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ALERTA

Un emblema de los suéteres y pulóveres entró en concurso preventivo y bordea la quiebra

La compañía venía recortando a paso acelerado su esquema de producción en Mar del Plata. Se multiplican las textiles nacionales en estado crítico
21/04/2026 - 10:45hs
Un emblema de los suéteres y pulóveres entró en concurso preventivo y bordea la quiebra

El declive que experimenta la producción nacional de indumentaria y calzado a partir de la entrada irrestricta de artículos importados sigue complicando la continuidad o directamente empuja al cierre de marcas locales. Una muestra de esto último puede ubicarse en DFAC, la marca de la familia Karagozian que proponía vender remeras, buzos y ropa interior "a precio de fábrica", y que hace días comunicó el fin de la comercialización. Eseka, la compañía que produce las marcas Cocot y Dufour, también atraviesa una instancia crítica en términos de operatividad. En línea con esta coyuntura complicada, Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, confirmó que acaba de promover la apertura de su concurso preventivo y en ese ámbito comienzan a proliferar las versiones de una potencial quiebra.

Con más de 45 años de actividad, la compañía viene implementando una serie de medidas que no han hecho más que confirmar la difícil situación que padece Textilana y la apertura del concurso de acreedores multiplica la preocupación entre sus empleados.

La controlante de Mauro Sergio acumula meses en caída

Recientemente, desde el entorno de la firma se expuso que Textilana evaluaba extender al menos hasta junio las suspensiones aplicadas a 175 operarios de su planta en Mar del Plata. La compañía acumula meses de ventas en caída, derivadas de un contexto de consumo interno deprimido y la invasión de indumentaria importada.

Por estos días, la firma mantiene operativo a un plantel de 60 empleados, aunque dicho personal realiza tareas limitadas. Con relación a los operarios suspendidos, la empresa viene cubriendo el 78% de cada salario.

Vale mencionar que Textilana y su controlada Hilamar recortaron 150 puestos de trabajo entre despidos y retiros, sólo en los últimos años. Durante la primera mitad de 2025, la compañía, un ícono de los hilados de Mar del Plata, desaceleró su labor casi un 20% y aplicó una primera ola de 50 cesantías.

Respecto del concurso, la compañía emitió un comunicado señalando: "En el marco de la transformación que atraviesa la economía argentina y ante la contracción generalizada del consumo, informa que ha solicitado la apertura de un proceso de reordenamiento".

"Esta medida, tomada con la máxima responsabilidad institucional, busca garantizar la plena operatividad de nuestra estructura industrial y proteger el valor de nuestra marca. Con esta finalidad, se busca asegurar el pleno abastecimiento de mercadería a todos nuestros clientes", continuó.

Desde Textilana se afirmó que el contexto macroeconómico actual exige decisiones "firmes" para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el cumplimiento de sus compromisos empresariales.

"Reafirmamos nuestra confianza en el país y nuestra vocación desde hace más de 45 años produciendo calidad argentina, adaptando nuestros procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy", concluyó la compañía en cuestión.

Las textiles, en estado crítico

El declive que muestra la producción nacional de indumentaria y calzado por efecto de las importaciones sigue cobrándose la vida comercial de marcas y empresas. En ese sentido, vale señalar la difícil situación que atraviesa, por ejemplo, Lannot SA, dueña de la reconocida marca Viamo, que también acaba de entrar en concurso preventivo de acreedores.

DFAC, la marca de la familia Karagozian que proponía vender remeras, buzos y ropa interior "a precio de fábrica", también paralizó su actividad a raíz del contexto comercial imperante. En días recientes, sus controlantes anunciaron su cierre mediante un video que se difundió vía redes sociales.

A esas empresas y marcas se sumó hace escasas jornadas la textil Fantome Group, fabricante de Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, que también cayó en un proceso similar.

La firma en cuestión acaba de notificar su ingreso a concurso preventivo con el fin de reestructura parte de su deuda para, de esa forma, mantenerse operativa. Según informó la misma compañía en su presentación judicial, Fantome Group atraviesa una instancia de bajas ventas derivada del ingreso irrestricto de productos importados.

La compañía definió a esta última instancia como una "competencia diabólica". Según detalló la agencia NA, la empresa sostuvo en su presentación judicial que "el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada".

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