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ALERTA

Frenan la reforma del Luna Park tras la presión de La Nación: arde la pelea por un negocio millonario

Una decisión judicial suspendió el proyecto impulsado por Finkelstein y dejó en pausa una inversión millonaria. Plena tensión entre jugadores del sector
10/04/2026 - 17:56hs
Luna Park

La remodelación del Luna Park volvió a quedar en suspenso tras una decisión judicial que frenó el avance del proyecto impulsado por el empresario Diego Finkelstein, en medio de una fuerte disputa con el grupo empresario vinculado al grupo La Nación por el control del negocio de los shows en vivo.

La medida judicial representa un nuevo capítulo en una pelea que excede lo patrimonial y se mete de lleno en uno de los mercados más rentables del entretenimiento en Argentina: el de las grandes arenas para recitales y eventos.

Luna Park: la Justicia frenó la obra tras presión política y empresarial

La decisión de frenar la remodelación se produjo luego de una fuerte presión desde sectores vinculados a La Nación, que también tiene intereses en el negocio de los recitales a través del Movistar Arena.

Según trascendió, la ofensiva apuntó a bloquear el avance de la obra que lidera DF Entertainment, la empresa de Finkelstein asociada a la multinacional Live Nation, que busca transformar el histórico estadio en una arena moderna con mayor capacidad.

El fallo implica que, por ahora, no podrá avanzar ningún intento de demolición ni intervención estructural, lo que deja en pausa un proyecto que ya venía rodeado de polémica.

Qué hay detrás del negocio del estadio Luna Park

El trasfondo del conflicto es económico. El proyecto prevé una inversión cercana a los u$s34 millones para modernizar el estadio y aumentar su capacidad de unos 8.400 a cerca de 13.000 espectadores, lo que lo convertiría en un competidor directo del Movistar Arena.

Ese salto en capacidad es clave: el negocio de los recitales internacionales requiere estadios más grandes para ser rentable, especialmente bajo el modelo global que impulsa Live Nation.

Además, el contrato de concesión incluye pagos millonarios a la Iglesia —propietaria del estadio—, con un esquema que contempla un canon inicial y un ingreso anual garantizado durante décadas.

Un conflicto que mezcla patrimonio, política y competencia

La polémica no es nueva. El estadio, inaugurado en 1932 y declarado Monumento Histórico Nacional, tiene fuertes restricciones legales que dificultan cualquier modificación estructural.

De hecho, organizaciones civiles ya habían advertido que el proyecto implicaba "demoler gran parte del interior" del edificio, lo que generó presentaciones judiciales para frenar las obras.

A eso se suma la puja empresarial: quien controle el Luna Park se quedará con una pieza clave del circuito de espectáculos del AMBA, en competencia directa con otros grandes venues.

Qué puede pasar ahora

Con la obra frenada, el futuro del Luna Park vuelve a ser incierto. La definición dependerá de cómo avance la disputa judicial y de si el proyecto logra adaptarse a las exigencias patrimoniales.

Mientras tanto, la pelea de fondo sigue intacta: no se trata solo de preservar un ícono histórico, sino de quién se queda con un negocio multimillonario que define el mapa de los shows en vivo en la Argentina.

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