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Cuánto cuesta el mate que usa Franco Colapinto: hecho a mano en Argentina y de algarrobo

Alejandro Gats volvió a la madera cuando todos se alejaban de ella. Hoy sus mates llegan a manos de celebridades. Cuál es el precio de estas piezas
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 09 de Mayo, 2026

Durante años, la innovación en el mercado del mate apuntó en una sola dirección: alejarse del material original. Surgieron versiones de silicona, acero inoxidable, plástico. Más fáciles de limpiar, más durables, más "modernas". Alejandro Gats miró todo eso y fue para el otro lado. Sus mates de algarrobo hacen exactamente lo contrario a la tendencia. Sasha Gats  vuelve a la madera, al trabajo manual, a la pieza única.

La elección del algarrobo es estética y técnica. "Tiene que ser madera que no absorba agua y que tolere la fatiga por dilatación que genera el agua caliente", explica Gats. "El algarrobo es la que mejores resultados da por la elasticidad que tiene.

"Una vez resuelto el material, vino el diseño: formas que rompen con la calabaza esférica que definió al mate durante siglos, acabados que convierten cada pieza en algo más cercano al objeto de autor que al utensilio de cocina. Los clientes que compraron en 2018 todavía mandan fotos de sus piezas en perfecto estado. La madera no se deteriora con el uso: mejora.

Gats estudió publicidad en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora pero construyó su lenguaje desde el oficio. Creció viendo a su padre construir su propia casa sin formación previa en ninguno de los oficios que eso requería, y esa impronta se nota en cómo encara cada pieza. "La principal ventaja es poder diseñar y también realizarlo.

"Esa combinación es el primer diferencial", dice. El proceso es de exploración permanente: "Me cuestiono cuál es la función, miro con qué cuento e inicio un proceso de experimentación donde concluye todo lo que conozco desde el punto de vista de habilidad, proceso, conocimiento técnico, artístico y gusto personal. Cada vez que llego a un escalón, me pregunto: ¿qué pasa si?"

El cuidado de las piezas responde a la misma lógica del material: nada agresivo, nada industrial. Para el interior, agua y sin detergente, dejarlo secar boca arriba. Para el exterior, aceite comestible cada quince días. Y para curarlo, Gats tiene su método preferido: yerba con agua tibia hasta el borde durante 24 horas y, si al dueño le gusta el whisky, un chorrito en la mezcla. "¡Es mi opción favorita!", dice.

De las manos de Gats a la mesa de Colapinto: el negocio detrás del objeto

Cuando se le pregunta qué mensje intenta dar a través de sus objetos, Gats recurre a una imagen: "Un mate puede ser como un cristal que descompone la luz: si un mate puede ser diferente, muchas otras cosas también pueden serlo. Cosas que atraviesan nuestra vida." No está hablando solo del objeto. Está hablando de lo que pasa cuando alguien se permite cuestionar algo cotidiano y  cargado de historia como él lo hizo con el mate: que esa misma lógica puede aplicarse a todo lo demás.

Lo que Gats encontró en el camino es que hay un mercado para esa singularidad. "Muchas personas buscan un soplo de aire fresco", dice. "La intervención manual permite cruzar a baja escala el estereotipo estándar."

Empezó solo, hoy trabaja en equipo. Próximo paso: exportar y lanzar termos y pavas

Sus piezas llegaron a manos de referentes culturales y celebridades —el único caso que reconoce haber gestionado activamente es el de Franco Colapinto. El resto eligió solo. En sus redes sociales tiene publicado, además, un mate diseñado especialmente para la familia de Lionel Messi, aunque prefiere no dar detalles sobre si logró ya entregarselos o si aún está tratando de llegar y generar el vínculo.

"La cultura del mate es transversal, nos atraviesa a todos. Quienes están en esa búsqueda de alternativas encuentran una identificación inmediata. No tengo que explicar nada."

El trabajo, que comenzó como un proceso casi en solitario, hoy se hace en equipo. "Lo más interesante es que el espacio de realización personal en algunos casos se transforma en una realización colectiva", dice. En paralelo, la línea de productos crece: ya hay dos modelos de bombillas en circulación y en desarrollo están termos y pavas.

La marca tiene tienda física en Juncal 383, Recoleta, y vende también online y por Mercado Libre. Los precios van desde los $77.000 hasta los $115.000 según el modelo; las bombillas de alpaca, $60.000. No son valores de utensilio. Son valores de pieza de arte hecha a mano, de principio a fin.

Para curar el mate recomienda agua tibia, yerba y, si te gusta, un chorrito de whisky

La exportación, por ahora en sus primeros pasos, empieza a asomar como el horizonte de una marca cuya materia prima, el mate, el ritual, la identidad argentina, no necesita traducción. Lo que empezó como una pregunta —¿por qué siempre tiene la misma forma?— hoy tiene respuesta concreta en cada pieza. Los mates de algarrobo de Sasha Gats se curan con yerba, se lustran con aceite y con el uso no se deterioran sino que mejoran. En un mercado acostumbrado a lo descartable, eso también es una declaración.

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