Una de las mayores cadenas de cine evalúa vender sus activos: ¿se va de Argentina?
La industria cinematográfica en la Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos y ya muestra consecuencias concretas: una de las principales cadenas del país analiza desprenderse de sus activos locales e incluso abandonar el mercado. Se trata de Showcase Cinemas, que inició un proceso de revisión estratégica ante la fuerte caída del público y el avance del streaming.
La decisión encendió alarmas en distintas ciudades, especialmente en Rosario, donde el complejo ubicado en el shopping Alto Rosario —con 14 salas— es uno de los principales polos de entretenimiento. Un eventual cierre no solo impactaría en los cinéfilos, sino también en la actividad comercial de los centros donde operan estos cines.
Showcase: venta de activos y posible salida del país
Detrás de la cadena se encuentra el conglomerado internacional que controla la marca, el cual ya activó mecanismos financieros para avanzar en una eventual desinversión en la Argentina. Como parte de ese proceso, contrató a la consultora Quantum Finanzas para tasar los activos y buscar compradores interesados en quedarse con la operación local.
La red de Showcase en el país incluye siete complejos con más de 70 pantallas distribuidas entre Buenos Aires, el conurbano y otras ciudades del interior.
Uno de los activos más relevantes en juego es el Norcenter Lifestyle Mall, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Se trata de un desarrollo que combina salas de cine —incluida una de las pocas pantallas IMAX del país— con locales comerciales, oficinas y espacios gastronómicos, lo que lo convierte en una pieza clave dentro del negocio inmobiliario del grupo.
Cine en Argentina: un negocio golpeado por el cambio de hábitos
El eventual repliegue de la cadena no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis estructural que atraviesa el sector. La caída en la asistencia a las salas es sostenida y responde a una combinación de factores económicos y culturales.
Por un lado, el avance de las plataformas de streaming cambió los hábitos de consumo: los estrenos llegan cada vez más rápido al hogar, lo que reduce el incentivo de asistir al cine. Por otro, el deterioro del poder adquisitivo convirtió a la salida al cine en un gasto prescindible para muchas familias.
A esto se suman los altos costos operativos de los complejos —energía, mantenimiento, tecnología y personal— que se vuelven difíciles de sostener con niveles de ocupación bajos durante gran parte de la semana.
Datos que reflejan la crisis
Las cifras del sector confirman el deterioro. En 2025 se vendieron alrededor de 32,7 millones de entradas, lo que implicó una caída respecto de años anteriores. La tendencia se profundizó en 2026: solo en marzo la concurrencia cayó cerca de 27% interanual.
El dato más alarmante fue enero de este año, que registró poco más de 2 millones de tickets vendidos, el nivel más bajo en tres décadas, incluso por debajo de la pandemia.
Impacto económico y cultural
La posible salida de Showcase tendría efectos que van más allá del negocio del entretenimiento. Los complejos de cine funcionan como "anclas" para los shoppings, generando flujo de público en horarios nocturnos y fines de semana.
Su cierre implicaría no solo la pérdida de salas, sino también un golpe para la actividad comercial y el empleo asociado. Además, la desaparición de estas infraestructuras plantea un problema cultural, ya que son espacios difíciles de reemplazar una vez que dejan de operar.
¿Hay margen para revertir la situación?
Pese al escenario adverso, la contratación de asesores financieros sugiere que la prioridad es encontrar un comprador antes que cerrar definitivamente las operaciones. Esto abre una posibilidad de continuidad bajo otra gestión, ya sea de capitales locales o internacionales.
En paralelo, la industria apuesta a una cartelera fuerte para lo que resta de 2026, con grandes estrenos que podrían traccionar público y dar algo de oxígeno al sector. Sin embargo, el desafío de fondo sigue siendo adaptarse a un nuevo esquema de consumo donde el cine dejó de ser una salida habitual para convertirse en una experiencia ocasional.