CRISIS DEL SECTOR

Emblemática fábrica de zapatillas cierra su planta en Buenos Aires para importar calzado desde China

La crisis industrial obliga a recortes severos: la empresa reduce personal, deja producción local y busca subsistir con importaciones desde Asia
Por A.L.
NEGOCIOS - 09 de Abril, 2026

John Foos cierra definitivamente su planta industrial en Beccar, San Isidro. La histórica marca de zapatillas urbanas, fundada en la década de 1980, pone fin a más de 40 años de fabricación nacional para reconvertirse en una importadora de calzado asiático.

La decisión implica el desmantelamiento total de la estructura productiva ubicada en la calle Neyer al 700. La fecha límite para detener las máquinas es antes de finalizar abril.

El impacto laboral es brutal. De los casi 400 trabajadores que la empresa tenía en 2023, a inicios de 2026 apenas quedan 50 empleados. Una reducción del 87% en tres años.

Los operarios que aún permanecen enfrentan un escenario de presión e incertidumbre. La compañía, bajo la razón social Flingday S.A., les ofreció indemnizaciones que van del 60%, 65% y hasta el 70% de lo que marca la ley.

Cierra planta de John Foos en Buenos Aires: cómo fue el proceso de desmantelamiento industrial

El cierre no ocurrió de un día para el otro. Fue un proceso gradual que se aceleró drásticamente en el último año.

Primero llegaron los contenedores con partes de calzado para ensamblar localmente. Una etapa intermedia donde todavía había trabajo en la planta. Después, la empresa avanzó hacia un esquema donde el producto llega completamente terminado desde distintos países de Asia, eliminando cualquier necesidad de mano de obra industrial en Argentina.

Hoy, la compañía solo conservaría una estructura mínima de personal administrativo para tareas de comercialización. La fábrica que supo producir miles de pares diarios quedará vacía.

Las denuncias de los trabajadores por presiones e indemnizaciones reducidas

El conflicto laboral escaló en las últimas semanas. Los empleados revelan un clima de tensión y maniobras de presión por parte de la dirección encabezada por Miguel Fosati, fundador de la marca.

Las ofertas de desvinculación rondan entre el 60%, 65% y hasta el 70% de la indemnización legal. Algunos arreglos incluyen pagos en cuotas, agravando aún más la situación de los operarios.

La empresa habría advertido sobre la inminente presentación de un concurso preventivo de acreedores. 

Para empleados con años de antigüedad, la diferencia entre una indemnización completa y una al 60% puede significar cientos de miles de pesos. Una pérdida significativa en un contexto económico difícil.

Del apogeo industrial a la importación pura

John Foos fue un emblema del calzado urbano argentino. En su momento de mayor expansión, la planta de Beccar producía miles de pares diarios.

La marca llegó a abastecer más de mil puntos de venta en todo el país. En los '90, sus zapatillas fueron furor entre los adolescentes argentinos.

Esa época quedó atrás. La empresa ahora se suma a la lista de compañías que abandonan la manufactura nacional para convertirse en importadoras.

La decisión responde a múltiples factores: costos de producción locales elevados, contexto económico complejo y las políticas de apertura económica del gobierno de Javier Milei que facilitan la importación.

El cambio de modelo es definitivo. John Foos seguirá existiendo como marca, pero sin fabricar un solo par de zapatillas en territorio argentino.

La planta de Beccar, que durante más de cuatro décadas fue sinónimo de trabajo industrial en el cordón norte del Gran Buenos Aires, quedará como un capítulo cerrado en la historia de la industria nacional del calzado.

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