurre esta situación, se puede decir que la empresa afectada está quemando caja a un ritmo más rápido de lo que su estructura puede soportar. Es una invitación a mirar con lupa el flujo de fondos", aseguran expertos en el mercado de capitales local.

Advierten también que se puede tratar del primer escalón de una crisis de solvencia y que obliga a la compañía dejar de preocuparse solo por vender más y empezar a preocuparse por sobrevivir financieramente.

Asamblea de emergencia y opciones sobre la mesa

Estos motivos llevaron al directorio de GCDI a avisar a la CNV que los estados financieros consolidados del 2025 arrojaron pérdidas que superan el 15% del patrimonio neto.

De acuerdo al documento, la desarrolladora inmobiliaria presenta un capital de trabajo consolidado negativo de $31.276.833, y patrimonio negativo de $7.605.237, "encontrándose por causa de ello en causal de disolución de acuerdo con las previsiones del Art. 94 Inc. 5) Ley General de Sociedades".

La situación obliga al directorio de la empresa a tratar el tema en una Asamblea General de Accionistas que será convocada para las próximas semanas y en la cual sus ejecutivos evaluarán diversas alternativas estratégicas, financieras y legales orientadas a la recomposición del patrimonio.

Entre las opciones, se barajan:

  • Posibles procesos de recapitalización
  • Reestructuración de pasivos y/o adecuación del capital social
  • Definir un curso de acción integral que será sometido a consideración de los accionistas

Si bien no es la primera vez que la empresa atraviesa este escenario, el contexto actual le añade una capa extra de complejidad teniendo en cuenta que ocurre mientras sus ejecutivos intentan sustentar su nuevo modelo de negocio.

Desde que la compañía decidió alejarse del esquema puro de desarrolladora residencial, donde brilló con marcas como Forum, Astor y Venice, para enfocarse en la ingeniería y construcción de obras para terceros, la rentabilidad ha sido esquiva.

Los números que explican la crisis actual

Si bien a mediados de 2023 la firma había logrado reportar balances positivos tras un lustro de pérdidas millonarias, la coyuntura económica de los últimos trimestres ha vuelto a golpear su línea de flotación.

La inflación en materiales y mano de obra ha erosionado los márgenes de los contratos vigentes; la incertidumbre sobre la evolución de la economía real ha ralentizado la ejecución de nuevos proyectos a gran escala y el arrastre de deudas de etapas anteriores sigue pesando sobre el flujo de caja.

"La situación obliga a la compañía a mantener una estrategia de refocalización estricta, priorizando el aumento de su backlog (cartera de contratos) y buscando eficiencias operativas que le permitan absorber el impacto de la devaluación y la caída de la actividad", explican analistas del sector.

La acción de GCDI en el panel general de la bolsa porteña refleja esta incertidumbre. Con una capitalización bursátil que ha sufrido la volatilidad del último mes, el papel cotiza actualmente en niveles cercanos a los $16,10, lejos de sus máximos anuales.

Para los accionistas, la gran pregunta es si la empresa recurrirá a una nueva absorción de pérdidas mediante reservas o ajustes de capital, como ya ocurrió en el pasado (por ejemplo, en 2024 cuando absorbió saldos de Prima de Emisión y Ajuste de Capital), o si necesitará una inyección de fondos frescos para sostener su ambiciosa estructura de más de 250 profesionales y 500 obras ejecutadas a lo largo de su historia.

El frente judicial que complica el panorama financiero

Por ahora, GCDI apuesta a su expertise técnico y a su historial de resiliencia. Sin embargo, el "Hecho Relevante" reportado deja claro que el camino hacia la solidez financiera definitiva sigue siendo una obra en construcción.

Pero el frente financiero no es el único que preocupa en los despachos de la compañía, donde el frente judicial es, quizás, el más difícil de edificar.

Se trata de uno de los mayores dolores de cabeza más importantes y que encuentra en el caso del edificio Astor San Telmo en un emblema de los riesgos regulatorios y legales que enfrenta la firma.

La causa representa la batalla legal más larga de la compañía contra organizaciones vecinales (como "Basta de Demoler").

La demanda se centra en la altura del edificio, que según los denunciantes excede lo permitido por el Código de Planeamiento Urbano para esa zona histórica.

Tras años de parálisis y fallos en contra en tribunales de la Ciudad, el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia que deberá definir el futuro de este proyecto que representaba gran parte de la expectativa de flujo de caja para GCDI.

En sus balances, la compañía ya reconoce "pérdidas significativas" derivadas de previsiones por contingencias judiciales, sumando una presión extra a un flujo de fondos ya estresado.

La millonaria demanda de Argerich que se redujo pero sigue pesando

Otro ejemplo es la causa iniciada en el 2024 en el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 7 por una demanda iniciada por su ex CEO, Teodoro Argerich.

En primera instancia, la compañía fue condenada a pagar una indemnización que ese año ascendía a aproximadamente $3.800 millones y que representaba un impacto significativo para una sociedad que ha pasado los últimos años reestructurando su deuda y virando su modelo de negocio desde el desarrollo inmobiliario propio hacia la construcción para terceros.

Dos años después, la Sala IX de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo modificó en parte la sentencia inicial aceptando parte de las apelaciones de la ex TGLT.

Si bien el importe definitivo se encuentra sujeto a la liquidación que se practicará en el expediente, la sociedad estima preliminarmente que el monto total de capital e intereses ascendería aproximadamente a $950 millones.

Es decir, el nuevo fallo reduce sustancialmente la indemnización en $2.850 millones, aunque sigue siendo una cifra importante, en especial para una compañía como GCDI que se encuentra jaqueada por causas y demandas judiciales.

De todos modos, los ejecutivos de GCDI celebran que el nuevo fallo ha dejado sin efecto la imposición de costas y las regulaciones de honorarios establecidas en la instancia anterior.

La causa evidencia cómo la ex TGLT atraviesa un 2026 marcado por una pesada herencia judicial que condiciona su balance financiero ya que debe gestionar un frente de litigios que abarca desde reclamos de ex directivos hasta amparos vecinales y disputas con bonistas en el exterior.

En este sentido, otra causa similar a la de Argerich fue iniciada por Federico Weil, el fundador de TGLT, quien también recurrió a la justicia laboral tras dejar la presidencia en 2023.

Su reclamo, que originalmente rondaba los $300 millones, sigue su curso y suma presión sobre los pasivos contingentes de la firma.

Bonistas reclaman en Nueva York por incumplimientos de 2017

En el sector financiero, la principal causa judicial que enfrenta la compañía la llevan adelante bonistas y tenedores de una serie de Obligaciones Negociables (ON), en el mercado del proceso de reestructuración de la deuda de la era TGLT.

Este frente se mantiene abierto en los tribunales del Distrito Sur de la ciudad de Nueva York y se basa en reclamos de inversionistas que denuncian incumplimientos en el pago de intereses de series lanzadas en 2017.

La compañía también enfrenta litigios menores pero constantes con organismos de control como la CNV, que monitorea de cerca los estados contables de la firma.

Si bien la empresa ha intentado evitar el camino del concurso preventivo, el mercado mira con lupa cada movimiento.

La estrategia actual se basa en aumentar el backlog (cartera de contratos) de construcción, pero con una economía real que no termina de traccionar, los nuevos contratos llegan a cuentagotas.

Para los analistas de la City, GCDI es hoy una compañía que "corre contra el reloj".

Hasta que la justicia no libere sus proyectos y la macroeconomía no permita una baja real del costo de financiamiento, los analistas del sector estiman que seguirá atrapada entre balances en rojo y expedientes judiciales.

El plan de Fígoli para reflotar la constructora

Sin embargo, la administración de la empresa que ahora lidera Marcelo Fígoli, dueño de Alpha Media y de Fénix Entertainment, sigue tratando de sanear sus balances y consolidar proyectos emblemáticos en un mercado que exige eficiencia operativa y liquidez.

En este sentido, el empresario que maneja un importante pool de medios de comunicación heredó una empresa que ya venía llevando a cabo una metamorfosis en el modelo de negocios bajo una premisa clara: dejar de ser desarrolladora para convertirse en la constructora de referencia para proyectos AAA.

El dueño de emblemáticas radios como Rivadavia; La Metro y Rock & Pop, entre otras, ha tomado un rol protagónico en la conducción de GCDI.

Este movimiento busca inyectar una nueva dinámica de gestión, apalancando la experiencia del grupo en medios y entretenimiento para potenciar la visibilidad y el posicionamiento de la constructora en el mercado local e internacional.

El cambio de mando llegó acompañado de una renovación en la cúpula directiva a principios de este 2026, con el objetivo de agilizar la toma de decisiones en un contexto donde el costo de los insumos y la eficiencia en los plazos de obra son los únicos garantes de la rentabilidad.

Los proyectos estrella que buscan dar aire a GCDI

En la actualidad, la cartera de obras de GCDI refleja su especialización en grandes estructuras y proyectos de alta complejidad técnica.

En este sentido, la empresa continúa siendo un actor clave en la modernización del estadio de River Plate, una obra que sirve como su principal carta de presentación en términos de infraestructura deportiva.

También le da impulso al proyecto Bliss Buenos Aires, uno de los desarrollos más ambiciosos que la firma tiene en carpeta, con una superficie total proyectada de 280.000 m², marcando su regreso a la construcción de escala urbana.

En las zonas de Puerto Madero y San Telmo también busca acelerar obras y, tras años de litigios judiciales, el proyecto Astor San Telmo ha logrado destrabar su situación normativa con el Gobierno de la Ciudad, permitiendo retomar las tareas en una de las zonas más codiciadas de la Capital.

Asimismo, la firma mantiene su presencia en Puerto Madero con obras residenciales de lujo.

En este caso, en marzo pasado, se dio inicio a la construcción de una noria gigante en esa zona, un proyecto de entretenimiento donde GCDI aporta su capacidad de ingeniería para un hito que promete cambiar el skyline porteño.

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