No todas son malas noticias: una Pyme de Córdoba no para de trabajar y vender y no le teme a la importación
Cuando Oscar Scholtus fundó su empresa en Córdoba en 1984, fabricaba cartelerías para Coca-Cola, para Pretty y para automotrices como Volkswagen. Nadie hubiera imaginado que cuatro décadas después, su legado estaría representado por saunas de diseño que crecen un 300% interanual y por hidromasajes con piedras naturales de montaña que no tienen réplica en ningún lugar del mundo. Esa es la historia de Granitha, una marca del sector wellness que en un contexto sacudido por la apertura importadora y la falta de crédito, no solo resiste sino que proyecta duplicar sus ventas y ya tiene en carpeta sus primeras exportaciones.
El giro hacia el bienestar tuvo su origen en la crisis, en este caso, en la del 2001, en medio del colapso económico argentino, cuando Oscar Scholtus se preguntó qué otros productos podían fabricar con lo que ya sabía hacer: el termoformado plástico, el proceso base de su planta. "Se le ocurrió hacer hidromasajes, donde se usa justamente el mismo proceso. Y en ese mismo camino detectó los saunas, que aunque son de madera y no tienen que ver con el termoformado, a mi padre le decís qué tiene que hacer y lo hace", cuenta Horacio Scholtus, el hijo del fundador hoy a cargo de la empresa.
Durante más de una década el 70% de la producción de la fábrica estuvo dedicado a la cartelería y apenas el 30% a los productos de relajación, hasta que Horacio, ingeniero electrónico con un MBA bajo el brazo, se incorporó a la empresa y comenzó a imponerse definitivamente. "Me acuerdo que le dije a mi viejo que me gustaba mucho más todo esto del mundo wellness y los productos de relajación, también como unidad de negocio, porque es muy distinto venderle a una automotriz que al público general", recuerda el directivo a iProfesional.
El segundo gran hito de esta transformación llegó en abril del año pasado, con la incorporación de Ana Vocos Mansilla como socia gerente. Diseñadora industrial y especialista en gestión de producción e innovación de productos, Vocos Mansilla había tenido un primer contacto con la empresa antes de la pandemia, cuando recién recibida realizó algunas tareas de marketing y diseño web. Luego pasó por varias empresas, tanto pymes locales como corporaciones internacionales, hasta que tras una conversación con Scholtus volvió a abrirse en un momento clave para ambos. "Tenía ganas de hacer algo distinto y él tenía ganas también de crecer. Fue ahí que nos unimos", explica Vocos Mansilla.
Su llegada respondió a una necesidad que Scholtus había identificado y decidido corregir. "Desde lo comercial sentía que podía dar mucho más, pero en la parte productiva necesitaba ayuda, se había alcanzado un límite y no sabía cómo superarlo.", reconoce. Por eso, la misión de Vocos Mansilla fue clara desde el primer día: profesionalizar la producción, mejorar los diseños y empezar a pensar el producto desde la experiencia del usuario. "Que no sea un termoformado más, sino que esté pensado desde la relación entre el sujeto, el objeto y el ambiente", sintetiza. Una de sus primeras acciones fue ordenar los recursos humanos y los procesos internos, incorporando plantillas, notas de pedido y criterios de especialización para cada línea.
La dupla que forman Horacio y Ana es, según ellos mismos, una de las claves del nuevo momento de la empresa. Juntos impulsaron también el cambio de nombre: la marca Granitha —que toma su nombre del material característico de sus hidromasajes, un acrílico con incrustaciones de piedras naturales de montaña— reemplazó definitivamente a Hidromasajes Córdoba, el nombre con el que la empresa operó durante cuatro décadas. Debajo del nuevo logo, una leyenda que sintetiza la nueva identidad: wellness products.
Los números del boom: saunas en el centro de la escena
Granitha opera con tres líneas principales: hidromasajes, saunas y minipiscinas. Cada una tiene su propio ritmo de crecimiento y apunta a segmentos de mercado diferenciados. Pero hay una que hoy concentra toda la energía —y las expectativas— de la empresa: los saunas.
Comparando los primeros meses de 2026 contra el mismo período de 2025, las ventas de saunas crecieron un 300%. "Es una locura, solo de sauna", reconoce Scholtus con una mezcla de sorpresa y satisfacción. El motor de ese crecimiento es el lanzamiento, en enero de 2026, del modelo Sauna Zero, un sauna de exterior que la empresa presentó en Experiencia Living con una respuesta que superó sus propias expectativas. "Fue un boom. A la gente le está encantando porque ve la terminación, ve el diseño, es algo supernovedoso. No hay nadie en el mercado interno que haga algo así", afirma Scholtus. De cara al resto de 2026, la empresa proyecta sostener ese impulso con un crecimiento cercano al 100% en la línea de saunas de exterior, en tanto que los saunas de interior —personalizados para espacios específicos— también están ganando terreno en el segmento wellness.
En términos de precio, los saunas de exterior de Granitha parten desde los u$s1.000 en las versiones más accesibles y llegan hasta los u$s15.000 en los modelos más elaborados. Los saunas de interior, al requerir mayor personalización, arrancan en los u$s10.000. Una diferencia notable frente a los productos importados de países nórdicos —Estonia, Suecia, Finlandia— que Scholtus ubica en valores que prácticamente duplican los suyos y que, además, cargan con costos logísticos considerables. "Si viene algo de Estonia que sale 25.000 dólares y nosotros lo vendemos en 10.000, pero con diseño que está muy por encima del mercado interno, estamos hablando de un público que es muy exigente y que nos elige", sintetiza.
Las otras dos líneas también muestran dinamismo, aunque con proyecciones más moderadas. En hidromasajes, el crecimiento estimado para 2026 es del 30%, impulsado por la reactivación gradual de nuevas obras residenciales. Durante 2025, la facturación de esa línea ya había crecido un 20%. "Estamos viendo un aumento de consultas de personas que comienzan a construir de a poco, algo que en 2025 tuvo menor movimiento", explica el empresario. En ese segmento, Granitha ofrece una propuesta diferencial frente al mercado: mientras la oferta convencional está dominada por el acrílico blanco estándar, la empresa fabrica artesanalmente hidromasajes con piedras naturales de montaña incrustadas sobre una base de acrílico transparente. El resultado es un acabado que, según sus creadores, ningún otro fabricante en el mundo replica. Los precios de los hidromasajes propios rondan entre los 4 o 5 millones de pesos, mientras que los importados equivalentes cuestan prácticamente el doble.
En minipiscinas, el crecimiento proyectado es más conservador, del 15%. Esta línea tuvo un buen desempeño en 2025 —con un aumento del 30% interanual— apuntalada por el auge de las remodelaciones y ampliaciones en viviendas existentes. Sin embargo, la reciente apertura de importaciones trajo mayor oferta en el segmento de alto ticket, volviendo el mercado más competitivo. Para enfrentar ese escenario, Granitha prepara el lanzamiento de una nueva minipiscina: un modelo para espacios reducidos que incorpora el material de granito característico de la marca, con espacios para sentarse tapizado en tela para exterior trabajada junto a una casa de diseño porteña. "La idea es lanzarla para el próximo verano", anticipa Vocos Mansilla.
Sin crédito, con la mirada la mundo
La empresa opera en un mercado donde la falta de crédito hipotecario sigue siendo un freno para el arranque de nuevas construcciones. "Se nota mucho: hay muchos proyectos dando vuelta, hay mucha gente que nos pide los planos de los hidromasajes y de los saunas para estar listos para el momento en que lleguen los créditos.", grafica Scholtus.
La apertura de las importaciones, sin embargo, no los desvela demasiado. En saunas, el argumento es que los productos importados son más caros y su traslado eleva aún más los costos. En hidromasajes, el diferencial está en la personalización y el seguimiento de obra: al ser fabricantes locales, pueden modificar una matriz, ajustar dimensiones o adaptar componentes ante cualquier imprevisto de la construcción. "Esa ventaja es la que los arquitectos buscan y por la que nos siguen eligiendo", señala.
Si bien los arquitectos son un canal de recomendación clave, el 90% de las ventas llega directamente del usuario final.
Producir en China tampoco es una opción que estén contemplando. "Al contrario, queremos seguir aumentando la producción acá. De hecho estamos más enfocados en la idea de la exportación que a producir en otro lado. No queremos poner en riesgo la calidad que estamos levantando en estos últimos años", afirma.
Y la exportación, justamente, es la gran apuesta del corto plazo. La empresa ya tiene avanzada la tramitación protocolar para poder exportar y recibe consultas de Uruguay, Chile, Paraguay, México, España y Centroamérica. Para fin de 2026 esperan concretar las primeras operaciones, comenzando por países limítrofes.
Con sede productiva en Córdoba, showroom en el barrio porteño de Núñez y planes de sumar más puntos de venta propios en el sur del país, Granitha llega a 2026 con más de 300 familias y 60 hoteles y gimnasios que ya tienen sus productos, una planta de 13 personas trabajando al 100% de su capacidad y la certeza de que el bienestar dejó de ser un lujo de nicho para convertirse en una demanda masiva.
Cuatro décadas después de que su padre hiciera carteles para gaseosas, Granitha, la fábrica cordobesa, encontró su identidad y convirtió al wellness en un escudo anticrisis, incluso frente a la ola de productos importados.