EXPANSIÓN ESTRATÉGICA

Central Puerto adquiere Patagonia Energy y consolida su transformación integral

La compañía suma áreas estratégicas en Neuquén para blindar su flujo de caja y posicionarse ante el boom exportador de crudo. Las claves de la compra
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 13 de Abril, 2026

Central Puerto S.A. (CEPU) llegó a un acuerdo con Patagonia Assets Limited (PESA) para la transferencia del 100% del paquete accionario de esta sociedad, titular de una concesión hidrocarburífera en el bloque denominado Aguada del Chivato / Aguada Bocarey, en la provincia de Neuquén.

La operación se oficializó el pasado 12 de abril mediante una nota enviada por el directorio de la mayor generadora privada de energía eléctrica de la Argentina a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

"Este Acuerdo se enmarca en la estrategia de crecimiento y expansión de la sociedad, constituyendo un hito relevante en el proceso de diversificación de sus actividades", agrega el documento en el cual también se aclara que la operación "permitirá ampliar nuestra presencia en el sector energético, incorporando activos y capacidades que fortalecen su posicionamiento competitivo y generan nuevas oportunidades de desarrollo sostenible en el mediano y largo plazo".

Asimismo, la transacción contribuirá a que Central Puerto pueda optimizar su estructura de negocios, diversificando sus fuentes de ingresos y mitigando riesgos asociados a la concentración en sus actividades tradicionales.

En este sentido, cabe aclarar que el deal forma parte de la estrategia de la empresa para los próximos años, con el objetivo de convertirse en un gigante regional de energía y minería.

Es que Central Puerto ya ha dejado de ser "solo" una empresa de generación eléctrica.

La metamorfosis corporativa de Central Puerto

La compañía, controlada por las familias Bemberg, Escasany y Reca, está ejecutando una metamorfosis corporativa que busca transformar su ADN.

Con una caja robusta y un estable nivel de endeudamiento (leverage de 0.5x EBITDA), el holding ha trazado una hoja de ruta para los próximos años apoyada en cuatro pilares críticos:

  • El salto al upstream en Vaca Muerta
  • La conquista del NOA minero
  • La apuesta por el almacenamiento de energía
  • El aprovechamiento del marco RIGI

La reciente adquisición de Patagonia Energy es solo la punta del iceberg de este proceso con el cual CEPU busca alcanzar su integración vertical.

Por caso, para el período 2026-2028, la empresa planea reducir la exposición a las fluctuaciones del precio del gas para sus centrales térmicas y aprovechar la planta de tratamiento y la conexión directa a Oldelval que sumó con Patagonia Energy para convertirse en un exportador neto de crudo hacia el Atlántico y Chile.

Analistas del mercado anticipan que la firma seguirá buscando activos "distressed" o áreas marginales de grandes operadoras para incrementar su volumen de barriles equivalentes diarios.

A esto se suma que en los últimos meses, la empresa ha acelerado su desembarco en el Norte Argentino, entendiendo que la transición energética es imposible sin minerales críticos.

A través de su controlada AbraSilver, adquirió recientemente 6.200 hectáreas adicionales, consolidando un clúster de oro y plata de escala mundial.

Del mismo modo y mediante su participación en el proyecto Tres Cruces, se posiciona en el corazón del Triángulo del Litio con una estrategia de largo plazo para desarrollar la infraestructura energética (líneas de alta tensión) para abastecer a otras mineras, cobrando un "peaje" energético mientras desarrolla sus propios yacimientos.

Financiamiento extranjero y baterías de almacenamiento

En este sentido, uno de los proyectos más ambiciosos para este año es el sistema de almacenamiento en baterías (BESS) de 1.1 GW, con una inversión estimada de u$s150 millones.

La iniciativa busca solucionar las intermitencias del sistema eléctrico en la zona del AMBA, permitiendo inyectar energía en picos de demanda.

Parte de los fondos que se destinarán para este proyecto proviene de un acuerdo multilateral alcanzado con la Corporación Financiera Internacional (CFI), por hasta u$s300 millones.

El préstamo, cerrado con el organismo crediticio del Banco Mundial, garantiza que la expansión en parques eólicos y solares no se detenga, manteniendo la meta de ser el principal actor privado en energías limpias.

Como parte del mismo plan, la empresa se mantiene en "alerta activa" ante posibles procesos de privatización de centrales térmicas estatales, teniendo en cuenta que su core business sigue siendo la generación, y cualquier activo que sume eficiencia al despacho será evaluado.

Además, la prórroga del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) le otorga la ventana temporal necesaria para estructurar proyectos de capital intensivo (superiores a los u$s200 millones) con beneficios fiscales y estabilidad cambiaria, especialmente en el sector de Oil & Gas y Minería.

Patagonia Energy: el atajo logístico en Vaca Muerta

Para los inversores, el atractivo de CEPU radica en su capacidad de generar flujo de caja (cash-cow) en el sector eléctrico para financiar el crecimiento (growth) en sectores con retornos en dólares.

Con ingresos que crecieron un 17% interanual y una proyección de expansión de EBITDA del 35% hacia 2028, se perfila no como una empresa de servicios públicos, sino como un fondo de inversión energética con activos reales.

En ese contexto se ubica la compra de los activos de Patagonia Energy para consolidar sus operaciones en el sector del upstream en el marco de una estrategia de transformación hacia una plataforma energética integral. La transacción no solo le permite sumar producción inmediata de gas y petróleo, sino que le otorga una ventana de entrada directa a los recursos no convencionales de Vaca Muerta.

Patagonia Energy nació formalmente tras la adquisición de los activos de la histórica petrolera Medanito en 2021, cuando el Grupo Fratelli decidió apostar por el upstream argentino aprovechando los precios de entrada de ese momento.

De hecho, hasta el sábado pasado, era el brazo petrolero del Grupo Fratelli, el holding de la poderosa familia chilena Solari Donaggio (accionistas mayoritarios de Falabella y Sodimac).

El corazón operativo de la compañía se encuentra en la concesión de explotación Aguada del Chivato – Aguada Bocarey, ubicada en el centro-norte de la cuenca neuquina, cerca de Rincón de los Sauces.

El bloque abarca unos 110 km² y se sitúa estratégicamente sobre la "ventana de petróleo" de Vaca Muerta.

A diferencia de otros operadores que dependen de terceros, Patagonia Energy cuenta con una Planta de Tratamiento de Petróleo (PTP) en Puesto Hernández, conectada directamente al oleoducto de exportación de Oldelval.

El establecimiento no solo procesa el crudo propio, sino que presta servicios a otras operadoras de la zona, generando un flujo de ingresos por servicios (midstream) adicional.

En marzo de 2024, la empresa cobró notoriedad financiera cuando el empresario Federico Tomasevich (dueño de Puente) ingresó como socio para apuntalar un plan de inversiones de u$s100 millones.

La gestión de la compañía estuvo marcada por un equipo de "pesos pesados" de la industria con Santiago Cichero (ex GeoPark), como CEO; Jesús Grande (ex VP de Upstream de YPF), como asesor, y el liderazgo reciente de Daniel González Casartelli (ex CEO de YPF), que terminó de profesionalizar una estructura que pasó de manejar "campos maduros" a proyectar pozos no convencionales en Vaca Muerta.

Antes de la compra, los números de Patagonia Energy reflejaban una operación en crecimiento técnico con más de 20 pozos activos; una producción diaria de 480 barriles de petróleo y cerca de 400.000 m³ de gas y un plan de inversiones para perforar nueve pozos adicionales (convencionales y no convencionales) con miras a 2031, lo que ahora pasará a ser ejecutado bajo el paraguas de Central Puerto.

Para la empresa que conducen los Bemberg y Escasany, Patagonia Energy es un atajo logístico.

No solo compran las reservas, sino la capacidad de evacuar ese crudo a través de la conexión propia con Oldelval.

En un contexto donde el cuello de botella de Vaca Muerta es el transporte, tener infraestructura propia es, literalmente, oro negro.

Por eso, para el directorio de Central Puerto, esta compra representa un movimiento de integración vertical.

Como principal consumidor de gas natural para sus turbinas térmicas, asegurar el autoabastecimiento y participar en la comercialización del excedente en un mercado de exportación creciente es una prioridad financiera.

Además, la absorción de Patagonia Energy se suma a las participaciones en áreas como Manantiales Behr y otros activos de producción convencional y no convencional.

La operación ocurre en un momento bisagra para el sector energético argentino.

Con la plena vigencia del Plan Gas.Ar y el boom exportador impulsado por Vaca Muerta, Central Puerto busca dejar de ser solo un "pagador de dividendos" para convertirse en un actor de crecimiento agresivo.

De acuerdo a los últimos balances presentados ante la CNV, aunque la generación térmica sufrió mermas temporales por mantenimientos programados y factores climáticos en 2025, los ingresos anuales mostraron una mejora del 17% interanual, alcanzando los u$s783 millones.

"Nuestra estrategia es clara: seguir invirtiendo en proyectos que consoliden nuestro liderazgo y garanticen la seguridad del sistema eléctrico, pero con un portafolio diversificado y sostenible", señalaron fuentes cercanas a la conducción de la firma.

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