SanCor: cómo la histórica cooperativa láctea llegó al default
Durante décadas, SanCor fue mucho más que una empresa: funcionó como una pieza clave del entramado productivo del interior, gracias a la articulación de cientos de tamberos con la industria y el consumo masivo.
Su modelo cooperativo le dio escala y una identidad que la convirtió en símbolo del desarrollo lácteo nacional. Pero esa misma estructura, que durante años fue su fortaleza, terminó convirtiéndose en una limitación frente a un contexto cada vez más exigente.
Entre cambios en el mercado, decisiones financieras complejas y conflictos internos, la empresa fue perdiendo competitividad hasta entrar en una espiral de deterioro que culminó en default, marcando el final de una etapa para una de las marcas más emblemáticas del país.
SanCor: del liderazgo cooperativo a la pérdida de competitividad
Fundada en 1938 en Sunchales, Santa Fe, SanCor creció bajo un esquema cooperativo que le permitió consolidarse como uno de los principales jugadores del sector. En su mejor momento, llegó a procesar más de 4 millones de litros de leche diarios. Además, llegó a contar con 16 plantas fabriles distribuidas en distintas provincias y pueblos del interior, lo que le permitió emplear a cientos de trabajadores.
En 1994, SanCor procesaba 4,6 millones de litros diarios, y encabezaba su rubro con más de 5.000 empleados y decenas de tambos remitentes. Sin embargo, ese crecimiento sostenido comenzó a mostrar fisuras a partir de los años 2000.
Con la crisis económica del 2001 sufrió un cimbronazo, con deudas crecientes y una administración desprolija que se descontroló. Un golpe mayor se dio en 2006. En ese entonces, el presidente Néstor Kirchner intermedió para que Venezuela, que se encontraba bajo el mando de Hugo Chávez, le diera un adelanto de 80 millones de dólares a cambio de leche en polvo y tecnología.
Con ese dinero, la cooperativa canceló parte de su deuda con entidades financieras entre las que se encontraban CFI, Rabobank, Citibank, HSBC, Banco Nación, Credicoop, Supervielle y Santa Fe. En ese entonces, el pasivo total de la empresa era de 200 millones de dólares, de los cuales 170 millones estaban en manos de bancos nacionales e internacionales.
Dicho acuerdo contemplaba el envío escalonado de leche en polvo, empezando con 3.000 toneladas cada seis meses e incrementándose hasta lograr 8.000 toneladas al terminar el convenio en 2022. SanCor cumplió con las entregas antes de lo previsto debido al incremento del precio internacional de la leche.
A los envíos se sumó el asesoramiento tecnológico a Venezuela, en un momento en el que el país importaba más de 45.000 toneladas de lácteos argentinos y había comprado 2.000 vacas Holando Argentino para fortalecer su producción.
Además de los envíos pactados, SanCor también realizó ventas adicionales de leche en polvo a empresas controladas por el gobierno venezolano dentro del fideicomiso comercial entre Argentina y Venezuela.
Sin embargo, cuando Venezuela entró en default, cesó sus pagos, acumulando una deuda superior a los 30 millones de dólares. Con el paso del tiempo, una parte del saldo fue cancelada, pero en la actualidad quedaron 18 millones de dólares pendientes de cobro.
En 2009, la empresa procesaba 3 millones de litros y se encontraba en el segundo puesto a nivel nacional en el procesamiento, tan solo detrás de La Serenísima. No obstante, luego de los hechos mencionados, sumados a una sucesión de malas administraciones y conflictos gremiales, impactaron en su "estructura cooperativa".
De esta forma, la compañía comenzó a perder terreno frente a competidores más ágiles y con mayor capacidad de inversión, como La Serenísima y Adecoagro. La disminución de la producción fue progresiva: de niveles récord en los años 90 a volúmenes cada vez más bajos en la última década.
En un intento de mantener la operación, SanCor empezó un proceso de ajuste que incluyó la venta de bienes estratégicos, cierre de plantas y reducción de personal. Estas medidas generaron ingresos de corto plazo, pero implicaron una pérdida de escala que debilitó aún más su posición en el mercado.
Con pasivos crecientes sin capacidad de refinanciación, la empresa mantenía costos elevados para un volumen de producción en caída. A esto se sumó la dificultad para atraer inversiones externas, en parte por su naturaleza cooperativa y por la falta de una estrategia clara de reconversión, lo que empeoró la situación.
De la reestructuración al default: el desenlace de la crisis
En los últimos años, la situación se volvió cada vez más crítica. Los conflictos laborales se intensificaron, con paros y bloqueos impulsados por el sindicato Atilra, lo que afectó la continuidad operativa y profundizó la caída productiva.
Al mismo tiempo, el contexto macroeconómico jugó en contra. La combinación de inflación, controles de precios y caída del consumo impactó directamente en la rentabilidad del negocio. La cooperativa quedó atrapada entre costos crecientes y márgenes cada vez más bajos.
Asimismo, la pérdida de confianza de los productores fue uno de los factores fundamentales en el desenlace. En una actividad en la que el procesamiento de la leche fresca define en gran parte la continuidad diaria del negocio, el dejar de recibir materia prima significa perder la viabilidad operativa.
En febrero de 2025, la empresa recurrió al concurso preventivo de acreedores, en un intento por reordenar su situación financiera y ganar tiempo para encontrar inversores o compradores. Sin embargo, la magnitud de la deuda —que rondaba los 120 millones de dólares— y el deterioro operativo hicieron inviable cualquier solución de fondo.
Finalmente, en abril de 2026, la Justicia declaró la quiebra de SanCor, marcando el cierre de una etapa para una de las compañías más emblemáticas del país. Con este suceso, crecen las dudas sobre qué sucederá con los activos de la empresa.
Es probable que las distintas plantas sean adquiridas por terceros. Más allá de las instalaciones, otro de los activos más valiosos es la propia marca de la empresa, que mantiene un gran reconocimiento y peso comercial, ya que los consumidores la asocian a productos de primera calidad.