INDUSTRIA LÁCTEA

Quién es el dueño de La Serenísima y cómo se consolidó Mastellone en el mercado lácteo

Si bien históricamente fue una de las marcas insignia de Mastellone Hermanos, en el presente año la popular marca de lácteos cambió de dueños
Por IM
NEGOCIOS - 14 de Abril, 2026

La Serenísima es una de las marcas más reconocidas del consumo masivo en Argentina. Cuenta con una amplia presencia en góndolas y forma parte de la vida cotidiana de millones de personas, pero detrás de ese posicionamiento hay una historia empresarial marcada por expansión, alianzas estratégicas y cambios en su estructura accionaria.

A lo largo de las décadas, la compañía logró consolidarse como uno de los principales jugadores del mercado lácteo local, combinando producción a gran escala, desarrollo de marca y una fuerte red de distribución. 

Quién es el dueño de La Serenísima

La Serenísima fue la marca insignia de Mastellone Hnos., una empresa fundada en 1929 por Pascual Mastellone. Durante décadas, la familia Mastellone mantuvo el control de la compañía, que fue creciendo de forma sostenida dentro del mercado argentino.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la estructura accionaria fue cambiando. Uno de estos accionistas fue Danone, la multinacional francesa que ingresó en el capital de la empresa a través de acuerdos estratégicos.

Su participación era tal que le gozaba de influencia en la toma de decisiones. No obstante, recientemente Arcor avanzó con la compra de la mayoría accionaria de Mastellone Hermanos, la empresa dueña de La Serenísima, al activar la opción de compra del 51% restante de las acciones. 

De esta forma, la empresa cordobesa logró el control total de una de las marcas líderes del rubro lácteo en la Argentina. La operación la llevó a cabo a través de Bagley Latinoamérica S.A., la sociedad controlada por Arcor y Danone.

Con esta decisión, el grupo liderado por Luis Pagani consolidó su estrategia de diversificación y crecimiento dentro del negocio de alimentos y bebidas.

Industria láctea: cómo se consolidó la empresa

Los orígenes de la empresa se remontan a fines de la década de 1920, cuando Antonino Mastellone comenzó a producir quesos frescos como ricotta y mozzarella en la localidad bonaerense de General Rodríguez. Poco tiempo después de su llegada al país, contrajo matrimonio con Teresa Aiello el 29 de octubre de 1929, fecha que más tarde sería adoptada como el inicio formal de La Serenísima.

Desde sus comienzos, el emprendimiento familiar se apoyó en el esfuerzo, la constancia y una fuerte vocación de servicio. En esos primeros años, Antonino viajaba diariamente en tren hacia la Ciudad de Buenos Aires para vender sus productos, especialmente en zonas como el Puerto y San Telmo, donde encontraba una clientela compuesta en gran parte por inmigrantes familiarizados con este tipo de alimentos.

Sin embargo, un punto de inflexión llegó en 1935, cuando la empresa compró un camión, lo que les permitió ampliar la distribución. Este cambio no solo facilitó el acceso a nuevos clientes, sino que también sentó las bases de una red logística que con el tiempo se transformaría en uno de los pilares del crecimiento de la empresa.

Con el fallecimiento de Antonino en 1952, su hijo Pascual Mastellone asumió el liderazgo de la empresa. Bajo su conducción, la firma empezó una etapa de profundas transformaciones que marcarían el desarrollo del sector lácteo en Argentina.

Pascual Mastellone se destacó por su perfil innovador y su enfoque en la calidad. Fue impulsor de avances clave como la incorporación de la leche en sachet, la ultrapasteurización y el desarrollo de alimentos funcionales, además de promover controles más rigurosos sobre la materia prima, como el análisis del tenor graso y la acidez de la leche.

Su obsesión por la calidad y su visión empresarial contribuyeron a profesionalizar la industria, en un contexto en el que la actividad aún era incipiente. A partir de estas mejoras, los productores comenzaron a elevar sus estándares, lo que tuvo un impacto directo en toda la cadena láctea.

Con el paso del tiempo, estos cambios permitieron consolidar a la empresa como un referente del sector. La Serenísima se posicionó como sinónimo de calidad, construyendo una relación de confianza con los consumidores.

En la actualidad procesa 3,8 millones de litros de leche diarios, además de contar con 6 plantas de clasificación, 9 de elaboración, 12 centros de distribución y 71.000 puntos de venta en todo el país. Entre sus productos se destacan la leche, dulce de leche, yogures, manteca, quesos, postres y una creciente línea de alimentos vegetales

Con el reciente traspaso de manos, Arcor sumó a su oferta una de las marcas de mayor reconocimiento y llegada al consumidor argentino.

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