Viajó a China y trajo un negocio inédito a la Argentina que puede facturar hasta $15 millones por mes: busca socios
La primera máquina expendedora que imprime fundas personalizadas para celulares en menos de 3 minutos, un sistema que es furor en Asia, Europa y distintos países de Latinoamérica, desembarcó en Argentina y promete convertirse en una nueva oportunidad de negocio para aeropuertos, shoppings y puntos de alto tránsito.
Rodrigo Vázquez es un emprendedor cordobés fundador de Griffin, una empresa con más de 20 años en el rubro de accesorios para celulares, con 6 locales entre Córdoba Capital y Villa Carlos Paz. Siempre inquieto por encontrar la novedad, viajó a China en 2025 donde, recorriendo una de las ferias internacionales más grandes del mundo, descubrió este fenómeno.
Había filas de personas esperando para imprimir su funda personalizada y fue el momento "eureka". Costos bajos, sin empleados y un negocio prácticamente automatizado hicieron que Vázquez viera una oportunidad única para el mercado argentino.
A partir de ese momento comenzaron un proceso de varios meses para adaptar el sistema al mercado argentino, desarrollando una propia línea de fundas compatible no solo con iPhone, sino también con Samsung, Motorola y Xiaomi, algo clave para el mercado local.
Hoy ya tienen las primeras 4 máquinas en Argentina: una ya instalada y funcionando en Villa Carlos Paz, dos más ya confirmadas —de las cuales una estará ubicada en el Aeropuerto Internacional de Córdoba— y una cuarta en proceso de cierre. El objetivo es terminar 2026 con 16 expendedoras instaladas en total en distintas provincias del país.
Cómo funciona el modelo de negocio automático
La máquina imprime en menos de 3 minutos las fundas, incluso se puede imprimir con relieve, la gente puede elegir el diseño e incluso puede cargar sus fotos o imágenes para que se impriman en la funda.
La máquina tiene un precio de u$s12.700. Cada funda se comercializa al público final a $25.000 y el punto de venta tiene una rentabilidad del 18% de cada funda (menos el costo de internet y tintas de impresión).
Según la empresa, hoy están imprimiendo entre 17 y 25 fundas por día. Es decir que si imprimís 20 fundas por día podrías facturar más de $15.000.000 por mes.
"Pero lo que más nos sorprendió no fueron solamente las ventas", cuenta Rodrigo. "Pensábamos que el fuerte iba a ser el consumidor final haciéndose fundas con fotos personales, pero empezamos a ver algo mucho más grande", añade
Qué buscan los emprendedores que ya consultaron
Los casos de uso se multiplicaron más allá del consumidor final:
- Pymes creando fundas con sus logos para teléfonos corporativos
- Grupos de egresados 2026 haciéndose fundas como si fueran las camperas del curso
- Equipos deportivos personalizando fundas con sus colores y escudos
- Parejas y familias imprimiendo fotos y recuerdos
"La verdad es que se transformó en una experiencia y fue un boom que no esperábamos", agrega Vázquez.
En un contexto donde muchos comercios tradicionales atraviesan una caída del consumo y costos cada vez más altos, este tipo de formatos automatizados pueden convertirse en una alternativa real para emprendedores e inversores.
Hoy muchos locales tienen espacios muertos o sectores que no logran monetizar. Esta máquina necesita muy poco espacio, conexión a internet y reposición de stock. Después prácticamente trabaja sola. Todo se controla desde una app que muestra ventas, stock, estadísticas y funcionamiento en tiempo real.
La apuesta a una red nacional de máquinas expendedoras
"La repercusión nos sorprendió muchísimo. Ya recibimos consultas desde Buenos Aires, Mendoza, Salta, Santa Fe e incluso Uruguay de personas interesadas en instalar las máquinas en distintos puntos", dice Vázquez.
El objetivo de la empresa es desarrollar la primera red nacional de expendedoras de fundas personalizadas. Por eso están buscando socios estratégicos que quieran crecer junto a ellos, ya que la máquina hace prácticamente todo el proceso sola pero igualmente necesita reposición de fundas y tintas, además del seguimiento operativo de cada punto.
La gran pregunta es si este es un negocio particular, o si estamos frente a una oleada de máquinas expendedoras automatizadas que permitan generar ingresos con costos ínfimos.